Casa de Israel - בית ישראל


Desde " Casa de Israel " trabajamos para hacer frente al antisemitismo , la judeofobia y la negación o banalización de La Shoá ( Holocausto) .
No olvidamos las terribles persecuciones a las que fue sometido el pueblo judío a través de los siglos , que culminaron con la tragedia de La Shoá .
Queremos tambien poner en valor y reconocer la fundamental e imprescindible aportación de este pueblo y de la Instrucción de La Torá , en la creación de las bases sobre las que se sustenta la Civilización Occidental.

"... עמך עמי ואלהיך אלהי ..."

martes, 24 de agosto de 2010

Hayek , otro judío de la Escuela Austríaca y premio Nobel de Economía.


Hayek y el surgimiento del orden libre

por Juan Ramon Rallo

Friedrich Hayek es probablemente el autor más conocido de la Escuela Austriaca, en buena medida por haber recibido el Premio Nobel de Economía en 1974. Sin embargo, y pese a ser el único austriaco con tal distinción en su palmarés, Hayek fue mucho más que un economista; de hecho, él mismo se encargaba de advertir que "un economista que sea sólo economista no puede ser un buen economista".

Con el paso de los años, sus intereses y estudios fueron abarcando campos tan aparentemente diversos e inconexos como el derecho, la psicología, la filosofía política, la teoría de la información, la sociología, la antropología o la metodología de la ciencia.

Uno podría temer que, ante tal variedad de objetos de estudio, Hayek fuera más bien una mente dispersa, caótica y poco sistemática a la que le fue imposible profundizar lo suficiente en alguna de estas disciplinas. Sin embargo, y por mucho que haya algo de cierto en semejante diagnóstico, la gran preocupación intelectual de su vida no fue tanto lograr un conocimiento completo en cada una de estas materias, cuanto utilizarlas para explicar un aspecto muy concreto de nuestro mundo: cómo emerge el orden (o, más bien, los órdenes).

La de Hayek fue una travesía intelectual que comenzó en Viena. Después de pasar por los cursos del discípulo menos mengeriano de Carl Menger, Friedrich Wieser, empezó a trabajar en una agencia estatal dedicada a saldar las deudas privadas tras la Primera Guerra Mundial. Fue allí donde conoció a quien entonces era su director, la persona que se convertiría en su gran maestro y la que de una manera más crucial determinó su carrera como economista: Ludwig von Mises.

Era la década de los 20, Mises ya había publicado sus dos grandes aportaciones a la ciencia económica: su Teoría del dinero y de los medios fiduciarios y Socialismo. Hayek, tras una corta estancia en EEUU, supo sacar un enorme provecho a la relación personal e intelectual con Mises, sobre todo gracias a sus participaciones en el seminario privado que impartía éste y al que también acudían otros egregios economistas como Machlup, Haberler, Morgenstern o Schutz. No es casualidad que toda la producción intelectual de Hayek durante casi dos décadas no fuera más que un intento de perfeccionar las dos áreas en las que había centrado su atención Mises: la teoría de los ciclos económicos y el teorema de la imposibilidad del socialismo.

Pese a que Mises pensaba que Hayek era la persona que más fiel se había matenido a sus ideas, éste no estaba plenamente satisfecho con el tratamiento que su maestro les había dado en sus libros. No tanto porque considerara incorrectas las conclusiones a las que había llegado, sino por los argumentos que ofrecía para respaldarlas.

Por un lado, Hayek deseaba ampliar la explicación de los ciclos económicos para compatibilizarla con el cada vez más empleado concepto de "equilibrio económico" y también para vincular la causa de las crisis no tanto a los bancos centrales cuanto a la propia existencia de un sistema crediticio gestionado por bancos. Por otro, el austriaco temía que el argumento de Mises contra el socialismo pecaba de excesivamente racionalista –apelaba a la razón y a la racionalidad de los individuos para comprender por qué el socialismo no podía funcionar– y trató de reconducirlo a un problema más general de falta de información por parte de los planificadores centrales.

Esta no siempre acertada reformulación hayekiana de la obra de Mises alcanzó mucha mayor difusión que la propia obra de Mises, especialmente en el mundo anglosajón. La razón es sencilla de comprender: a comienzos de la década de los 30, el director del Departamento de Economía de la London School of Economics (LSE), Lionel Robbins, buscaba a un profesor que cumpliera tres características: ser extranjero para así enriquecer una plantilla predominantemente inglesa; estar volcado en trabajos teóricos para poder contrarrestar la producción mayoritariamente empírica de los fabianos que poblaban la LSE; y ser capaz de combatir a la cada vez más influyente figura de John Maynard Keynes. Desde luego, era un puesto hecho a la medida de Hayek: un austriaco centrado en la teoría económica que además acababa de publicar una extensa crítica contra las falacias subconsumistas de dos demagogos estadounidenses hoy ya caídos en el olvido –William Foster y Waddill Catching– que resultaban enormemente parecidas a las soflamas keynesianas.

De ahí que, tras ser invitado a dar cuatro clases sobre las crisis económicas –de cuya recopilación salió una de sus obras más conocidas, Precios y Producción–, Hayek obtuviera una plaza fija en la LSE desde la que pudo combatir con más notoriedad tanto las reiteradas falacias de Keynes como la propaganda de los economistas socialistas que trataban de justificar a la desesperada que el cálculo económico sí era posible bajo el comunismo.

La batalla intelectual que libró contra el intervencionismo durante la década de los 30 le resultó ciertamente frustrante y agotadora. No ya porque quiso luchar con elegancia y rigor lo que en muchos casos sólo era un alud de propaganda económica dedicada a justificar el creciente rol dirigista del Estado durante la Gran Depresión –la crítica que escribió contra el Tratado del Dinero de Keynes fue tan devastadora que el de Cambridge dejó de responderle antes de que se publicara la segunda parte de su reseña aduciendo que estaba buscando otras bases para respaldar sus conclusiones–, sino porque se dio cuenta de que si la ciencia económica resultaba de alguna forma compatible con tantas falacias era porque se encontraba viciada de raíz.

La gran transformación

Dos fueron las críticas que le hicieron replantearse el status científico de la economía. Una, procedente de su colega Morgenstern, sostenía que el concepto de equilibrio que Hayek se había empeñado en inocular a la teoría miseana del ciclo económico estaba incorrectamente definido: Hayek, siguiendo la corriente mayoritaria de su tiempo, afirmaba que para alcanzar el equilibrio era necesario que los agentes fueran capaces de prever perfectamente el futuro, pero Morgenstern demostró –con su famoso caso de Holmes contra Moriarty– que el supuesto de previsión perfecta implicaba una parálisis de toda acción y, por ello, resultaba incompatible con cualquier definición de equilibrio. La otra réplica provino de un socialista inglés, H. D. Dickinson, para quien los sistemas comunistas podían ser viables si la posición deseada de equilibrio económico se representaba a través de un sistema de ecuaciones matemáticas de cuya resolución pudieran extraerse los precios con los que realizar el cálculo económico.

Pese a que ninguna de las dos críticas desvirtuaba en lo más mínimo el edificio intelectual de Mises, Hayek sí se vio forzado a replantearse el concepto de "equilibrio económico" y es muy probable que, al hacerlo, emprendiera lo que Bruce Caldwell ha llamado su "gran transformación" intelectual.

Así, en 1937, el austriaco publicó el artículo al que él mismo atribuye su giro intelectual, Economía y Conocimiento, donde redefinió "equilibrio" como aquella situación en la que los planes de los individuos se vuelven compatibles entre sí gracias a que todos tienen una previsión correcta (que no perfecta) de lo que van a hacer el resto. Pero esta nueva definición, que superaba las objeciones planteadas por Morgernstern, sólo sirvió para que Hayek se planteara una nueva pregunta a la cual dedicó el resto de su vida: bajo qué condiciones resulta realista suponer que los individuos van a compatibilizar sus planes al ser capaces de anticipar con razonable seguridad qué piensan hacer el resto de individuos.

Es decir, la cuestión central en el pensamiento hayekiano que se plantea por primera vez en este seminal artículo es cómo resulta posible que cada individuo se coordine de manera exitosa con el resto de la sociedad sin que nadie esté "al mando" para organizarlos a modo de piezas de un engranaje superior: cómo emergen los órdenes de manera espontánea y no planificada.

Hayek no responde en el artículo a esta importante pregunta, a la que eleva a la tarea central de la investigación económica, pero sí lo hará durante los siguientes 50 años: entre muchas otras obras, en 1948 publica Individualismo y orden económico; en 1952 El orden sensorial; y en 1973 Normas y orden (el primer volumen de su trilogía Derecho, legislación y libertad). Fijémonos cómo la palabra "orden" aparece en el título de los tres libros, lo que nos indica que Hayek concibió la existencia de al menos tres órdenes crecientes en complejidad: el orden psicológico, el orden individual y el orden grupal.

Los tres órdenes

El primero, el sensorial o psicológico, permite a cada individuo alcanzar percepciones coherentes y consistentes a partir del maremágnum de datos y estímulos externos que recurrentemente experimenta. Para Hayek, la mente actúa como un "clasificador" de nuestras sensaciones, lo que permite dar significados distintos a hechos externos aparentemente iguales (no obtenemos la misma sensación ante el color naranja de una fruta que ante el color naranja de un automóvil). Lo característico de la mente es que las categorías que clasifican los datos externos no están dadas, sino que van ampliándose, reformulándose, recombinándose y evolucionando a través de nuestra experiencia (si bien Hayek admite, en línea con la moderna psicología evolucionista, que una cierta estructura de la mente está dada genéticamente y no puede modificarse).

Este orden sensorial, sin embargo, no es suficiente para que los individuos logren coordinarse y entenderse entre sí. Aunque una cierta empatía será posible –sobre todo cuando las personas se ven sometidas a experiencias parecidas–, la base genética y el conocimiento y las sensaciones que adquiere cada individuo son propios, por lo que en la mayoría de los casos nos será imposible predecir cuál será la respuesta que darán otras personas ante un determinado estímulo externo.

Para conseguir una mayor coordinación entre individuos, es necesario estudiar cómo se conforma el orden individual y aquí la respuesta que ofrece Hayek es múltiple. Por un lado, el orden dentro de una economía se logra mediante la información que "transportan" un conjunto de precios surgidos de la rivalidad y competencia entre los agentes; a través del cálculo económico que permiten esos precios, cada individuo puede conocer dónde resultan más valiosos sus esfuerzos para otros individuos y, por tanto, coordinarse con ellos. Por otro, el orden dentro de una sociedad se alcanza a través de instituciones espontáneas como el lenguaje, el derecho, el dinero, la moral o la religión que favorecen que los individuos se sometan a pautas de comportamiento comunes que vuelven sus decisiones más previsibles y comprensibles para el resto, favoreciendo así su coordinación y cooperación.

