Casa de Israel - בית ישראל


Desde " Casa de Israel " trabajamos para hacer frente al antisemitismo , la judeofobia y la negación o banalización de La Shoá ( Holocausto) .
No olvidamos las terribles persecuciones a las que fue sometido el pueblo judío a través de los siglos , que culminaron con la tragedia de La Shoá .
Queremos tambien poner en valor y reconocer la fundamental e imprescindible aportación de este pueblo y de la Instrucción de La Torá , en la creación de las bases sobre las que se sustenta la Civilización Occidental.

"... עמך עמי ואלהיך אלהי ..."

miércoles, 20 de marzo de 2013

Averían en Israel a la 'Bestia', la limusina blindada del presidente Obama

La 'Bestia', la impresionante limusina blindada del presidente Barack Obama ha 'petado' en Israel.
Y no por problemas congénitos, sino porque un 'patas' le llenó el depósito de gasóleo en lugar de echarle gasolina.
El coche esperaba a la comitiva del presidente de EEUU en el aeropuerto, cuando quedó parado. Una limusina de reemplazo tuvo que ser trasladada por avión desde la vecina Jordania.
Por el momento, ese el único contratiempo que ha subido el presidente Obama en la primera visita que hace en su vida a Israel.Obama llegó al mediodía de este 20 de marzo de 2013 a Israel, para su primera visita oficial en el cargo a la zona, con un mensaje claro para el primer ministro Benjamín Netanyahu, después de la reelección en las urnas de ambos mandatarios: a pesar de sus malas relaciones en los pasados cuatro años, la alianza entre ambas naciones sigue intacta y más fuerte que nunca.
Marcando el inicio de una nueva relación con Netanyahu, Obama dijo a su llegada al aeropuerto de Ben Gurion, en una ceremonia oficial, que "EE UU está orgulloso de ser el aliado más fuerte y el mayor amigo" de Israel.
"Nos mantenemos unidos porque la paz debe llegar a Tierra Santa. Aunque tenemos claras las dificultades a las que nos enfrentamos, nunca perdemos de vista la idea de un Israel en paz con sus vecinos".
"Apoyamos a Israel porque es algo que nos hace más fuertes y más prósperos a ambos, y hace del mundo un lugar mejor. Pero eso EE UU fue una de las primeras naciones en reconocer el Estado de Israel hace 65 años y por eso hoy la estrella de David y las barras y estrellas ondean juntas, y por eso estoy convencido de que nuestra alianza es eterna, para siempre".
Obama dijo que no es "un accidente" que el primer viaje de su segundo mandato haya sido a Israel.
El presidente fue ampliamente criticado por los republicanos en las elecciones presidenciales por no haber visitado el país en su primer mandato. En 2009 acudió al vecino Egipto, donde dio un discurso en el que le tendió la mano al mundo islámico, con el fin de aislar a los extremistas.
Posteriormente, en el contexto de la llamada primavera árabe, EEUU apoyó las aspiraciones de los revolucionarios en países como Libia y Egipto, que hoy viven en un estado de gran inestabilidad.
En el primer discurso de su visita a Israel, Obama admitió que "los vientos de cambio en esta zona traen consigo promesas y peligros".
"Veo esta visita como una oportunidad para reafirmar los lazos inquebrantables entre ambas naciones, para confirmar el firme compromiso de América con la seguridad de Israel".
Posteriormente, el presidente visitó partes del escudo antimisiles de Israel, que en parte se ha financiado con fondos cedidos por EE UU.
En su visita oficial Obama se reunirá en tres ocasiones en privado con el primer ministro Netanyahu. En las 50 horas que durará su viaje visitará Cisjordania en dos ocasiones, para dos breves visitas a Ramala, donde se encontrará con el presidente palestino Mahmud Abbas, y a la iglesia de la Natividad en Belén.
El viernes proseguirá a Jordania, donde cenará con rey Abdalá II. El sábado acabará su visita, con un breve viaje a las ruinas de la milenaria ciudad de Petra.
El mandatario norteamericano ha dicho que no trae consigo a Oriente Próximo una nueva iniciativa de paz para israelíes y palestinos.
"Iré a escuchar", dijo el jueves en la única entrevista otorgada a un medio israelí, el Canal 2 de televisión, antes del viaje.
La Autoridad Palestina se ha mostrado molesta por el hecho de que la Casa Blanca haya rebajado las expectativas respecto a la reanudación del proceso de diálogo.
En los pasados días, cientos de palestinos se han manifestado en Cisjordania y Gaza contra el presidente norteamericano, declarándole persona non grata.
En su estancia en Jerusalén, Obama visitará algunos puntos cruciales para el Estado de Israel y la historia del pueblo judío: el museo de Israel, en el que se hallan los rollos bíblicos del Mar Muerto; las tumbas de Isaac Rabin y de Theodor Herzl, padre del sionismo moderno, y Yad Vashem, una institución de investigación sobre el Holocausto y sus víctimas.
El jueves se dirigirá a la nación de Israel, fuera del contexto político, desde el Centro de Convenciones de Jerusalén, en un discurso que quiere estar al nivel del que pronunció al mundo Árabe desde El Cairo en 2009.
Fuente:periodistadigital.com