A través de las instituciones (en el fondo, el mercado libre es también una institución), los individuos pueden interactuar en sociedad y a través de esta interacción, modifican y perfeccionan el contenido de esas instituciones (se van volviendo cada vez más útiles para coordinar a los individuos). Por ello, para el austriaco, ni el derecho, ni el lenguaje, ni el dinero son resultado de la construcción de nadie (de ahí que, por ejemplo, defendiera la desnacionalización del dinero), sino fruto de las consecuencias no intencionadas de las acciones de todo el grupo social (un argumento que procede de la ilustración escocesa y, sobre todo, de Carl Menger).

Pero Hayek no se queda en el análisis de cómo los individuos alcanzan el orden dentro del grupo, sino que también concibe la existencia de un orden de cada grupo con respecto a otros grupos. En ocasiones, la supervivencia de una sociedad dependerá de la adopción de normas que si bien no son necesariamente beneficiosas para ningún sujeto dentro del grupo, sí lo son para que el grupo permanezca unido y pueda coordinarse con otros grupos (dentro de esta categoría se incluirían, por ejemplo, la provisión de bienes públicos, las redes de solidaridad o incluso la propia configuración de la organización política estatal). Hayek cree que este orden grupal se irá generando por simple evolución y supervivencia de los órdenes institucionales más eficientes: los peores conjuntos de instituciones tenderán a ser barridos por los mejores.

Socialismo, metodología y filosofía política

En la complejidad de estos tres órdenes se encuentra el germen de la crítica de Hayek al socialismo: dado que es imposible para un planificador o grupo de planificadores aprehender y procesar toda la información dispersa que es privativa de cada individuo, el comunismo no será capaz de crear deliberadamente una "organización" que pueda coordinar de manera satisfactoria y mutuamente beneficiosa a todas las personas a lo largo del tiempo. El socialismo es un simple ejercicio de fatal arrogancia que desconoce los límites de la razón y de la planificación del ser humano.

También aquí podemos ubicar la posición metodológica de Hayek: si bien rechaza el apriorismo extremo de Mises –en ocasiones de manera un tanto apresurada y equivocada–, el austriaco sí reconoce la existencia de dos grandes grupos de ciencias, las que estudian fenómenos simples (como la física) y las que estudian fenómenos complejos (como la economía o la sociología). No es tanto que la economía sea menos ciencia que la física (hoy se la llama soft science), sino que su objeto de estudio son fenómenos mucho más complejos. Por ese motivo, constituye un gran error aplicar los métodos reduccionistamente experimentales de las ciencias simples a las ciencias complejas (Hayek llamó a este vicio el cientismo y a su crítica dedicó todo el libro de La contrarrevolución de la ciencia) e incluso –y aquí se distanciaba de su amigo Karl Popper– habrá que reconocer las crecientes limitaciones con la que se encontrará la falsación de los resultados según aumente la complejidad de una ciencia: a mayor complejidad, predicciones menos exactas (más genéricas), por lo que habrá que ser cuidadoso con descartar cualquier conclusión que aparentemente no tenga una traslación cuantificable y medible en el mundo real (sobre este tema fundamental, de hecho, reflexionó en su discurso de recepción del Nobel: La pretensión del conocimiento).

Y, por último, también en este contexto resulta más comprensible la filosofía política de Hayek, especialmente contenida en Los fundamentos de la libertad y en su libro más conocido Camino de Servidumbre. Parece claro que para alcanzar estos tres órdenes evolutivos resulta esencial la libertad del ser humano; libertad para probar, equivocarse, rectificar y así influir en el desarrollo de las instituciones. Hayek, pues, se plantea de qué modo puede minimizarse la coacción de nuestra libertad y llega a la conclusión de que la mejor forma es crear un aparato político que combata y reprima la coacción que unos individuos ejercen sobre otros. El nuevo problema es entonces cómo evitar que ese monopolio de la violencia –el Estado– se convierta en el principal represor de la libertad y para el austriaco la solución pasa por desterrar el poder arbitrario de los políticos sometiéndolos al rule of law: un conjunto de normas impersonales, evolutivas, universales, conocidas y ciertas para todos. Sólo en ese marco, cada individuo podrá conocer cuáles serán las consecuencias de sus decisiones y escapar a una represión directa por parte de los poderes públicos.

El intervencionismo económico, sin embargo, socava este orden jurídico impersonal, pues cada individuo debe ajustarse al plan dictado por un comité de planificación que tenderá a ir fagocitando las instituciones políticas ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre cuáles son los objetivos del plan (¿qué debemos producir?) y sobre cómo implementarlo (¿quién y de qué modo debemos producirlo?). Del dirigismo económico pasaremos a los mandatos políticos y, por tanto, al control total de los planificadores sobre las vidas de las personas.

Muchos han considerado que esta última reflexión que Hayek expuso en Camino de servidumbre demuestra el fracaso de toda su filosofía política, pues el intervencionismo económico posterior a la Segunda Guerra Mundial no condujo a la liquidación de las democracias occidentales. No obstante, esta crítica simplista a Hayek pasa por alto el verdadero objetivo del libro, que no era tanto efectuar un pronóstico historicista –un pronóstico que el propio Hayek consideraba imposible de realizar en una ciencia compleja como la economía y la política– cuanto lanzar una advertencia del posible proceso de podredumbre que sufrirían las democracias si seguían escalando en su intervencionismo en un contexto de desencanto hacia los logros y los méritos de los órdenes espontáneos del capitalismo.

Sin duda, no se trata de que Hayek no se equivocara en nada; de hecho, su teoría económica o su filosofía política contienen numerosos errores y contradicciones (como su crítica a la "justicia social" y su defensa del Estado de bienestar; o la aceptación acrítica del monopolio de la violencia como camino óptimo para minimizar la violencia; o sus más que discutibles reproches al patrón oro) provocados en buena medida por la propia evolución que sufrieron sus ideas y sus intereses a lo largo de sus 93 años de vida. Pero, desde luego, habría que huir de las críticas más aparentemente facilonas contra su pensamiento, sobre todo cuando proceden de quienes desconocen toda la unidad del rompecabezas hayekiano.

Si Mises creó un sistema de pensamiento económico claro, sólido y focalizado en el individualismo metodológico, Hayek nos legó un conjunto de ideas originales pero dispersas que sólo tras un cuidadoso estudio aparecen como un intento bastante exitoso, aunque no libre de errores, de promover la libertad en todas sus manifestaciones: política, social, cultural y económica. Siendo el economista menos concentrado en la economía de la Escuela Austriaca, pasará a la historia vulgarizada como su economista más representativo. Los austriacos, sin embargo, no deberíamos quedarnos en la superficie: más allá de sus casi siempre profundas teorías económicas, existe toda una potentísima narrativa que, ampliada y mejorada, constituye una de nuestras principales líneas de defensa de la libertad: cómo los órdenes privados, voluntarios, naturales y espontáneos logran superar los límites de nuestra razón y de nuestro conocimiento ante los que siempre sucumbirá cualquier planificador central.

lunes, 23 de agosto de 2010

La cobardía y la complicidad - Horacio Vázquez-Rial


La política suele ser una mezcla hedionda de cobardía, complicidades y secretos a partes iguales. Eso fue toda la vida de tipos como Talleyrand o como Fouché. Eso era el apaciguamiento antes de la Segunda Guerra Mundial. El apaciguamiento se acabó cuando Churchill, que no hacía política sino historia, logró imponer las tesis que había sostenido desde 1912 respecto de Alemania.


Niveles de infamia como los alcanzados en la política española actual, sin embargo, son escasos si no media una guerra. Resulta que Marruecos, la casa real de un reino empresa, montó unas algaradas en la frontera con Melilla, a la vez que, como cada verano, enviaba la escuadra de pateras cuya acogida y mantenimiento, por raro que suene, no figura en las partidas del presupuesto del Estado. La Policía Nacional y la Guardia Civil fueron vejadas, sobre todo las mujeres que revistan en esos cuerpos, sin que el gobierno dijera esta boca es mía.
Parece ser que el rey llamó a su par magrebí, lo cual está muy bien pero al parecer sirvió de poco: el plan era preciso y se llevó a cabo en las fechas previstas, porque las provocaciones no pueden ser eternas y, por otra parte, sólo sirven como porciones de un proyecto a largo plazo —o mediano, en términos de tiempo histórico— como es el de la apropiación de las ciudades españolas de Cauta y Melilla por el que —justamente por ellas—resulta ser nuestro país limítrofe en África desde que entregamos el Sáhara a su pobre destino después de otra algarada, más numerosa, que se llamó Marcha Verde, cuando el rey no reinaba pero Franco ya no podía mandar, de modo que las responsabilidades quedaron en agua de borrajas.
El único que se presentó allí, porque es hombre más próximo a la historia que a la política —y lo es cada día más— y porque es valiente como pocos —lo sabemos bien desde el atentado de ETA contra su persona—, fue José María Aznar, con su calma de siempre, sólo para dejar en evidencia, sin necesidad de una palabra, a los que ocupan Moncloa y aledaños. Una visita que cualquier ciudadano español podía haber hecho, empezando por Mariano Rajoy y terminando por Rosa Díez. Excluyo de la nómina a los nacionalistas periféricos que, por muy hombres de Estado que se consideren —caso Durán y Lleida—, tienen la soberanía española como enemiga.
¿Y qué pasó con el ministro de Exteriores? Que estaba veraneando en Francia.
Como yo pienso que los atentados terroristas del 11-M, que sirvieron para desalojar a Aznar del poder y colocar en su puesto al Pequeño Timonel, no se hubiesen podido llevar a cabo sin la complicidad —por acción u omisión—, entre otros elementos, de los servicios de inteligencia franceses y marroquíes, no me sorprendo en absoluto de lo sucedido. Lo pienso y tengo derecho a decirlo, aunque carezca de pruebas, porque así me lo indica la lógica histórica y porque las pruebas del caso se las ha llevado el viento. Tampoco tengo pruebas de la colaboración de ETA, pero la experiencia del conjunto de las organizaciones terroristas dice que ninguna actúa sin el concurso de otra con infraestructura local.
Marruecos tiene con Francia una relación de dependencia mutua muy estrecha, sobre todo porque Argelia es desde hace mucho una nación y no resulta, por tanto, expropiable. Una relación de mayor dependencia aún de la que tiene con los Estados Unidos. Y da la casualidad de que nuestro gobierno actual tiene una grave relación de dependencia del eje franco-alemán. No olvidemos Suresnes, ni la forma en que la socialdemocracia alemana, con la contribución del entonces ascendente refundador del PSF, François Mitterrand, aupó a Felipe González al poder del aparato del PSOE y desalojó a la vieja guardia, de la que apenas quedó la presencia simbólica de Rubial. Ésas son deudas que jamás se acaban de pagar, ni con la mal llamada reconversión industrial, ni con la liquidación de gran parte de la España agrícola.
Cuando en 2001, siendo jefe de la oposición, Zapatero visitó al rey Mohamed VI, se dejó fotografiar con él delante de un mapa de Marruecos en el que visiblemente el monarca anfitrión atribuía a su reino Ceuta, Melilla y Canarias. No sé si fue por inexperiencia, porque no vio el mapa, porque no supo leerlo o porque no le pareció mal el asunto, quedó así retratado para la historia. Con el socialismo español en el gobierno ganaron peso en la diplomacia detrás de Moratinos, el amigo fiel del terrorista Arafat, personas como el embajador Máximo Cajal, representante personal de Zapatero en la alianza de civilizaciones y partidario explícito de la entrega de Ceuta y Melilla a Marruecos. Tal vez
por todo eso el PSOE intentó fusionarse en Ceuta con la Unión Democrática Ceutí, partido musulmán y promarroquí, para intentar desbancar al PP del gobierno. En Melilla, el PSOE mantiene excelentes relaciones con Mustafá Aberchán, de Unión por Melilla, también musulmán y promarroquí.
Y sospecho que no es casual que Felipe González se haya hecho construir su casa, la principal, en Marruecos, naturalmente en una zona reservada a los poderosos y especialmente custodiada, como contó su arquitecto.
Hay en la izquierda española en general (las propuestas de fusión con los partidos musulmanes locales las ha hecho también IU), y en la mayor parte de la europea, una tendencia a abdicar de soberanía en favor de Marruecos, que es una dictadura de la peor estofa: Hassan II transmitía fusilamientos por televisión y, aunque guarde mejor las formas, su hijo no es mejor. Hay presos políticos que ni siquiera se mencionan en la prensa española, torturas y persecuciones, y el aparato de Estado es férreo. Tengo muy presente que cuando un ministro de Exteriores español, Josep Piqué, se permitió ser crítico con Marruecos en una entrevista, la edición de El Mundo que la contenía fue secuestrada en Rabat y jamás llegó a circular un ejemplar.
Ningún otro país fue más hostil a los gobiernos de Aznar, en los que la cuestión de la soberanía siempre fue asunto principal aunque fracasara en Gibraltar, que Marruecos. Una razón más para pensar en la contribución de sus servicios de inteligencia —repito: por acción y omisión— a los atentados del 11-M. La verdad es que ningún país europeo, tal vez con la excepción del británico, quería que en 2004 el PP ganara las elecciones. Ni siquiera los poderes permanentes en la política española: Juan Carlos I se había llevado infinitamente mejor con González que con Aznar y, como los demás, desconocía a Zapatero.
Y ahora va Aznar y se planta en Melilla, para disgusto de propios y ajenos. La idea de que el viaje a la ciudad autónoma de González Pons fuera preparatoria de su visita es falsa. La dirección del PP no tuvo más remedio que aceptar el hecho consumado y las declaraciones de Cospedal fueron improvisadas. Sobre todo, porque es evidente que quien debería haber ido en los días de la crisis era Rajoy, a la sazón de vacaciones, como es sabido.
¿Por qué esta gente se toma tantas vacaciones? ¿De qué está cansada? ¿De la política? ¿De la cobardía reinante? ¿De la necesaria complicidad que se impone en asuntos de lo que ellos denominan "alta política"? Alta política ha hecho en este caso Aznar. ¡Y qué ofendido está Enric Sopena!