Por qué viaja Obama ahora a Israel - José Antonio Gurpegui


Uno de los discursos más celebrados y referenciados durante el primer mandato de Barack Obama fue el pronunciado el 4 de junio de 2009 en la Universidad de El Cairo. Su título. “A New Beginning” (“Un nuevo comienzo”), sintetizaba magistralmente la intencionalidad de sus palabras. Abogaba por un acercamiento diplomático al mundo árabe, “tendiendo la mano” en lugar de utilizar la fuerza, en un intento de mostrar que los Estados Unidos no eran “enemigos del mundo árabe”. Una intervención, en definitiva, muy en línea con los que habían sido sus novedosas propuestas electorales admitiendo el derecho de los palestinos a tener un estado propio, cuestionando los asentamientos israelíes en la franja ocupada, y abogando por el diálogo con Irán para resolver el conflicto de su industria nuclear.
Cuatro años han pasado desde entonces y poco o nada ha cambiado la situación global. Entonces, muchos pensamos que Obama podría impulsar la solución final que solventaría de una vez por todas el conflicto. Pero todo sigue igual. En su primera legislatura, Obama no llegó a pisar suelo israelí pese a que Netanyahu fue uno de los primeros mandatarios en ser recibido en la Casa Blanca (18/5/09); las relaciones entre las dos naciones fueron más frías que nunca en su historia; nunca hubo “química” entre ambos mandatarios y las negociaciones iniciadas en el encuentro de Camp David en el 2000 parecen encontrarse en un callejón sin salida. Ni tan siquiera la persuasiva Hillary Clinton logró que el gobierno israelí moviese un ápice sus planteamientos iniciales, el proceso se interrumpió definitivamente en el 2010 cuando se asentaron nuevos colonos en la franja de Gaza.
Barack Obama realiza su primer viaje oficial en la segunda legislatura a Israel desde postulados mucho más realistas y pragmáticos. Se trata, en sí mismo, de un gesto que viene a reafirmar su inequívoca alianza con el estado judío, puesta de manifiesto en la votación de la ONU el pasado noviembre, oponiéndose al nuevo estatus de Palestina en la organización. Pero más allá de lo simbólico inherente a cualquier gesto -entre los muchos de esta visita visitará el panteón del líder sionista Theodor Herzi- el por qué de esta visita sigue siendo motivo de análisis y reflexión política. 
Thomas Friedman en su columna del New York Times “Mr. Obama goes to Israel” afirmaba la semana pasada que para la diplomacia norteamericana el conflicto palestino-israelí es actualmente más “hobby” que necesidad; como con cualquier “hobby” el tiempo que le dedicas depende de tu “estado de ánimo”. Otros analistas enmarcan el viaje en un mero cumplimiento de su promesa electoral y, en general, las expectativas respecto a un posible acuerdo de paz son prácticamente nulas. El perfil que el propio presidente concede a este viaje es más bien bajo, pues se trataría, como declaró a la televisión israelí, de “volver a conectar con los israelíes”. Si el prisma de análisis es el proceso de paz entre palestinos y judíos, la visita del presidente resulta banal y propia de un “turista” como también se refirió a él Friedman.
No es ése, entiendo, el tema que principalmente ocupa y preocupa en estos momentos a Obama; la auténtica dimensión del viaje parece ir más allá y superar este asunto. La resolución en el corto-medio plazo del enfrentamiento entre palestinos y judíos se antoja difícil cuando no imposible. Durante la última década, el histórico conflicto ha sido parcialmente eclipsado por los graves acontecimientos en otras naciones árabes –Irán, Irak, Afganistán, Pakistán…- y más recientemente por Siria o las acciones de Al-Qaeda en el Sáhel. Ha perdido, en definitiva, el valor estratégico que podía tener en la resolución del conflicto occidente-mundo árabe que alcanzó su máxima expresión el 11-S. 
Más allá de la guerra en Siria, que también ocupará buena parte de las conversaciones, el asunto capital será Irán. Tal como declaró  Obama, Ahmadineyad podría disponer de armamento nuclear en poco más de un año. ¿Qué hará Israel cuando el supuesto sea realidad? ¿Y qué harán los Estados Unidos? “Todas las opciones están sobre la mesa”, ha dicho Obama; y en su discurso de bienvenida Netanyahu ha agradecido el decidido apoyo de Estados Unidos para que Israel se defienda ante cualquier “amenaza”. Y entrecomillo “amenaza” porque ya no se habla de “ataque” como en ocasiones anteriores… un peligroso cambio semántico de impredecibles consecuencias.
Ambos deberán reaccionar ante la “amenaza” nuclear de manera conjunta y tal vez aislada, pues la participación de las naciones europeas, tras la experiencia de Irak, en una intervención bélica ante el potencial peligro nuclear iraní resulta más que cuestionable. El desgaste de diez años de guerra – paradójicamente el inicio del viaje coincidió con el décimo aniversario del inicio de la guerra en Irak- sin que se hayan alcanzado los resultados pretendidos y a un coste en vidas y recursos infinitamente superior  al estimado, ha propiciado la retirada de las tropas norteamericanas. Los Estados Unidos necesitan, más que nunca, un aliado fiel, exactamente lo mismo que Israel. Nada fortalece más una alianza que la defensa de intereses comunes.
Fuente:elconfidencial.com

miércoles, 6 de marzo de 2013

Historia de un niño judío que fue llevado completamente solo a Auschwitz

                       Richard Frenkel nació en 1940. En septiembre de 1942 fue llevado a Auschwitz
La tristeza de esta historia, la del niño judío Richard Frenkel, de poco más de dos años, que fue deportado a Auschwitz completamente solo, no tiene fin. Su breve existencia es un pequeño ejemplo, uno entre millones, de la represión nazi. ABC publicaba ayer los resultados del estudio más amplio hecho sobre el Holocausto, que multiplica por tres las consecuencias de la represión nazi, que provocó entre 15 y 20 millones de víctimas. Los campos, guetos y lugares de detención, tortura y represión sumaron más de 42.000, según las nuevas estadísticas documentadas por el Museo Memorial del Holocausto de Washington.
Quien ha rescatado la historia de este niño y su familia del olvido es el Yad Vashem, el Lugar de los Nombres, el museo con una de las más difíciles misiones del mundo: mantener viva la memoria y los nombres de aquellos que el huracán de odio nazi trató de borrar. Richard Frenkel era un niño hermoso, que había nacido en un mundo en guerra, en 1940, de una pareja formada por Nissan Frenkel y Ester Horonczyk. En sus ojos brillaba una esperanza. En la página web de Yad Vashem hay una exposición online que ha reunido todas las pistas y fragmentos que su pequeña y valiosa vida dejó, siguiendo el destino de sus padres.

Vida nueva y truncada en París

A la muerte de la madre de Esther, los Horonczyk decidieron probar una nueva vida en París, donde fundaron una floreciente sastrería y ampliaron la familia. Sin embargo, allí la guerra los atropelló. La represión los destrozó más allá de lo que nadie hubiera podido imaginar.
En medio del torbellino de detenciones y deportaciones casi toda la familia acabó recluida en centros de detención y de tránsito como los de Drancy y Pithiviers. Centros que son solo dos de los 42.500 documentados ahora por el nuevo estudio de Washington y desde donde tantos fueron conducidos a la muerte. Allí, en suelo francés, con mayor o menor rapidez, el destino fue cebándose con miles de vidas. De toda la amplia familia de los Horonczyk, apenas se terminó salvando una de las tías del niño: Leah, la hermana de Esther, su hijo Raphael y su marido Solomon.
Nissan Frankel, el esposo de Esther, no tuvo la suerte de su cuñado Solomon, que pudo escapar de Pithiviers, ponerse a salvo en un pequeño pueblo junto a su esposa e hijo y tener, después de la guerra otros dos hijos gemelos. No, Nissan Frankel vio interrumpida su feliz vida junto a su esposa y su hijo Richard. Fue deportado a Beaune-la-Rolande y de allí, en junio de 1942 a Auschwitz, donde fue asesinado, junto a dos de sus cuñados que viajaban en el mismo transporte.

La detención de Esther y Richard

El día que detuvieron a Esther y a su hijo Richard, el 17 de julio de 1942, toda la familia lo supo por Fanny Korman, una prima de Richard, de 6 años de edad, que fue corriendo a decirlo a casa de los Horonczyk. El abuelo, Shimon, bajó a la calle, nada más conocer la noticia y suplicó a los policías franceses que le detuviesen a él en lugar de a su nieto. Los agentes le espetaron que esperase unos días, que vendrían a por él. Y así fue. Trasladado a Pithiviers, y luego a Drancy, fue deportado a Sobibor, uno de los campos de la muerte, donde fue asesinado.
Esther y su hijo estuvieron poco tiempo juntos en Pithiviers. El 7 de agosto, ella fue obligada a subir a un infame vagón con destino al infierno de Auschwitz. No es difícil imaginar su angustia al ser forzada a abandonar a su hijo, con poco más de dos años. Completamente desamparado, Richard compartía su penoso destino con otros 1.800 niños cuyos padres habían salido ya amontonados como ganado en los trenes hacia las cámaras de gas. Asomarnos a la angustia de ese niño y multiplicarlo por los otros 1.800 infantes hace que nuestra imaginación pise cristales.

Última carta, arrojada desde el tren

El Yad Vashem conserva un trozo de papel que Esther Frenkel alcanzó a arrojar desde el interior del vagón. Una cuartilla amarillenta escrita con lapiz y palabras caóticas, las más angustiosas palabras que una madre haya escrito jamás. Dice así:
Historia de un niño judío que fue llevado completamente solo a Auschwitz
Yad Vashem
La carta arrojada desde el tren












"Queridos míos: ayer en el último minuto me llamaron para el traslado. Me han subido al tren. Y no sé que ha sido de mi Richard. Él está todavía en Pithiviers. ¡¡¡Salvad a mi niño, a mi bebé inocente!!! Cómo estará llorando. Nuestro sufrimiento no es nada. Salvad a mi Richard, a mi pequeño querido. Yo no puedo escribir. Mi corazón, mi Richard, mi vida, está lejos, y nadie le está protegiendo, a mi pequeño de dos años. ¡Morir, deprisa, oh niño mío! Devolvedme a mi Richard. Esther"
Deprisa, tal vez sea la palabra. Pero el tiempo debió pasar demasiado lento para el niño, los días velados por las lágrimas, entre desconocidos, perdido en el mundo en guerra. Hasta que llegó el 15 de agosto y Richard sufrió otra mudanza. De Pithiviers a Drancy. Allí otra vez la espera, sintiéndose de nuevo perdido, quien sabe si a lo mejor ajeno a su triste destino.
Deprisa el tiempo, demasiado deprisa consumía su pequeña vida, ahogada en aquel mar violento. El 10 septiembre, unas pocas semanas nada más desde su llegada a Drancy, y sin que hubiera podido encontrar a nadie conocido, Richard Frenkel subió completamente solo al tren que le llevaba a término.
Aquel transporte 31 llevaba a Auschwitz a mil personas. Amontonados en vagones de ganado después de mil penurias. Entre ellos, todos extraños, viajaban 171 niños. Entre ellos, perdido, el pequeño Richard Frankel. Ya no tuvo ni una oportunidad. De todo el transporte solo 380 personas pasaron la selección que les concedería un epílogo mísero de esclavos. El resto fueron directamente a la cámara de gas.
Presa del terror, desnudo, desorientado, girando en la oscuridad de un odio incomprensible, buscando tal vez calor entre los famélicos cuerpos de cientos de extraños, en el sitio exacto en el que habían caído asesinados su padre, primero, y su madre, después; llegó allí, presa de la misma angustia, una angustia de plomo para un niño tan pequeño, cuando las duchas exhalaron su veneno y se llevaron su vida. 
Fuente:abc.es