Fuente:libertaddigital.com

Rubalcava, ministro español , fue a rendir pleitesía al Sultán de Marruecos.

Como se puede ver , Mohamed está en un sillón discretamente más alto que el de sus súbditos

O sea , lo de siempre , tirar a los judíos al mar.


El líder palestino ve incompatible los asentamientos judíos con la paz


El presidente palestino, Mahmud Abbas, ha remitido una carta a los integrantes del Cuarteto de Madrid para advertir de que la construcción en los asentamientos judíos de Cisjordania haría imposible el actual proceso de paz abierto con los israelíes.
"Los asentamientos y la paz son dos caminos paralelos que nunca se deben encontrar. Una decisión israelí de proseguir con la construcción en las colonias significaría que Israel ha decidido interrumpir las negociaciones, ya que éstas no pueden seguir adelante si lo hacen los asentamientos", explica Abbas en la misiva, recogida por la agencia de noticias palestina Maan.
La carta ha sido entregada este domingo a las distintas representaciones del Cuarteto en Jerusalén por parte del negociador jefe de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat. Los destinatarios son, concretamente, el presidente estadounidense, Barack Obama; el presidente ruso, Dimitri Medvedev; el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon; y la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Catherine Ashton.
Abbas aprovecha para aplaudir el contenido de la última declaración del Cuarteto por pedir el fin de la actividad y la expansión de los asentamientos, incluido su crecimiento natural, de las demoliciones de viviendas en Jerusalén Este y de las expulsiones de palestinos.
Fin de la moratoria
El sábado, Erekat confirmó explícitamente que la Autoridad Palestina se retiraría de las negociaciones si continúa la actividad constructora en los asentamientos. "Si el Gobierno israelí decide el 26 de septiembre permitir la aceptación de planes de asentamiento, entonces no habrá conversaciones, afirmó.
El 26 de septiembre concluye la moratoria de diez meses sobre la construcción de colonias en Cisjordania, excluido Jerusalén Este, anunciada en noviembre por el Gobierno israelí.
En la carta de Abbas remitida el domingo, el dirigente palestino reitera su compromiso con el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General la ONU, con el plan de paz de la Hoja de Ruta, con la Iniciativa de Paz Árabe y con los acuerdos de la Conferencia de Madrid. La agenda para la negociación, concreta, estará compuesta por Jerusalén, fronteras, asentamientos, refugiados, seguridad, agua y presos.
El camino más corto para la paz, dijo Abbas, es poner fin a la ocupación de Israel a los territorios tomados en 1967, incluido Jerusalén Este, los Altos del Golán y los territorios libaneses, así como la creación de un estado palestino independiente que existirá "en paz y seguridad junto al estado de Israel".
Fuente:publico.es

Birobidzhan, la tierra prometida por Stalin



Tiene fama de ser la ciudad con los peores mosquitos de Siberia. Pero estos no son la primera razón por la que se conoce a esta ciudad rusa perdida en los confines de la estepa siberiana, muy cerca de la frontera con China. En 1934, Stalin decidió que Birobidzhan sería la capital de la Región Autónoma Judía, un Estado creado por él mismo para alojar a toda la población hebrea de la Unión Soviética.
Lo primero que se ve al llegar por carretera es un gigantesco monumento de estilo soviético con el nombre del municipio inscrito en hebreo y en ruso. Este último, sin embargo, es el único idioma que se escucha por sus calles. "Aquí todavía residen algunos judíos, pero la mayoría son viejos", explica Veronika, una cincuentona regordeta de ojos grises y nariz respingona, de origen ucraniano.
Se estima que alrededor de 30.000 judíos llegaron a esta región inhóspita de Siberia durante los años treinta. Algunos forzados, incluso antes de que se estableciese el oblast judío, huyendo de los pogromos y el antisemitismo de los primeros años de la URSS. Pero la mayoría acudieron por iniciativa propia, escapando del hambre y de la miseria que azotaron las regiones de la Rusia europea, especialmente a Ucrania, al iniciarse la colectivización del campo. También judíos emigrados de EEUU se instalaron en Birobidzhan tras el crash del 29 y trataron de fundar su hogar en esta región de naturaleza hostil, donde la temperatura media en invierno oscila los -20ºC. Tras derrumbarse la URSS, el éxodo a Estados Unidos e Israel fue masivo, y actualmente quedan menos de 2.000 judíos, casi todos ancianos.
La mayoría acudieron por iniciativa propia, escapando del hambre y de la miseria que azotaron las regiones de la Rusia europea
"Los últimos años han sido muy duros por el cierre de las fábricas. Pero la situación económica ha empezado a mejorar y cada vez hay más trabajo", asegura Veronika mientras espera el autobús en la avenida Lenin, la arteria principal de cualquier ciudad rusa. La presencia de diversos edificios en construcción es señal de que la economía de la población minera ha empezado a repuntar gracias al comercio con China y al dinero enviado por las comunidades judías en Israel y EEUU. En la ciudad hay dos sinagogas y una biblioteca, con una de las colecciones de documentos en yiddish más valiosas de Rusia, restauradas con fondos de asociaciones internacionales judías.
Birobidzhan cobra cierto aire de parque temático con la presencia de tantos símbolos semitas, cuando casi no quedan judíos. Estatuas de Lenin y emblemas soviéticos con la hoz y el martillo conviven con esculturas de la estrella de David y candelabros de siete brazos (Menorá) de gran tamaño, como el que preside la plaza frente a la estación de tren.
Ni siquiera en su museo de Historia hay empleados semitas. "Mi familia es de origen georgiano, pero también tenemos la nariz muy grande", bromea una de las guías cuando le pregunto si es judía. En el museo se exponen fotografías de los primeros colonos judíos que posan sonrientes sobre un tractor, en un intento de retratar la imagen del trabajador feliz en la "tierra prometida" por Stalin. La propaganda política también se ha encargado de borrar de la exposición toda referencia a las purgas antisemitas del líder soviético incluso contra los judíos de esta región, que todavía hoy conserva el mismo nombre.

www.publico.es

El «árbol de Ana Frank» cae derrumbado por el viento


El viento ha derrumbado hoy el llamado «árbol de Ana Frank», un castaño centenario situado cerca de donde vivió la niña judía cuando se refugió en Amsterdam de los nazis.
El árbol, que se encontraba en mal estado a causa de sus 150 años de edad, ya había sido objeto de polémica durante los últimos dos años, cuando asociaciones de vecinos se opusieron con éxito a la tala que había solicitado su dueño.
Con ocasión de esa disputa, el árbol fue reforzado, por lo que en el 2008 se pronosticaba que podría sobrevivir otros diez años.
Situado en un jardín próximo a la casa en la que se refugió Ana Frank, la niña lo citó varias veces en su diario, por lo que el castaño, uno de los más viejos de Amsterdam, tenía mucho valor emocional para los vecinos.
Holanda ha amanecido hoy con lluvia y viento moderado, que no ha sobrepasado los 42 kilómetros por hora.
La caída del castaño, del que hay esquejes plantados en diferentes colegios de Europa y en el bosque de Amsterdam, no ha ocasionado heridos.