martes, 5 de marzo de 2013

'El ojo que todo lo ve' del ejército israelí

  • El Ejército israelí ha dotado a todas sus brigadas de combate con una pequeña y compacta bola negra con cámaras, el "Eyeball", especialmente diseñada para la guerra urbana y las unidades especiales de lucha antiterrorista.
    Ligeramente más grande que una pelota de béisbol, "la bola con ojos" se ha convertido en una de las innovaciones de mayor uso por las fuerzas israelíes de infantería, que con ella pueden irrumpir en una vivienda tras haber observado lo que ocurre en su interior.
    Visión total
    "El Eyeball está en servicio con las unidades que cumplen misiones en zonas urbanas", explicó el mayor Ilia Shir, a cargo del proyecto en la Brigada Tecnológica de la Comandancia del Ejército de Tierra.
    Con dos pequeños ojos en su superficie que ofrecen visión diurna y nocturna, micrófono, sensores térmicos y otros medidores adaptables a las necesidades de cada unidad, la bola es lanzada desde el exterior bien a través de la puerta o de una ventana.
    Su gran densidad - pesa unos 250 gramos - hace estallar los cristales para adentrarse y estabilizarse gracias a un simple mecanismo de equilibrio.
    "Rueda y se estabiliza siempre en la misma posición, tras lo cual empieza a girar sobre si misma hasta ofrecer un ángulo de visión de 360 grados", explica Shir, que es además ingeniero licenciado en electro-óptica en el prestigioso instituto Technión de Haifa.
    El dispositivo, de bajo coste y por tanto desechable, fue probado en combate por primera vez en la Guerra del Líbano de 2006, cuando fuerzas israelíes entraron en las aldeas del sur de ese país en busca de milicianos del movimiento Hizbulá.
    La Segunda Intifada, que estalló en 2000 en Cisjordania y Gaza, había dejado al Ejército israelí frente a una serie de peligros hasta entonces desconocidos en la guerra urbana, desde milicianos atrincherados en viviendas hasta trampas explosivas, pasando por actividades en túneles y otros escondites.
    Técnicas recicladas
    "Las técnicas empleadas para evitar que los soldados corrieran riesgos eran problemáticas", dijo el militar israelí.
    Una de ellas, el llamado "Protocolo del vecino" (un vecino era llamado a tocar la puerta y pedir a los ocupantes que salieran con los brazos en alto), fue prohibida por los tribunales por poner en peligro la vida de inocentes.
    La otra consistía en lanzar a la vivienda una granada de estruendo, o gases lacrimógenos, para forzar a los ocupantes a salir.
    Del ladrillo a la pelota
    "Buscamos soluciones tecnológicas más elegantes y el resultado fue el Eyeball, que en cuestión de dos o tres años se fue transformando desde un dispositivo con forma de ladrillo hasta una pelota", afirmó la fuente.
    Según el ingeniero, que acompañó el proyecto de la empresa fabricante ODF Optronics, el reto más importante de este dispositivo, hoy en uso por unidades de elite y de lucha antiterrorista de varios países, fue buscarle la silueta adecuada que evitara su desintegración y que sus cámaras se rompieran al impactar contra el suelo.
    "La solución la encontramos alrededor de 2004 con una forma circular y un material plástico especial fundido alrededor de los componentes electrónicos, de forma que el envoltorio absorbe la mayor parte de la energía del golpe y no deja que ninguna de sus piezas electrónicas se mueva lo más mínimo", explicó.
    Este diseño hace imposible desarmar la pelota, por lo que, de averiarse o perderse, el Ejército israelí simplemente la sustituye por otra.
    De sólo unos cientos de dólares de coste, el Eyeball dispone además de frecuencias codificadas que impiden interferir la señal transmitida a una pequeña pantalla de 5 pulgadas en manos del soldado en el exterior, a la que llegan las imágenes de la bola, o que sea utilizada por el enemigo en caso de caer en "cautividad".
    Desde que entró en servicio, la pelota ha participado en múltiples redadas de las fuerzas israelíes para capturar a sospechosos palestinos en Cisjordania, en la operación Plomo Fundido en Gaza y en misiones del Cuerpo de Ingenieros, que se vale de ella para ver lo que ocurre en túneles de contrabando y zulos.
    Inconvenientes
    Soldados que se han servido de ella destacan su efectividad como instrumento para aportar información táctica fidedigna en tiempo real, si bien tiene, como otros dispositivos de su mismo tipo, su talón de Aquiles.
    Basta con que la pelota ruede hasta detrás de un sofá o bajo cualquier otro mueble para que quede prácticamente "ciega" (hay que tirar al menos dos para evitarlo), o que simplemente sea cubierta por los ocupantes de la vivienda con un trapo o un cubo, por mencionar algunos de los casos que Shir recuerda.
    "Todo dispositivo tiene limitaciones", reconoce el militar, que considera que en alguno de los casos mencionados "el Eyeball habrá cumplido parte de su función porque revelará que dentro de la vivienda hay alguien hostil interesado en ocultar lo que ven sus ojos".
    Otro gran Talón de Aquiles del dispositivo es el ruido del golpe de la caída de la bola o de la posible rotura de cristales, que neutralizan el elemento sorpresa del que las unidades de elite se valen para llevar a cabo con éxito su misión.
    Fuente:intereconomia.com

El mapa del horror nazi se ensancha

Impresionante muro de víctimas, en el Museo del Holocausto de EE UU, en Washington.
Existen los grandes e infames nombres que siempre conformaron la cartografía del horror: Auschwitz, Dachau, Treblinka, Varsovia. Y luego viene el vasto e interminable universo de grandes, medianos o pequeños campos de concentración y guetos que formaron el corazón del régimen nazi. Ahora, un estudio elaborado por investigadores del Museo del Holocausto de Estados Unidos en Washington ha cifrado en 42.500 los centros de la tortura, el sufrimiento y la muerte pensados y puestos en marcha por los nazis.
El total es tan inmensamente superior al que se creía hasta ahora que puede que la historia del Holocausto esté a punto de ser reescrita. De hecho, el hallazgo realizado por Geoffrey Megargee y Martin Dean —principales responsables del proyecto— es de tal envergadura en los números que aporta que ha caído como una auténtica bomba entre los especialistas del horror nazi y la solución final.
Según Megargee y Dean, entre 15 y 20 millones de personas murieron o fueron prisioneras en algunas de las instalaciones que el régimen nazi creó en Alemania o en sus países ocupados desde Francia a Rumanía, y que ahora se identifican en una gran enciclopedia cuyo último volumen está previsto que vea la luz en 2025. Los lugares ahora documentados no solo incluyen centros de la muerte, sino también 30.000 campos de trabajo forzado, 1.150 guetos judíos, 980 campos de concentración, 1.000 campos de prisioneros de guerra, 500 burdeles repletos de esclavas sexuales para los militares alemanes y miles de otros campos cuyo uso era practicar la eutanasia en los ancianos y enfermos, practicar abortos y germanizar a los prisioneros.
Hartmut Berghoff, director del Instituto Histórico Alemán en Washington, explica que cuando el Museo del Holocausto comenzó esta meticulosa investigación, “se creía que el número de campos y guetos estaba en los 7.000”. Partes enteras de la Europa en guerra se convirtieron en agujeros negros de muerte, tortura y esclavismo con la creación de campos y guetos durante el reinado de brutalidad de Hitler entre 1933 y 1945. “Ahora sabemos cómo de densa fue esa red, a pesar de que muchos campos fueran pequeños y tuvieran una vida corta”, explica.
Partes enteras de la Europa en guerra se convirtieron en agujeros negros de muerte, tortura y esclavismo con la creación de campos y guetos durante el reinado de brutalidad de Hitler entre 1933 y 1945
En un principio, los campos se construyeron para encerrar a los oponentes políticos del régimen, pero a medida que el nazismo se extendía como un cáncer por Europa, no solo se dio caza a los judíos sino también a gitanos, homosexuales, polacos, rusos, comunistas, republicanos españoles… Dependiendo de las necesidades de los nazis, los campos y los guetos variaban de tamaño y de organización, concluye el estudio.
El mayor gueto de triste fama es el de Varsovia, que durante su mayor ocupación albergó a 500.000 personas. El campo más pequeño identificado ahora por los investigadores del Museo del Holocausto tenía a una docena de personas realizando trabajos forzados en München-Schwabing (Alemania).
La investigación se ha alargado 13 años, a lo largo de los cuales las cifras del horror fueron creciendo sin parar a manos de los especialistas... hasta llegar a esos 42.500. El mapa que dibujan estos números ofrece una fotografía en la que literalmente no se podía ir a ningún lugar de Alemania sin encontrarse con un campo de trabajo o de concentración.
Durante años, muchos investigadores han centrado su trabajo en sacar a la luz a todas las víctimas del Holocausto, que muchos consideraban que era muy superior a la que se cita en los libros de texto. El número de judíos víctimas del nazismo se cifra en seis millones.
El hallazgo es un argumento más para combatir a los revisionistas y negacionistas del Holocausto
La investigación no solo abre la puerta a un nuevo capítulo de lo que la terminología nazi denominó la solución final, sino que posibilitará a los supervivientes del Holocausto presentar demandas o recuperar propiedades que les fueron robadas. Hasta la fecha, muchas peticiones a las compañías de seguro eran rechazadas porque las víctimas decían haber estado en un campo del que no se tenía registro. Eso acaba de cambiar. Aunque en opinión del profesor Berghoff, decir que la historia se va a reescribir sería “una exageración”. “La historia del Holocausto y su dimensión ya se conoce de sobra. Pero estamos sabiendo nuevos detalles, lo que es muy importante y deja los contornos mucho más claros”, apunta.
El trabajo ha recopilado documentación aportada por más de 400 investigadores e incluye también relatos de primera mano de las víctimas que describen con precisión cómo funcionaba el sistema y cuál era su propósito. Para algunos analistas, el hallazgo no solo es una herramienta fundamental para estudiosos y supervivientes sino un argumento más para combatir a los revisionistas y negacionistas del Holocausto.
El caso personal de Henry Greenbaum, superviviente del Holocausto, de 84 años y que vive a las afueras de Washington, queda recogido en la investigación del Museo. Es un claro ejemplo de la amplia variedad de sitios que los nazis utilizaron para aniquilar a los que consideraban enemigos de su doctrina. Greenbaum pasa hoy sus días mostrando el Museo del Holocausto a los visitantes. En su brazo está tatuado el número que el régimen le asignó: A188991. Su primera reclusión fue en el gueto de Starachowice (en su Polonia natal), donde los alemanes le encerraron a él y a su familia junto a otros habitantes judíos en 1940. Greenbaum tenía entonces 12 años.
Su familia fue enviada a morir en el campo de Treblinka, mientras él y su hermana fueron destinados a un campo de trabajos forzados. Su siguiente destino fue Auschwitz, de donde fue sacado para trabajar en una fábrica —también en Polonia— y después enviado a otro campo de trabajo en Flossenbürg, cerca de la frontera checa. Con 17 años, Henry Greenbaum había pasado por cinco encierros distintos e iba camino del sexto campo cuando fue liberado por los soldados norteamericanos en 1945.
Fuente:elpais.com

jueves, 14 de febrero de 2013

Muere Miep Gies, la mujer que ayudó a Ana Frank a ocultarse. Z"L

Junto a su marido y otros colaboradores, Gies mantuvo en secreto el escondrijo de la familia Frank, ubicado en un habitáculo existente en la parte posterior del local de su empresa, en el número 263 de Prinsengracht, en uno de los canales de Ámsterdam.