Fuente:lavozdegalicia.es
El castaño de Ana Frank, lo único que la niña judía autora del Diario que lleva su nombre podía ver desde la casa de Ámsterdam donde se escondía de los nazis, se ha caído. Después de resistir durante las seis últimas décadas el tiempo, las plagas y los intentos de serrarlo, el fuerte temporal registrado los últimos días en Ámsterdam lo ha tumbado. Sólo queda un metro y medio de tronco. El resto está esparcido por el suelo, aunque el suceso no ha causado daños personales ni materiales. Tenía 150 años y era uno de los más antiguos de la ciudad.
Cuando Ana, sus padres y hermana, y otras cuatro personas se ocultaron de los ocupantes nazis en 1944, su contacto con el exterior se redujo a las visitas que les hacía Miep Gies, empleada de Otto Frank. Ella les llevaba provisiones y les mantenía al corriente de la persecución de los judíos de Ámsterdam durante la II Guerra Mundial. La casa que habitaron durante dos años, se encontraba en la parte de atrás del edificio que servía de oficina al padre. No podían hacer ruido y las ventanas estaban veladas. Sólo desde una, en el altillo, podían verse las ramas del castaño ahora caído. A través de sus cambios, Ana seguía el paso de las estaciones, un detalle que apareció en su diario.
Después de la deportación de todo el grupo a los campos de concentración, de los que sólo regresaría Otto Frank, la casa y el patio trasero cayeron en el olvido. En 1960 se abrió la Casa-Museo, que es hoy el más popular de Holanda. Por el contra, el árbol, convertido en un símbolo de resistencia, ha pasado por diversas fases. Al figurar en un patio de vecinos, y debido a su mal estado por culpa de los hongos, se intentó talarlo. Después de una campaña internacional en su favor, los tribunales holandeses decidieron salvarlo en 2008. Hubo, eso sí, que apuntalarlo.
La Fundación de Ana Frank , que recogió castañas del árbol cuando se discutía su posible tala, las envió a numerosos colegios de todo el mundo para que las plantaran. Muchos lo consiguieron y cuentan ahora con un "descendiente" del original. En el Bosque de Ámsterdam, un parque al sur de la capital, hay asimismo 150 árboles plantados de la misma forma. El ayuntamiento decidirá ahora qué hacer con el original, vencido por los elementos.
Fuente:elpais.com

domingo, 22 de agosto de 2010

Israel-Palestina, una negociación necesariamente incompleta ( Editorial de Libertad Digital )

El Gobierno israelí y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) volverán a sentarse en la mesa de negociaciones el próximo mes de septiembre. Es la enésima ocasión en la que Israel accede a las demandas de diálogo que, insistentemente, formula la comunidad internacional. Pero ahora, una década exacta después del estallido de la segunda Intifada, el panorama es ligeramente distinto en la región.

A diferencia del año 2000, cuando Yaser Arafat se negó a aceptar lo que Ehud Barak le ofrecía encendiendo con ello la espoleta de una violentísima Intifada, en estos momentos los palestinos no están unidos y carecen de una voz común que, aunque sea de cara a la galería, los represente. Desde la muerte de Arafat en 2004 y la toma de la franja de Gaza por parte de las milicias de Hamas dos años más tarde, los palestinos viven separados geográfica y políticamente. En Cisjordania gobierna el relativamente moderado Mahmud Abbas, fundador de Al-Fatah, partido que controla la ANP. En Gaza la que manda con mano de hierro es la organización terrorista Hamas. Entre ambos grupos las relaciones son francamente malas.

La negociación de septiembre que apadrina la Casa Blanca tendrá lugar entre israelíes y miembros de Al-Fatah. Nada más. El Gobierno terrorista de Hamas, sostenido militar y económicamente por los fundamentalistas iraníes, ni está ni se la espera. La negociación será, por lo tanto, necesariamente incompleta y habrá de reducirse al territorio de Cisjordania, ocupado legalmente por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Los líderes de Al-Fatah aspiran a que Israel abandone la región y se vuelva a la situación previa a la guerra. El problema es que hoy, 43 años después de aquello, en Cisjordania viven unos 100.000 israelíes, casi todos en las inmediaciones de la frontera con Israel y en las cercanías de Jerusalén.

Dejando a un lado el hecho de que el Estado israelí no puede acometer la evacuación de un número de personas tan grande, las fronteras de 1967 no eran con la entonces inexistente ANP, sino con el reino de Jordania, que hace ya muchos años decidió lavarse las manos en todo lo relativo a los palestinos. Esas fronteras fueron fijadas por los británicos, posteriormente violadas por los países árabes en el 67, y finalmente eliminadas por Israel en una guerra puramente defensiva. Queda, naturalmente, la posibilidad de fundar desde cero un Estado Palestino, pero no con esos fantasiosos límites que no se corresponden con la realidad demográfica actual.

Si llegase a constituirse ese Estado mediante la diplomacia haría falta una buena dosis extra de buena voluntad. En estos momentos Israel vive sitiada por dos regímenes islámicos: uno al norte, el acaudillado por Hezbolá en el Líbano, y otro al sur, en la franja de Gaza, con Hamas como enemigo declarado de Israel y del pueblo judío. Jerusalén no puede permitirse un tercer frente radicalizado en su flanco oriental a escasos kilómetros de la capital. Es imperativo que, se llegue a la decisión que se llegue, el futuro Estado palestino de Cisjordania sea desmilitarizado y puesto bajo la lupa internacional para que no se reproduzcan las experiencias de Gaza y el Líbano. Sería una noticia excelente que algo así ocurriese, que los líderes palestinos olvidasen de una vez la idea de acabar con Israel por las malas y arrojar a sus habitantes al mar. Pero eso no depende de los israelíes, sino de la estatura política y la altura de miras de quienes hoy manejan la ANP.

Netanyahu: 'Necesitamos un interlocutor palestino serio para alcanzar un acuerdo'


Tras aceptar la invitación norteamericana para la reanudación del diálogo directo prevista el próximo 2 de septiembre, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se ha presentado satisfecho a la reunión semanal del Gobierno. Incluso muy satisfecho. Casi como el ministro de Defensa, Ehud Barak, que ha propuesto al Ejecutivo el nombre del nuevo jefe del Ejército: el general Yoav Galant, hasta ahora máximo responsable del Comando Sur.

"Desde la formación de mi Ejecutivo hace año y medio, pido la celebración de estas conversaciones. Entiendo que haya mucho escepticismo tras 17 años desde el proceso de Oslo pero yo digo a todos los escépticos que un acuerdo de paz es posible aunque difícil. Necesitamos un interlocutor serio en el lado palestino para llegar a un acuerdo histórico de paz", declaró Netanyahu, cuyo entorno se felicita por el hecho de que "las conversaciones se iniciarán sin condiciones previas".

Netanyahu adelantó sus líneas maestras en el diálogo directo con el líder palestino, Abu Mazen. Unos requisitos y sobre todo un orden de preferencias que darán más razón a los escépticos ya que no es compartido por los palestinos:

"Primero, acuerdos de seguridad auténticos y prácticos. Después, el reconocimiento de Israel como Estado del pueblo judío y el fin del conflicto, lo que incluye que la solución de los refugiados palestinos debe estar en el Estado palestino que se levante. Tercero, el Estado palestino debe estar desarmado".

Mecanismos de seguridad

Afirma que sólo se discutirá el tema de las fronteras definitivas tras solucionarse el de la seguridad: "En el momento que haya mecanismos de seguridad que garanticen que no disparen misiles contra Tel Aviv, se podrá llegar de forma rápida a un acuerdo global".

Los ministros laboristas han aplaudido la reanudación del diálogo pidiendo a Netanyahu que prorrogue la congelación (parcial) de la construcción en las colonias. El flanco derechista del partido de Netanyhau ya amenaza con una rebelión si lo hace.

Mientras los palestinos reiteran que si "la colonización en nuestras tierras se renueva o se amplia, abandonaremos el diálogo", los medios israelíes se centran esta mañana en otro asunto: la elección de Galant como nuevo jefe del Estado Mayor.

Tras unas intensas y mediáticas luchas de poder entre generales y una pseudotrama al más alto nivel, Barak ha apostado por su gran favorito, el veterano Galant que sustituirá al actual jefe del Ejército, Gaby Ahskenazi, uno de los más populares de Israel y que finaliza su mandato en pocos meses. La aprobación de este nombramiento se prevé el próximo domingo.

Fuente:elmundo.es

sábado, 21 de agosto de 2010

Los Príncipes visitarán por primera vez Israel en 2011


Israel ya está preparando la visita de los Príncipes de Asturias el próximo año para celebrar el XXV aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas con España, en la que sería la primera visita del heredero de la Corona y su esposa a este país. Los Reyes acudieron en 1994.

El embajador de Israel en España, Raphael Schutz, ha afirmado que la visita de Don Felipe y Doña Letizia pretende dar realce a la efeméride y reforzar los lazos entre ambos países. Con este mismo objetivo, está planeado también el viaje oficial a España del presidente israelí, Simon Peres, durante 2011, según Schutz.


La visita de los Príncipes a Jerusalén y Tel Aviv sería la primera que hacen a este país.

Don Felipe y Doña Letizia viajaron en mayo de 2004 a Jordania para asistir al enlace matrimonial del príncipe heredero, Hamza, con la princesa Nur, y el último desplazamiento del Príncipe de Asturias a Oriente Próximo tuvo lugar en noviembre de 2008, cuando visitó a las tropas españolas destacadas en el sur del Líbano, junto a la frontera con Israel.

El viaje de los Príncipes a Israel sucedería en importancia al que los Reyes hicieron en 1994, una histórica visita oficial de cuatro días, durante la que Don Juan Carlos y Doña Sofía completaron un intenso programa que permitió superar la fase de normalización de relaciones bilaterales para entrar en una nueva etapa de diálogo y comprensión mutua.

El embajador no ha concretado las fechas de cuándo podrían tener lugar las visitas tanto de Don Felipe y Doña Letizia como la de Peres.

Ha apuntado también la posibilidad de que antes de que acabe el año venga a Madrid el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que devolvería la visita que hizo el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en octubre del pasado año.

La presencia de Netanyahu en España podría coincidir con la cumbre de la Unión por el Mediterráneo (UpM), prevista en la tercera semana de noviembre en Barcelona, según el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Schutz ha expresado su deseo en que la cumbre se pueda celebrar en esta fecha, después de que fuera aplazada el pasado mes de junio debido a la tensión que provocó en Oriente Próximo el ataque israelí a la flotilla humanitaria de Gaza.

No obstante, el embajador ha considerado que el "principal escollo" para el éxito de la UpM es "la actitud demasiado politizada" de algunos de los países árabes que participan en esta iniciativa.

A su juicio, se deberían "sacar los temas políticos" del diálogo entre la UE y los países del sur del Mediterráneo y concentrarse en la cooperación en áreas como el medioambiente, el agua o la energía.

"Israel no tiene problemas de cooperar con todos, pero se insiste en vincular el tema político a todo lo demás, y en eso no podemos estar de acuerdo", ha explicado.

Schutz ha subrayado que la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos debe abordarse entre las partes y en organismos como la ONU. "La Unión por el Mediterráneo debe ser un foro limpio de politización", ha resumido.

Fuente:libertaddigital.com

¿ Y a esto le llaman dialogo sin condiciones previas ?