Durante dos años, los Gies se aseguraron de que la familia judía "era provista de comida y otros enseres esenciales, poniendo sus propias vidas en riesgo", según el relato de los hechos del Museo Ana Frank.

La vida de Gies (Viena, 15 de febrero de 1909) también estuvo marcada por la guerra y el afán de supervivencia. Llegó a Amsterdam en 1920 escapando de la carencia de alimentos en la capital austríaca tras la Primera Guerra Mundial, y conoció a Otto Frank, el padre de Ana, al pedirle trabajo para su compañía de comercio de especias.

El refugio de los Frank fue descubierto en junio de 1942 por las SS alemanas. Tras una breve estancia en un centro de detención de Amsterdam y en un campo de concentración holandés para judíos, los Frank y las otras dos familias que se ocultaban con ellos fueron trasladados en los últimos trenes que partieron hacia Auschwitz, en Polonia, y cuando solo faltaban semanas para que las tropas aliadas liberasen Holanda.

Edith, la madre, murió de inanición el 6 de enero de 1945 y Margot y Ana a consecuencia de una epidemia de tifus en Bergen Belsen (norte de Alemania), entre finales de febrero y principios de marzo de ese mismo año.

Sólo el padre, Otto Frank, logró sobrevivir y en diciembre de 1944 regresó a Amsterdam, donde Miep Gies y Bep Voskuijl le entregaron el diario de Ana. Desde que Otto Frank decidiera publicarlo por primera vez en 1947 el diario ha sido traducido a la mayoría de las lenguas y se han vendido varias decenas de millones de ejemplares.

Fuente:libertaddigital.com

Miep Gies, la mujer que encontró el diario de Ana Frank en el escondite donde se había ocultado la familia de la joven y se ocupó de que no cayese en manos nazis, ha fallecido este lunes a la edad de 100 años tras una corta enfermedad, informa una breve nota publicada en su página web. La anciana permanecía ingresada en una clínica desde Navidad, cuando sufrió una caída.
En 1942 Miep trabajaba de secretaria para Otto Frank, padre de Ana, cuando este le confió un secreto, habían decidido esconderse para escapar de la persecución a la que los nazis estaban sometiendo a los judíos. "Otto Frank, mi jefe, me pidió que pasara por su despacho. Cuando entré, me dijo: "Siéntate. Tengo algo muy importante que decirte. Una especie de secreto en realidad. Hemos pensado en ocultarnos, aquí, en este edificio. ¿Estarías dispuesta a ayudarnos, a proveernos de víveres?" Yo le contesté que sí, naturalmente", contaba la propia Gies en una entrevista publicada en la página web de la Casa de Ana Frank.

Miep y su esposo Jan, junto con Johannes Kleiman, Victor Kugler y Bep y Johan Voskuijl, ayudaron a los ocho judíos escondidos en la parte trasera del número 263 del Prinsengracht de Ámsterdam. Después de que los nazis descubriesen el refugio y arrestasen a la familia Frank y a los demás fugitivos, Miep Gies se encargó de recoger y proteger de los alemanes los papeles donde Ana Frank había estado relatando los dos años que permaneció oculta. En 1945 decidió entregárselo al padre, Otto, él único miembro de la familia que regresó de los campos de concentración. Ana Frank murió de tifus el 12 de marzo de 1945 en el campo de Bergen-Belsen.
Poco dada a la alabanza, la última superviviente del grupo de personas que escondió a los Frank, siempre recordó que los verdaderos héroes eran gentes como su propio marido, resistente en la Holanda invadida. A la vuelta de la guerra, la pareja acogió durante varios años en su casa a Otto Frank, que tomó la decisión de publicar el diario de su hija en 1947.
Desde la publicación de la obra, Gies viajó por todo el mundo para narrar sus experiencias durante el holocausto y criticar la persecución de los judíos por parte del régimen nazi, lo que le valió numerosos reconocimientos públicos a lo largo de su vida.
Fuente:elpais.com

miércoles, 13 de febrero de 2013

Alemania restaura una sinagoga marroquí del XVII

  • Una sinagoga marroquí del siglo XVII, abandonada y convertida en taller de alfombras y luego sala de boxeo, fue restaurada y presentada hoy al público gracias a una financiación del estado alemán en una emotiva ceremonia en la vieja judería de Fez.
    En lo que fue un acto de un canto a la tolerancia y la multiculturalidad que ha presidido la vida conjunta de judíos y musulmanes en Marruecos durante siglos, fue un islamista, el presidente del Gobierno Abdelilah Benkirán, el que inauguró la recién restaurada sinagoga de Slat al Fassiyin, junto al presidente del Bundestag alemán, Norbert Lambert.
    A la ceremonia asistieron además los ministros marroquíes de Interior y de Cultura, el alcalde de la ciudad de Fez (cada uno de ellos pertenecientes a partidos políticos distintos) y lo más granado de la ya exigua comunidad judía marroquí.
    Éxodo judío en Marruecos
    Hubo un tiempo, en la primera mitad del siglo XX, en el que vivían en Marruecos 400.000 judíos, 28.000 solo en la ciudad de Fez, que contaba entonces con más de 50 sinagogas.
    Hoy, los cálculos más generosos de la mayor comunidad judía en un país árabe cifran en 3.000 el total de residentes en Marruecos; casi todos ellos en Casablanca. De hecho, en la ciudad de Fez solo quedan 50, "todos ellos viejos, pues nuestros hijos han emigrado", como reconoce Armand Guigui, líder de la comunidad fesí.
    En las calles de la vieja judería, pegada al Palacio Real -un símbolo de la protección que los reyes marroquíes siempre dieron a los judíos-, ya no quedan hoy viviendas judías; todo lo más, algunos negocios de joyeros regentados por ancianos.
    Allí, en el fondo de una callejuela por la que hay que agachar la cabeza para acceder, se esconde la vieja sinagoga de Slat al Fassiyin, que se precia de ser "la más auténtica", porque era la que servía a los hebreos de Fez "de pura cepa", con un ritual distinto del de los judíos bereberes o los andalusíes (expulsados de España).
    El éxodo de los judíos de Marruecos se contabilizó por decenas de miles, tras la creación del estado de Israel y la independencia del país magrebí; las numerosas sinagogas, como las escuelas o los centros sociales hebreos, fueron abandonadas y cayeron en el olvido.
    "Lo cierto es que este país nos perdió sin quererlo, y nosotros nos marchamos sin querer", decía hoy, conmovida, Perla, una anciana judía de Casablanca, emigrada a Francia y con raíces españolas "de Toledo".
    Por la memoria judía
    La sinagoga de Slat al Fassiyin llegó a albergar un modesto centro de boxeo: de sus vigas centenarias colgaban sacos terreros donde los jóvenes del barrio ejercitaban los puños, mientras los techos de madera y artesonado se caían a trozos.
    Fue el difunto Simón Levy, el inquieto lingüista, etnólogo, político comunista e investigador del patrimonio judío, el que removió cielo y tierra para salvar la sinagoga de los fesíes, como lo hizo también con otros templos hebreos y cementerios repartidos en todo Marruecos.
    Un hijo de Levy, médico y residente en Berlín, tuvo la feliz idea de solicitar la ayuda del ministerio alemán de Exteriores, que comprendió que el proyecto entraba en su filosofía de salvaguarda del patrimonio de la UNESCO y la protección del pluralismo, como dijo el embajador alemán en Rabat, Michael Witter.
    Y aprovechando una visita a Marruecos del presidente del Bundestag alemán, se hizo pública la restauración de un templo construido en un estilo arquitectónico puramente marroquí, aunque las floridas lámparas y las estrellas de David en los muros recuerdan que no es un templo musulmán.
    Pero la bella sinagoga fesí ya nunca más será un lugar de oración: al haberse marchado toda la comunidad de la judería (y disponer de otros dos oratorios más modernos), la vieja sinagoga sólo tiene futuro como museo para turistas o centro cultural, como reconoce Guigui.
    Los judíos hoy congregados en Fez reconocieron la protección que siempre les brindaron los reyes alauíes, proclamaron su apego a sus raíces marroquíes, loaron las virtudes de la tolerancia y el pluralismo, pero tras marcharse la sinagoga quedó vacía y perdida en un callejón donde la memoria judía es solo eso: memoria.
    Fuente:intereconomia.com

martes, 12 de febrero de 2013

Falleció Sarah "Surika" Braverman, Fundadora del cuerpo de mujeres del ejército israelí muere a los 94 años

Sarah "Surika" Braverman, quien fundó el cuerpo de mujeres del ejército israelí, falleció este domingo a los 94 años de edad, en el Kibbutz Shamir, al norte de ISrael. En su juventud, esta valiente mujer saltó sobre Europa desde un paracaídad durante la Segunda Guerra Mundial.

Sarah Braverman nació en 1918 en Rumania y emigró a temprana edad hacia el Mandato Británico de Palestina. Participó en la organización militar pre-estatal Palmach y fue entrenada para saltar en paracaídas . Con Hanna Szenes y Haviva Reik saltó en 1943 al ocupado Eslovaquia para unirse a los partisanos. Sus dos compañeras activistas fueron capturadas y ejecutadas por los nazis.

Después de la fundación del Estado de Israel, Braverman sirvió en el ejército israelí. Una vez retirada, dio conferencias a soldados y oficiales sobre su salto en paracaídas en Europa, sobre la Segunda Guerra Mundial y los primeros días de Israel. Su ciclo de conferencias culminó cuando cumplió los 93 años.

En 1944, cerca de la frontera con Siria, al noreste de Israel, Braverman fundó junto con otros pioneros en el árido suelo el Kibbutz Shamir. Allí trabajó como secretaria del kibbutz. Políticamente, era activista de la "izquierda", del partido Meretz. La paracaidista siempre se pronunció a favor de un acuerdo de paz. "Salimos victoriosos de todas las guerras que hemos tenido, pero ninguna de estas guerras ha llevado a su fin al conflicto con los palestinos . Tenemos toneladas de heroísmo, pero carecemos de un par de gramos de coraje, necesarios para lograr la paz", citó de la recientemente fallecida el diario "Haaretz". En el 62º aniversario de la Independencia del Estado de Israel, tuvo el honor de encender una de las antorchas en la ceremonia oficial.

La ministro de Cultura y Deporte Limor Livnat (Likud) expresó su pesar por la muerte de Braverman: "Sarah fue una pionera y una fuente de inspiración para muchas mujeres en el Yishuv judío y más tarde en Israel", dijo al diario "Yediot Aharonot". "Surika fue una valiente luchadora por los derechos de la mujer en Israel, y allanó el camino para el enrolamiento de la mujer en el ejército israelí, a través de la creación del escuadrón de la mujer".

La última sobreviviente de los paracaidistas judíos del Mandato de Palestina fue enterrada ayer lunes en su Kibbutz Shamir.