El Secretario General de la OLP Yaser Abed Rabo

Los palestinos abandonarán el diálogo si Israel reanuda la construcción en las colonias

Al escepticismo reinante en Ramala ante la reanudación del diálogo con Israel previsto para el 2 de septiembre en Washington, se suma una advertencia. Tras aceptar la invitación de la secretaria de Estado Hillary Clinton y, sobre todo, el comunicado del Cuarteto Internacional, los dirigentes palestinos avisan: "Si hay nuevas construcciones en las colonias situadas en nuestras tierras, abandonaremos la mesa de negociaciones".

Palabras de varios dirigentes que reflejan el espíritu de la reunión de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) celebrada el viernes por la noche en Ramal, donde se aceptó la vuelta a las conversaciones directas. Uno de sus líderes, Yaser Abed Rabo, insinuó que el éxito de las negociaciones depende de la decisión que tome el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el próximo 26 de septiembre. Una fecha clave, ya que ese día finalizan los 10 meses de congelación (parcial) de la construcción en los asentamientos en Cisjordania.

Respecto a la posición palestina, fuentes del Gobierno israelí han contestado que la continuación de esta congelación "no ha sido planteada" y han destacado que llegan a la cita del 2 de septiembre con "el logro de que no haya condiciones previas". En estos momentos, en el llamado Forum de los Siete (Netanyahu y sus seis principales ministros) sólo hay dos miembros que apoyan públicamente continuar la moratoria de la construcción en las colonias. La previsión es que a medida que llegue la fecha y las negociaciones con los palestinos inicien su camino, la presión del presidente de EEUU, Barack Obama, será tan importante que Netanyahu no podrá ordenar la vuelta a la construcción. Al menos, no de forma completa.

Críticas internas

El enviado especial de la Casa Blanca en Oriente Próximo, George Mitchell, se refería ayer en Washington a este asunto de forma diplomática pero sin dejar lugar a dudas: "Nuestra posición respecto a las colonias es conocida y no ha cambiado. Hemos aclarado a las partes que deben crear condiciones satisfactorias para el proceso de paz. Es importante que sus acciones contribuyan y no perjudiquen el diálogo".

En la OLP no ha sentado muy bien el anuncio de Clinton sobre "unas negociaciones sin condiciones previas". De ahí que los lideres palestinos prefieran refugiarse en anteriores declaraciones del Cuarteto que exigían un diálogo "basado en las fronteras de 1967, el fin de la colonización en Cisjordania y Jerusalén como capital del Estado palestino".

Abu Mazen no acude a las negociaciones directas por una repentina confianza en Netanyahu, sino por la enorme presión de Obama. Aunque hayan pasado sólo unas horas desde el anuncio de Clinton, el líder palestino ya ha recibido críticas internas por haber aceptado dialogar. Y no sólo las previstas de los grupos islamistas de Hamas y de la Yihad Islámica, sino también de algunos sectores de Al Fatah y de la OLP que consideran que es un "intento de Netanyahu para ganar tiempo".

Fuente:elmundo.es

Washington disuade a Tel Aviv de un ataque preventivo contra Irán ( Sres. de " El Pais" , "...disuade a Jerusalen" , si no les importa . Gracias )


Misil irani

El Gobierno del presidente Barack Obama ha disipado el riesgo de un ataque preventivo de Israel contra Irán al convencer a los gobernantes israelíes de que los ayatolás aún están muy lejos de adquirir potencial armamentístico nuclear, algo para cuyas primeras fases todavía tardarán, como mínimo, un año, según la Casa Blanca.

Diversos funcionarios del Gobierno filtraron esta información, publicada ayer, al diario The New York Times, en el mismo día en que se anunció la posible reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos, y después de unos meses en los que las relaciones entre Washington y Tel Aviv han pasado por uno de sus momentos más tensos en años.

La Casa Blanca reveló de ese modo que ha evitado que Israel contemple seriamente la posibilidad inmediata de atacar a Irán, explicándole al Gobierno de Benjamin Netanyahu que Teherán todavía tardará 12 meses en convertir sus arsenales de uranio enriquecido de bajo nivel en un material que se pueda usar para ensamblar armas nucleares.

Desde el momento en que Irán diera ese primer paso, Washington calcula que los inspectores y observadores internacionales tardarían unas pocas semanas en dar la voz de alerta, por lo que tanto EE UU como Israel podrían considerar, e incluso coordinar, un posible ataque contra Irán.

EE UU advirtió esta semana que el anuncio de Irán de que construirá 10 nuevas instalaciones nucleares no es más que un agravante en la actitud de desafío que mantiene Teherán. "Cualquier planta de enriquecimiento de uranio adicional o el incremento de su actual proceso de enriquecimiento solo agrava las violaciones que ya comete", explicó el martes un portavoz del Departamento de Estado, Mark C. Toner. "Es solo más combustible en la hoguera".

Fue un ex miembro del Gobierno y ex embajador de EE UU ante la ONU durante parte del mandato de George W. Bush, John Bolton, quien alentó a Israel a que atacara a Irán dada la inminente puesta en marcha de la planta nuclear en Bushehr. "Israel tiene un problema, porque en cuanto el fuel se inserte en el reactor un ataque podría provocar que la radiación se propagase por la atmósfera", dijo en el canal televisivo Fox Business. "Si van a tomar medidas militares contra Bushehr, solo tienen unos pocos días para ello".

El actual Gobierno, sin embargo, disiente. Una combinación de factores ha hecho que el proceso de enriquecimiento de uranio sea más lento y menos amenazante de lo esperado por la anterior Administración, según sus funcionarios. Aparte de un pobre diseño de los mecanismos de centrifugación y la presión internacional, EE UU cree que, como mucho, Irán podría tener capacidad, a muy largo plazo, para ensamblar dos bombas.

A principios de julio, Benjamin Netanyahu visitó a Obama en Washington. Israel había enojado a la Casa Blanca en marzo al aprovechar una visita del vicepresidente Joe Biden a aquel país para anunciar la construcción de 1.600 viviendas en Jerusalén Este, en un barrio construido sobre territorio ocupado en 1967. Aquel desaire causó numerosas protestas por parte de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el presidente Obama.

Ambos convinieron en julio que las recientemente reforzadas sanciones contra Irán son suficientes de momento y que la presión inmediata sobre los ayatolás no debe ser militar, sino diplomática. "Estamos dispuestos a seguir presionando a Irán para que finalmente cumpla con sus obligaciones internacionales y acabe con ese tipo de comportamientos provocadores", dijo entonces Obama.

Las nuevas sanciones de EE UU y la UE se centran en reducir el suministro a Irán de combustibles, como la gasolina, desde otros países, y en prohibir a las instituciones financieras internacionales que hagan negocios con empresas o bancos locales.

Fuenye:elpais.com

La sociedad abierta y el caballo de Troya - Guillermo Dupuy


Si creyese que todos los musulmanes son iguales en ese sentido, no limitaría la critica a determinada ubicación, sino que pediría abiertamente que se prohibiera la construcción de cualquier centro islámico en cualquier punto del territorio del mundo libre

Recuerda estos días Barak Obama que "los musulmanes, al igual que cualquier otro estadounidense, tienen todo el derecho a practicar su religión en cualquier punto del territorio de Estados Unidos". Comparto esta opinión, siempre y cuando, claro está, la práctica de esta religión –como la de cualquier otra– no suponga un peligro ni para la libertad ni para la vida de quienes abjuran de ella o de quienes profesan otras religiones o ninguna de ellas.

En el caso de la polémica desatada a propósito de la construcción de la llamada Córdoba House, considero que no se podría hacer peor homenaje a las víctimas del 11-S, a la ciudad de Nueva York y a los principios sobre los que se fundamenta los Estados Unidos de América que conculcando la libertad de culto y los derechos de propiedad privada como medio para impedir la construcción de un mezquita o un centro cultural islámico en las proximidades de la zona cero. Los fundamentalistas islámicos del 11-S no sólo pretendían derribar unas torres sino destruir esa avanzada civilización, libre, tolerante y mestiza, donde personas de diferentes razas, credos religiosos e ideas políticas cooperan y conviven en paz.

Ahora bien, no por ello dejo de considerar absolutamente criticable ni dejo de percibir como una provocación la construcción de un centro islámico en las proximidades de donde, en nombre de Alá, se asesinaron a 3000 personas. Si de verdad lo que quieren promover estos musulmanes es "la integración y la tolerancia hacia las diferencias y la cohesión de la comunidad por medio de las artes y la cultura", que renuncien al derecho que les asiste, que yo no les niego y que debe estar regulado, no por lo que opine Obama sino por lo que diga la ley, y que edifiquen ese centro en otras zonas donde, al igual que ocurre con las alrededor de cien mezquitas que hay en Nueva York, no hieran la sensibilidad de los ciudadanos. Así lo han pedido, algunos destacados miembros de la comunidad musulmana.

Algunos dirán, en cualquier caso, que los promotores de la Cordoba House no son fundamentalistas ni tienen la misma noción de Alá y del Islam que los asesinos integristas. No tengan ustedes dudas de que si yo creyese que todos los musulmanes son iguales en ese sentido, no me limitaría a criticar determinada ubicación, sino que pediría abiertamente que se prohibiera la construcción de cualquier centro islámico, no ya en las proximidades de la zona cero, sino en cualquier punto del territorio del mundo libre. La libertad religiosa, como la libertad política, no debe dar cobertura a la prédica de su destrucción; no debe ofrecer tolerancia a la intolerancia o a la justificación de la violencia contra el homosexual, contra la mujer o contra el infiel, como tampoco amparar la vulneración de los derechos humanos por razones "culturales".

Vigilemos, pues, no tanto donde se ubican esas mezquitas o centros culturales como qué es lo que se hace y se predica en ellos. El caso de la recientemente clausurada mezquita Taiba de Hamburgo, donde se reunieron los autores del 11-S, y de su también ilegalizado "centro cultural" asociado, desde donde se seguía reclutando y ayudando a los yihadistas, demuestra que el auténtico problema no es a cuantas manzanas de distancia de la zona cero se deben construir los centros islámicos.

Fuente:libertaddigital.com



LA REALIDAD DE ISRAEL por George Will

Fue una gran victoria para la diplomacia cuando, en 1991 en Madrid, israelíes y palestinos, puestos de acuerdo por Estados Unidos, participaron en negociaciones directas. Casi una generación más tarde, esfuerzos estadounidenses parecen haber logrado disuadir a los palestinos de su reciente insistencia en mantener "conversaciones indirectas" –en las que se han dirigido a los israelíes a través de intermediarios estadounidenses– en favor de las directas. ¿Pero sobre qué?

Aquello del "estado binacional" ya no está sobre la mesa. Aunque se dejara de lado el reciente destino de los estados multinacionales –por ejemplo la antigua Unión Soviética, la antigua Yugoslavia o la antigua Checoslovaquia–, el binacionalismo es imposible mientras Israel quiera seguir siendo el Estado judío del pueblo judío. No existe ningún grupo significativo en Israel que no esté de acuerdo con el primer ministro Benjamín Netanyahu cuando dijo: "El problema de los refugiados palestinos se resolverá fuera de las fronteras de Israel".

La retórica sobre una "solución de dos estados" es casi obligatoria. Pero también es engañosa, habida cuenta de las dos malas experiencias que ha tenido Israel últimamente con el asunto.

El único lugar donde podría existir un estado palestino es Cisjordania, que Israel ha ocupado –legalmente según el derecho internacional– desde que repelió la agresión emprendida desde allí en 1967. Cisjordania no es más que un pedazo del Mandato de Palestina original que carece de fronteras establecidas, de modo que la disposición final de las mismas deberá cerrarse mediante negociaciones. Pero Michael Oren, embajador de Israel en Estados Unidos, dejó a un lado la clásica ambigüedad diplomática y planteó el problema con una notable franqueza, constructiva por lo realista:

No hay liderazgo israelí alguno que parezca dispuesto o simplemente capaz de expulsar a 100.000 israelíes de sus casas de Cisjordania, y eso sería el mínimo imprescindible para despejar el terreno a un estado palestino viable incluso si Israel se anexionaria sus tres principales bloques de asentamientos (que en la práctica hacen las veces de suburbios de Jerusalén). La evacuación de apenas 8.100 israelíes de Gaza en 2005 exigió 55.000 efectivos regulares del Ejército israelí –la mayor operación militar del país desde la guerra de Yom Kippur en 1973– y fue profundamente traumática.

Se desmantelaron 21 asentamientos israelíes; hasta los cadáveres de los israelíes enterrados en Gaza fueron exhumados. Tras unas elecciones en 2006 alentadas por Estados Unidos y bastante irregulares, en 2007 tuvo lugar lo que en esencia fue un golpe de estado de la organización terrorista Hamás. De forma que ahora Israel tiene en su frontera occidental, a 44 millas de Tel Aviv, a una entidad dedicada a la destrucción de Israel, cómplice de Irán y poseedora de un enorme arsenal de proyectiles balísticos.

Los ataques con misiles lanzados desde Gaza se incrementaron de forma dramática después de que Israel se retirara. ¿Cifra de resoluciones de las Naciones Unidas que lo condenen? Cero. El precedente más cercano que tenemos sobre un bombardeo similar fueron los ataques con proyectiles nazis sobre Londres, que fueron contestados con la destrucción de Hamburgo y Dresde, entre otras ciudades germanas. Cuando Israel tomó represalias contra Hamás, la "comunidad internacional" se mostró teatralmente compungida.

Un importante miembro del Ejecutivo –Moshe Yaalón, ministro de Asuntos Estratégicos y un probable candidato a terminar de primer ministro– cree que "nuestras retiradas reforzaron al islam yihadista". "Nosotros tenemos aquí la segunda república islámica de Oriente Medio: la primera están en Irán y la segunda en Gaza: Hamastán".

Pero las retiradas de Israel también incluyen la que permitió consolidarse al satélite iraní ubicado en la frontera norte de Israel, al sur del Líbano. Desde la guerra de 2006, provocada por el incesante bombardeo de Hezbolá contra el norte de Israel, Hezbolá se ha rearmado y dispone de hasta 60.000 misiles. Hoy, dice Netanyahu, el problema de Israel no es tanto su propia frontera con el Líbano como la que separa al país de los cedros de Siria: Hezbolá ha recibido de este país –que a su vez los recibe de Irán– misiles Scud capaces de alcanzar Jerusalén y Tel Aviv. Un líder de Hezbolá ha dicho que "si todos los judíos se concentran en Israel, nos ahorrarán el problema de darles caza por todo el mundo".

Dado que Israel ha recibido a más de un millón de inmigrantes procedentes de la antigua Unión Soviética, la sexta parte de la población habla hoy ruso. Israel tiene prensa en ruso y canales de televisión en ruso. Los israelíes de esta procedencia son en gran medida responsables de que Avigdor Lieberman sea ministro de Exteriores. Yoram Peri, profesor de estudios israelíes de la Universidad de Maryland, dice que estos inmigrantes "no entienden que un Estado que es posible cruzar en media hora de coche vaya a estar dispuesto siquiera a hablar de ceder territorios a unos enemigos aparentemente perpetuos". Saben que la principal ventaja estratégica de Rusia –el tamaño– derrotó a Napoleón y a Hitler.

Netanyahu, que no es precisamente el miembro más conservador de la coalición del gobierno que encabeza, apoya una solución de dos estados pero dice que cualquier Estado palestino cisjordano no sólo tiene que ser desmilitarizado sino que debe impedirse que alcance acuerdos con Hezbolá, Irán y similares. Para impedir la importación de misiles y demás armamentos Israel necesitaría, dice Netanyahu, una presencia militar en la frontera de Cisjordania con Jordania. De lo contrario, tendríamos una tercera república islámica, y la segunda que compartiría frontera con Israel.

De modo que... ¿negociaciones sobre qué? ¿Y con quién?

© Washington Post Writers Group
Fuente:libertaddigital.com

viernes, 20 de agosto de 2010

Rendición preventiva. La izquierda y Marruecos-GEES


Zapatero y Moratinos escuchan las explicaciones de Mohamed sobre como se va a quedar con Ceuta y Melilla.

¿Cree la izquierda de nuestro país en la españolidad de Ceuta y Melilla? ¿Se puede confiar en ella en relación con Marruecos? La pregunta no es baladí, ni retórica, puesto que la unidad nacional es cuestión de Estado, y esta sólo es posible desde un acuerdo nacional. Pero hoy, la izquierda española, desde Tele 5 a La Cuatro, desde la SER a Público y desde PSOE a IU –salvo UPyD–, están más dispuestos a ceder ante Marruecos que a enfrentarse a él. Lo más curioso es que lo hace dejándose de paso por el camino valores y principios que la izquierda siempre ha considerado suyos.

Cuestión relacionada es la actitud de la izquierda ante el régimen alauita. Marruecos es una dictadura incompatible con la democracia y los derechos humanos, sobre todo interpretados en clave progresista. Representa lo peor de la reacción a la ilustración o la modernidad. Y sin embargo, asistimos al espectáculo de la misma izquierda española que se pone en fila para apedrear a un franquismo felizmente pasado o disfruta buscando las cosquillas a democracias asentadas –usualmente Estados Unidos o Israel–, mientras esconde y silencia las gravísimas violaciones de derechos humanos en el Sáhara y en territorio marroquí. Doble rasero: la izquierda española se pone estupenda ante las democracias liberales, pero tolera y justifica dictaduras reales y cercanas como la marroquí, que encarna la negación de los supuestos valores progresistas.

Por otro lado, el carácter radicalmente religioso del régimen marroquí no preocupa a la laicista izquierda de Prisa o Mediapro. Los mismos que se quejan del supuesto protagonismo de la Iglesia Católica en España y Europa nada dicen del carácter teocrático y del régimen marroquí, donde no está claro si reina el primero de los creyentes o si se cree en lo que cree el que reina. En cualquier caso, la izquierda española no soporta que Rouco Varela hable de cuestiones cívicas, pero no tiene problema alguno en que Mohamed VI dirija el destino de los marroquíes. Ha pasado del opio del pueblo al cuius regio, eius religio sin solución de continuidad.

Tampoco en lo relativo a los pueblos oprimidos tiene la izquierda española muchos escrúpulos: decenios lleva Marruecos sometiendo a los saharauis a sangre y fuego. Es el pueblo oprimido geográficamente más cercano a España, pero la izquierda actual está más cerca de los palacios marroquíes que de las tiendas de campaña saharauis. Se indigna con el bloqueo legal a Gaza pero silencia el estado policial en Sahara, sólo porque lo lleva a cabo Marruecos.

En el caso de la paz –otro dogma izquierdista tradicional–, la izquierda de España no tiene problema alguno en mirar hacia otro lado ante una ocupación clamorosamente contraria al derecho internacional, el que tantas veces invoca la izquierda. Respecto a Argelia, pocas veces habla la izquierda de intereses comunes, pese a que España los tiene con este país –enfrentado a Marruecos– en bastante más número que con éste. Y respecto a las relaciones pacíficas con España, El País aún censura a Aznar la recuperación por la fuerza del status quo en Perejil con una severidad que contrasta con su actitud silente y hasta comprensiva ante quien lo rompió conscientemente, Marruecos.

Pesadilla para el laicista, el pacifista, el igualitarista, pero apoyado por la izquierda. Así que respecto a Ceuta y Melilla, islas de libertad, de libertad religiosa, de igualdad en la zona, la pregunta es: ¿cree la izquierda española en su españolidad? Creer de verdad, esto es, estar dispuesta a defender su integridad con la firmeza necesaria ante un vecino que ni ha renunciado ni renunciará a ocuparlas, llegado el caso usando la fuerza como en la verdadera Marcha Verde. No lo parece, dado el esquizofrénico amor de la izquierda ante Marruecos, que le lleva a perdonárselo todo; pero en cualquier caso, debiera ser sincera, porque la cháchara insustancial por la que justifica y afronta las últimas crisis con Marruecos es insostenible, sobre todo desde el punto de vista izquierdista.

Ceuta y Melilla son inviables para España si la izquierda está dispuesta a entregárselas, que es lo que implica no tener claro y no dejar claro que se defenderán por la fuerza si es necesario. De hecho, la reacción en su día y el recuerdo hoy de la izquierda del episodio de Perejil muestra dos cosas: primero, que si está en el poder cederá ante Marruecos con tal de evitar la posibilidad de enfrentamiento. Y segundo, que si está en la oposición se opondrá a cualquier política de firmeza ante ese país Y lo más curioso es que se trata de un país que representa fielmente los valores contrarios a los valores que la izquierda considera suyos: laicismo, igualitarismo, pacifismo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
Fuente:libertaddigital.com

Yo tambien lo creo


Todo el mundo tiene el derecho de creer en lo que quiera . El problema es que el islam quiere destruir la civilizacion que Husein Obama deberia defender con uñas y dientes

Casi uno de cada cinco estadounidenses cree que Obama es musulmán

Un sondeo elaborado en Estados Unidos arroja el sorprendente resultado de que casi uno de cada cinco ciudadanos piensa que es musulmán. La confusión quizás provenga de su segundo nombre, Hussein, o de sus polémicas palabras sobre el proyecto de mezquita en la zona cero.

La tendencia ha aumentado en el último año, mientras que cada vez son menos los que piensan que es cristiano, según un estudio publicado este jueves por el Pew Research Center.

El 18 por ciento de los consultados cree que Obama practica el Islam, frente al 11 por ciento de marzo de 2009, mientras que el 34 por ciento cree que es cristiano, una disminución considerable respecto al 48 por ciento del anterior estudio. En total, el 43 por ciento de los consultados asegura no saber cuál es la religión que practica su presidente.

Según el centro Pew, la consideración de que Obama es musulmán está más extendida entre sus detractores políticos. Así, el 34 por ciento de los republicanos conservadores son de esta creencia. Por el contrario, los demócratas son los que más tienden a pensar que su presidente es cristiano, un 46 por ciento, frente al 55 por ciento de marzo del año pasado.

El sondeo fue realizado entre el 21 de julio y el 5 de agosto entre 3.003 estadounidenses.

Fuente:libertaddigital.com


Mareando la perdiz mientras Iran sigue a lo suyo sin que el Cuarteto famoso le haga frente de una manera creible.

Según adelantó una fuente diplomática rusa, integrante del Cuarteto (EEUU, ONU, Rusia y Unión Europea) de mediadores internacionales, Israelíes y palestinos reanudarán las negociaciones directas de paz el próximo 2 de septiembre en Washington. El Cuarteto hará un anuncio oficial en breve.

"La declaración ya está preparada y es positiva. En ella se anunciará que las conversaciones directas comenzarán en Washington el 2 de septiembre", señaló la fuente a la agencia rusa Interfax.

Añadió que el Cuarteto de mediadores internacionales (EEUU, ONU, Rusia y Unión Europea) hará un anuncio oficial al respecto a las 15.00 GMT.

En los últimos meses Israel se mostró dispuesto a reanudar el diálogo directo con los palestinos, al considerar que era la única vía de solventar el conflicto.

En cambio, los palestinos exigieron garantías de que el proceso será serio y estará basado en las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967, para evitar que se convierta en una pérdida de tiempo condenada al fracaso.

Las presiones diplomáticas se intensificaron en los últimos días, ya que el 26 de septiembre vence la moratoria de diez meses para la construcción de asentamientos en las colonias judías de Cisjordania.

Los palestinos abandonaron en diciembre de 2008 las negociaciones lanzadas en Annapolis (EEUU) a finales de 2007 tras la ofensiva militar israelí en la franja de Gaza.
Fuente:libertaddigital.com

jueves, 19 de agosto de 2010

La izquierda y la extrema izquierda , o sea " El Pais" y " Publico" no dan tregua en sus ataques a Israel. ¿ Es esta noticia de primera pagina?

Cuatro militares israelíes detenidos por robar en la Flotilla de la Libertad

Cuatro militares israelíes han sido detenidos en los últimos días bajo la sospecha de haber robado ordenadores portátiles y otros pertrechos tecnológicos a los activistas de la Flotilla de la Libertad.
Entre los detenidos hay un oficial del Ejército con rango de teniente que supuestamente vendió algunos de los equipos robados a un amigo y éste a su vez a otros amigos, informan hoy medios locales.
Según el diario Yediot Aharonot, los equipos fueron robados del Mavi Marmara, el principal de los seis barcos que formaban la flotilla internacional abordada por soldados de élite israelíes el pasado 31 de mayo, ataque en el que murieron nueve activistas turcos.
Los barcos se dirigían a Gaza con ayuda humanitaria para romper el bloqueo israelí a la franja cuando fue abordada en aguas internaionales, desatando una ola de protestas generalizada contra Israel y una crisis sin precedentes en las relaciones turco-israelíes.
En relación con el mismo caso están arrestados otros tres militares que al parecer fueron los que sacaron del barco los ordenadores y demás artilugios, entre ellos también teléfonos móviles.

Después del asalto los activistas fueron trasladados al puerto de Ashdod, al sur de Tel Aviv, y sus pertenencias confiscadas por el Ejército y la Policía. Poco después surgieron las primeras denuncias de algunos activistas sobre que no habían recibido de vuelta sus pertenencias o que se había usado la tarjeta de crédito de un periodista de nacionalidad italiana que iba en el barco.
El Ejército israelí ya se ha apresurado a negar la mayor, asegurando que aún no hay constancia de que la detención de los militares tenga que ver con el robo del material tecnológico. "En este momento no es seguro que el equipo proviniera realmente del Mavi Marmara", dice un comunicado militar. "El caso está siendo investigado por la Policía Militar y por ello no podemos facilitar más información en este momento", agrega la nota.
Por otro lado, un oficial de alto rango del Ejército israelí dijo a la edición electrónica del diario Yediot Aharonot que "la investigación acaba de comenzar" pero que "tal y como está la situación en estos momentos será embarazosa y bochornosa". "Estos son soldados que no entienden lo que representa el uniforme que visten", agregó.
El caso se suma al escándalo hace sólo unos días por una soldado que, después de licenciarse, publicó en Facebook las fotografías que se había hecho con prisioneros palestinos de Gaza esposados y con los ojos vendados.
Fuente:publico.es

martes, 17 de agosto de 2010

Ludwig von Mises , un judio genial poco conocido por los que sabemos casi nada de economia.


Mises, creador de un sistema

Por Juan R. Rallo

Los clásicos ya se lamentaban de que el tiempo pasa volando, de que se escurre entre los dedos y la vida se queda en nada; un tic-tac existencial que lleva a muchos a aprovechar el día como si no hubiera mañana, siguiendo la interpretación literal del carpe diem horaciano.

A otros, en cambio, los conduce a dedicar cada minuto de su breve existencia a aliviar su sed insaciable de saber y a compartir la mayor parte posible de sus hallazgos con el resto del mundo. Ludwig von Mises era claramente un sujeto de la segunda especie. Incluso padeciendo gripe, desnutrido y a la escasa luz de unos candiles que sustituían malamente el suministro eléctrico –interrumpido por los destrozos de una más que próxima Primera Guerra Mundial en la que había puesto en peligro su vida en diversas ocasiones–, Mises encontró tiempo para estructurar y redactar la que, en palabras de Antal Fekete, es "la contribución más relevante a la ciencia económica en el siglo XX".

Por eso, porque la vida y la mente de un brillante Mises estuvo dedicada por entero a la economía, es imposible escribir un artículo de unas pocas páginas tratando de enumerar y describir sus aportaciones sin ser bastante injusto. Son tantas y tan ricas que por fuerza omitiremos varias de ellas. Baste señalar que el biógrafo de Mises, Jörg Guido Hülsmann, le ha tenido que dedicar un libro de más de 1.000 páginas para intentar hacer honor a la magnitud de sus contribuciones.

Lo primero que debemos tener presente es que Mises fue el sucesor intelectual de la línea de pensamiento subjetivista muy antigua que culminó en la figura de Carl Menger (tambien judio como Mises) y que prosiguió en la de Eugen Böhm-Bawerk. La apreciación no es baladí, pues el sucesor académico de Menger en la Universidad de Viena no fue Böhm, como habría cabido esperar, sino su cuñado, Friedrich Wieser, un economista socialista que, en oposición a la tradición mengeriana, buscaba derivar la ciencia económica de supuestos muy abstractos y nada realistas (como 50 años más tarde propondría el tambien judio chicaguense Milton Friedman) y que caracterizaba el valor, no como un orden de prelación de necesidades, sino como una magnitud psicológica con la que podían realizarse operaciones aritméticas y que, en ciertas condiciones, resultaba objetivo e igual para todos los miembros de la sociedad ("el valor natural", lo llamaba).

Karl MengerA partir de la jubilación de Menger en 1903, la nefasta influencia de Wieser dentro de lo que ya se llamaba "la Escuela Austriaca" no dejó de acrecentarse. Durante un tiempo, hasta su deceso en 1914, el prestigio universal de Böhm permitió contener esta tendencia desde sus seminarios universitarios. Pero tras su muerte, Wieser y su contrarrevolución marcaron el desarrollo de los economistas austriacos durante más de una década. Gente como Hayek, Machlup, Haberler o Morgenstern –pese a haber sido alumnos de Mises– no estudiaron la clara y seminal obra de Menger (descatalogada desde finales del s. XIX), sino los pasteleos de un Wieser que buscaba asimilar los errores de otras escuelas de pensamiento –como las de Jevons o Walras– y que opinaba que los estados comunistas estarían en posición de racionalizar la producción aprehendiendo los "verdaderos" valores de todos los individuos. Por mucho que luego trataran de zafarse de esta herencia wiseriana y de redescubrir a Menger (sobre todo en el caso de Hayek), nunca fueron capaces de lograrlo del todo y su producción intelectual se vio fuertemente condicionada por ello.

Mises, sin embargo, se convirtió en economista, de acuerdo con su propia confesión, leyendo los Principios de Menger. Proveniente de los círculos historicistas de Schmoller contra los que tanto luchó el propio Menger, Mises comprendió con este libro que en economía sí existen leyes a priori cognoscibles a través de la experiencia humana y del uso de la lógica y que la sociedad se basa en intercambios voluntarios y mutuamente beneficiosos para las partes. A partir de entonces, Mises pasó a frecuentar los seminarios del que sería su más importante profesor, Eugen Böhm-Bawerk, donde conoció a los más nutrido del marxismo austriaco (que acudía a los seminarios de Böhm para tratar, sin éxito, de refutar su refutación de Marx) y a economistas de la talla de Joseph Schumpeter o Felix Somary.

La teoría del dinero

Fue aquí cuando se dio cuenta que todo el andamiaje intelectual subjetivista de Menger y Böhm, que como sabemos giraba en torno a los intercambios en el espacio y en el tiempo de bienes económicos que satisficieran necesidades humanas, no se había extendido a un campo esencial: el dinero. Es cierto que Menger había analizado con gran perspicacia cómo y por qué surgía el dinero, pero no logró articular una teoría sobre las alteraciones de valor del dinero; y desde luego Böhm-Bawerk ni siquiera lo intentó, pues lo suyo fue volcarse a desentrañar el origen del interés puro (sin perturbaciones monetarias).

La desconexión entre la teoría del valor y la teoría del dinero era desde luego llamativa, pues antes de Menger se había elaborado una vastísima literatura relativa a cuestiones de dinero y banca (en especial, aunque no sólo, con las Escuelas Monetaria y Bancaria en Inglaterra), de la que podían extraerse numerosas teorías acertadas pero que, por desgracia, no habían pasado por la destilería de la teoría subjetiva del valor. En muchos casos, de hecho, ni siquiera se la consideraba teoría económica propiamente dicha, sino tan sólo refriegas entre profesionales de la banca.

Se hacía necesario, pues, conectar ambos mundos –el del dinero y el del valor–, aunque para ello debía superarse la reacción antimercantilista que probablemente los había mantenido separados hasta ese momento; a saber, que el dinero carecía de influencia sobre las transacciones reales. Los clásicos habían concluido que el dinero era un simple "velo" detrás del cual se realizaban unos intercambios que, en última instancia, podían retrotraerse al trueque; los subjetivistas, análogamente, pensaban que el análisis del dinero no aportaba nada a la ciencia económica, pues su demanda y su valor derivaban enteramente de los bienes finales que iban a adquirirse. Ambos sostenían que lo único que cabía decir del dinero era que a mayor cantidad, precios más elevados y viceversa, sin que la actividad económica de fondo se viera en absoluto afectada por estas variaciones.

Mises, en su primer libro, La teoría del dinero y de los medios fiduciarios (traducido incorrectamente al inglés y al castellano como La Teoría del dinero y el crédito) tendió los puentes que conectaban estos dos mundos. El dinero era un bien económico más que debía analizarse a la luz de la pujante teoría marginalista: su valor venía determinado por el fin menos importante que contribuía a satisfacer y este fin venía determinado a su vez por los bienes que permitía adquirir.

Esta sencilla proposición, a la que podría haber llegado cualquier otro economista que conociera por encima la obra de Menger, se topaba con el obstáculo de que, en apariencia, incurría en un razonamiento circular: el valor del dinero de hoy dependía del poder de compra del dinero de ayer, pero a su vez ese poder de compra del dinero de ayer dependía del valor del dinero de anteayer (o dicho de otra forma, la utilidad del dinero dependía de su precio y su precio dependía a su vez de su utilidad). Mises, sin embargo, quebró la presunta circularidad a través de lo que llamó el "teorema regresivo del dinero": era cierto que la utilidad del dinero de hoy dependía de su poder adquisitivo de ayer y éste a su vez de su utilidad de anteayer, pero esta regresión no era infinita, ya que podíamos ir hacia atrás hasta que llegara un momento en el que el bien económico que actuaba como dinero no tuviera ningún uso monetario y se demandara sólo por su utilidad directa (por ejemplo, la demanda de oro con fines ornamentales).

Así pues, el dinero era un bien económico más –con su oferta y su demanda basada en la utilidad– y como tal debía analizarse. Bajo este nuevo prisma, no resultaba difícil entender los billetes o los depósitos de los bancos como obligaciones de estas entidades a entregar una determinada cantidad de dinero (verbigracia oro); unas obligaciones que podían estar en cada momento completamente cubiertas (en cuyo caso cabía denominarlas "certificados de deuda") o sólo estarlo parcialmente (en cuyo caso hablábamos de "medios fiduciarios"). Y por ello, tampoco resultaba complicado comprender que la cantidad de "medios de pago" en la economía podía incrementarse o bien produciendo más dinero (sacando más oro de las minas) o bien generado más medios fiduciarios mediante el sistema bancario.

Pero para redondear su análisis de la economía monetaria a Mises le faltaba explicar cuáles eran los efectos que, más allá de la inflación o la deflación, tenían las variaciones de la cantidad de medios de pago sobre la economía. Para ello tuvo que echar mano de las intuiciones del mejor economista del siglo XVIII, Richard Cantillon, y de la teoría del capital y del interés de su maestro Böhm-Bawerk: un incremento de los medios de pago –especialmente del dinero fiduciario que fabrican los bancos bajo el influjo de los bancos centrales– se filtraría en forma de una mayor oferta de crédito, lo que rebajaría artificialmente los tipos de interés en el mercado y estimularía un período de fuertes inversiones muy por encima del ahorro disponible para financiarlas, creando un "boom económico" que, naturalmente, daría paso más tarde a una crisis por insuficiencia de recursos reales para completar todas las grandes inversiones iniciadas. Mises alcanzaba así una de las joyas de la corona de toda la teoría económica de la Escuela Austriaca, su explicación de los ciclos económicos.

Teorema de la imposibilidad del socialismo

Sólo con su teoría monetaria, por consiguiente, Mises podría haber figurado entre los economistas más grandes de la Escuela Austriaca y, por extensión, de la historia. Pero no contento con ello, el austriaco se propuso, menos de una década después de publicar su tratado monetario, llenar otro de los grandes terrenos inexplorados por Menger y Böhm-Bawerk y que resultaba esencial para fundamentar una sociedad libre.

Hasta Mises, la Escuela Austriaca había basado sus teorías sobre la hipótesis implícita de que los agentes operaban en un marco de relativa libertad y respeto a la propiedad privada. Era así cómo el valor que los consumidores otorgaban a los bienes económicos se trasladaba a los factores de producción, de modo que toda la estructura empresarial se desarrollaba a partir de lo que años más tarde William Hutt llamaría "la soberanía del consumidor".

Wieser fue de los pocos que se planteó que ese valor primigenio de los consumidores era contingente a que tuvieran capacidad de elegir, aunque llegó a la conclusión de que tanto con libertad como sin ella podían alcanzarse unos "valores naturales" que sirvieran tanto para una economía libre como para una fuertemente intervenida o una totalmente socializada.

Mises, poco satisfecho con estas conclusiones, recogió el guante tras haber servido en el frente del ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial y, por tanto, mientras se estaba viviendo una revolución soviética que amenazaba con extenderse a toda Europa, empezando por las profundamente socializadas economías de guerra de Alemania y Austria.

Fue entonces cuando, como decíamos al comienzo, elaboró la que tal vez sea la contribución a la teoría económica más importante del siglo XX: su teorema de la imposibilidad del socialismo. Mises, como ejemplar liberal clásico, se propuso refutar punto por punto el marxismo y lo logró en su libro Socialismo, donde uno a uno fueron cayendo todos los dogmas marxistas: desde la concepción de la historia como una continua lucha de clases hasta la inevitabilidad de la llegada del socialismo o la tendencia inherente del capitalismo hacia el monopolio único. Pero lo realmente relevante, original y devastador de esta obra no fueron tanto las múltiples críticas que Marx recibió tanto sobre sus análisis históricos como sobre sus profecías de futuro, sino la que es sin duda la refutación definitiva del socialismo: su imposibilidad.

Mises, que anticipó este argumento definitivo tres años antes de publicar su libro en un artículo para la revista de economía de Max Weber, explicó que el socialismo carece de mecanismos para asignar racionalmente los recursos. Una economía de mercado cuenta con precios para los bienes de consumo y para los factores productivos y gracias a la comparación de ambos –de precios finales y de costes– puede saber cuándo está usando adecuadamente los siempre escasos recursos para satisfacer las necesidades más apremiantes de los consumidores o cuando los está despilfarrando.

El socialismo, por el contrario, no puede realizar este "cálculo económico", pues para que existan precios debe producirse un intercambio entre dos bienes (por ejemplo, dinero y una mercancía) y para que haya intercambios debe haber propiedad privada para las partes. Pero como el socialismo se basa en la propiedad colectiva de los medios de producción, carece de precios y de la posibilidad de efectuar cualquier cálculo de racionalidad económica. Si ignoramos cuáles son los costes de un bien, ¿por qué no construir, por ejemplo, las vías de ferrocarril con oro? ¿O por qué no destinar, como hizo Mao, a la práctica totalidad de los trabajadores de un país a producir metal? ¿O cómo saber si dedicar a los obreros a producir máquinas que sirvan para fabricar zapatos en lugar de destinarlos a confeccionarlos directamente? No se trata de un problema técnico sobre cómo producir un bien, sino de un problema económico sobre la conveniencia de producirlo de una determinada forma. Una sociedad tiene delante de sí en cada momento millones de proyectos técnicamente viables, pero sólo unos pocos le permitirán satisfacer los fines más importantes de los consumidores con las menores renuncias (o coste de oportunidad) posibles.

El socialismo era y es incapaz de discriminar entre proyectos económicamente viables y por tanto no puede asignar los recursos de un modo en el que todos los sujetos salgan beneficiados a la hora de satisfacer continuamente sus fines más valiosos. Su implantación sólo llevará a la disgregación de la división voluntaria del trabajo y, como esquema coactivo que es, a la explotación de un grupo de individuos por otro grupo de individuos.

La acción humana

Tras sus aportaciones a la teoría monetaria y a la teoría del intervencionismo estatal, Mises completaba un programa de investigación económico –iniciado por Menger y continuado por Böhm– que cubría prácticamente todas las manifestaciones de la acción humana: desde la simple elección individual aislada hasta el intercambio intertemporal con dinero, desde el mercado sin injerencias estatales (la cataláctica, en lenguaje de Mises) al completo control de la producción y de la distribución de los recursos (el socialismo), pasando por todos sus respectivos estadios intermedios. Se trataba de un conjunto de enunciados, teoremas y leyes a priori que el propio Mises había deducido simplemente a partir de un axioma autoevidente como es que "el hombre actúa"; de ahí que considerara pertinente denominar a esta nueva ciencia "praxeología" (ciencia de la acción humana, término acuñado por Weber) en lugar de economía (que vendría a ser sólo la parte más importante de la praxeología, en concreto, la dedicada a estudiar la cataláctica).

A sus casi 70 años, Mises publicó todo este profuso compendio vital, refinado y mejorado, en el que hasta ahora es el libro cumbre de nuestra ciencia: La acción humana. Como con los Diálogos de Platón, bien puede decirse que toda la ciencia económica (o praxeológica) subsiguiente es un simple comentario de los párrafos de La acción humana,ya sea para ampliarla (por ejemplo con la Escuela de la Elección Pública de James Buchacan y Gordon Tullock o con la teoría del orden espontáneo de Hayek) o para corregirla (con la teoría del monopolio de Murray Rothbard o con la moderna teoría de la liquidez de Antal Fekete y José Ignacio del Castillo).

Sin Menger no habríamos tenido una teoría del valor, de los intercambios y de los precios; sin Böhm-Bawerk no habríamos dispuesto de una teoría del interés y del capital; pero sin Mises careceríamos no sólo de teoría monetaria y de una teoría del intervencionismo, sino sobre todo de una ciencia económica consistente, integrada y basada en las libertades individuales –con todos los errores e insuficiencias que más tarde los nuevos economistas le podamos ir encontrando. Sin Mises, la Escuela Austriaca –y con ella, la mejor teoría propiamente económica que además defiende sin ambages la libertad del ser humano– habría desaparecido con el Imperio Austrohúngaro.

Fuente:libertaddigital.com

(Nota: Sigo con el teclado estropeado . No me deja poner acentos . Lo siento.)

"Publico","El Mundo" y "El Pais" , siguen hoy hablando de la estupidez de la ex soldado israeli , pero de esta noticia nada de nada.

Dos soldados israelíes resultan heridos por fuego de mortero desde Gaza


"Una fuerza del Ejército ha respondido disparando al lugar de los lanzamientos", asegura un comunicado militar, que indica que los heridos fueron evacuados y están recibiendo tratamiento médico.

El lugar del ataque, cerca de la verja divisoria en la zona de Jan Yunis (el sur de la franja), es el mismo en el que anoche soldados israelíes mataron a un miembro de la Yihad Islámica cuando un grupo de terroristas intentaba colocar un artefacto explosivo.

Según el Ejército, el fallecido era Basem Daama, quien había participado en el intercambio de fuego del 26 de marzo que resultó en la muerte de dos soldados israelíes.

"Desde anoche, cuatro cohetes han sido lanzados desde la franja de Gaza y caído en las comunidades del sur de Israel", afirma la nota del Ejército israelí, que añade que desde comienzos de año las milicias han disparado 115 cohetes y proyectiles de mortero contra su territorio.

Fuente:libertaddigital.com