Fuente:www.itongadol.com.ar



César Vidal: "El antisemitismo siempre se ha vestido de progresismo"

Cesar Vidal ha sido el invitado de la última edición de los diálogos Sefarad Convivencia que organiza la Casa Sefarad-Israel de Madrid. Presentado por Esther Bendahan, el director de Es La Noche De César ha hablado de la Biblia, de la relación entre judaísmo y cristianismo, de Jesucristo, de la historia de los judíos en España y, como no, sobre el antisemitismo, tanto en la historia como en la historia.

La conversación ha comenzado con los recuerdos de la más tierna infancia de Vidal, que ha contado cómo su padre le leía la Biblia y él se fue familiarizando con personajes como Abraham, los profetas o con el propio Jesucristo.

Esas lecturas fueron el primer contacto de Vidal con el judaísmo, una conexión que ha cultivado a partir de entonces durante prácticamente toda su vida y que le ha llevado a explorar múltiples facetas de la historia de los judíos, tanto desde el punto de vista religioso como del histórico y, por supuesto, de dentro y fuera de España.

Muñoz Molina y el antisemitismo
Por supuesto, parte de los estudios que ha realizado César Vidal alrededor del mundo de lo judío han sido sobre el antisemitismo y su más salvaje manifestación que fue el Holocausto.
Vidal ha explicado que hay aspectos en los que los "incubadores" del antisemitismo tienen muy poco que decir hoy en día, pero en otros, la música o los intelectuales por ejemplo, sí se está transmitiendo el odio a lo judío, a pesar de que los músicos que lo hacen "no tienen el talento de Wagner ni los intelectuales el de Nietzsche".
Preguntado por la polémica alrededor del premio otorgado en Jerusalén al español Antonio Muñoz Molina, que un grupo de "intelectuales" le había exigido que rechazase, César Vidal ha asegurado que este boicot le parece "gravísimo y previsible" y que se alegraba de que finalmente Muñoz Molina "haya ido a recoger el premio".

A este respecto, Vidal ha recordado que "el antisemitismo siempre se ha vestido de progresismo", incluso en sus versiones más crudas como el nazismo, que era "enormemente progresista: prohibió fumar en muchos lugares, dictó las primeras leyes ecologistas y hasta prohibió la vivisección de animales".

La importancia de los judíos en España

Otra parte de la conversación ha sido sobre la importancia que los judíos han tenido en la historia de España, especialmente en el "plano cultural" pero también en histórico, algo que es importante que se acepte en nuestro país, que no puede renunciar al legado de personajes como Maimónides, "de importancia fundamental en la historia de la humanidad".

Vidal también ha destacado el "amor a esa historia común y a la lengua española" que muchos sefardíes han mantenido aún siglos después de la expulsión, así como la influencia que los judíos de origen español han tenido en todo el mundo, la cultura e incluso la religión judías: "De los dos ritos sinagogales admitidos, uno es el sefardí", ha citado a modo de ejemplo.

Y es que para César Vidal la relación entre el judaísmo y España no puede ser más importante "a pesar de la abrupta ruptura en 1492" y ya es "bimilenaria", pues "de las religiones actuales fue la primera que se estableció en España y, de hecho, si llegó a expandirse el cristianismo fue porque había judíos".

Fuente:libertaddigital.com

domingo, 10 de febrero de 2013

Los ojos de Roman Vishniac

Niños de una escuela judía retratados por Roman Vishniac en algún lugar de Europa del Este. / Centro Internacional de Fotografía

Parece imposible que los ojos de un solo ser humano puedan abarcar todo lo que vieron los de Roman Vishniac a lo largo de su vida. Miró con la misma curiosidad a los seres humanos y a los animales. Paseó su mirada por más de una docena de países y por dos continentes. Disfrutó de la belleza y la bulla de esa edad de oro de las grandes ciudades que fueron los años veinte y treinta en Europa, pero con igual energía recorrió caminos inhóspitos que sólo podían ser transitados a pie o en mulo buscando las aldeas donde vivían comunidades judías aisladas, absortas en la religión y en la pobreza. Para llegar adonde estaba prohibido o donde sabía que no iban a recibirlo bien, Roman Vishniac se hacía pasar por viajante de telas, lo cual justificaba la maleta en la que llevaba su breve equipaje fotográfico.
Desde muy joven había tenido una inclinación extraordinaria hacia la fotografía y hacia los disfraces, y hacia los cambios de saberes y oficios. Cuando tenía siete años y vivía en Moscú se las arregló para acoplar una cámara primitiva a la lente de un microscopio que acababa de regalarle su abuela y tomar una foto de la pata de una cucaracha ampliada ciento cincuenta veces. Estudió biología y arte del Extremo Oriente. Cuando la vida se le volvió irrespirable en la Rusia soviética, Roman Vishniac se disfrazó de bolchevique y consiguió que el mismo Trotski le firmara un salvoconducto de salida para toda su familia.
Porque a los judíos
se les prohibió tener cámaras fotográficas, Vishniac salía a
veces con la suya disfrazado de nazi
Su padre había hecho una fortuna en Rusia fabricando paraguas. Cuando se instalaron en Berlín y vendieron las pocas joyas familiares que su madre había salvado, se encontraron en la pobreza. Su padre estaba enfermo y derrumbado. Con poco más de veinte años, en Berlín, Roman Vishniac tenía que sostener a toda su familia, incluida su esposa, porque acababa de casarse. Trabajó en una lechería, en una empresa de seguros, en una tienda de máquinas de escribir, en una fábrica de coches. De algún modo se las arregló para proseguir estudios universitarios de endocrinología, de óptica y de arte oriental. Inventó una manera de usar la luz polarizada para revelar la estructura interna de los seres vivos. Con sus dos cámaras portátiles, una Leica y una Rolleiflex, iba por Berlín tomando fotografías de los lugares y la gente, casi siempre inadvertido. Se instalaba en un portal y disparaba hacia fuera, el rectángulo de sombra de la puerta convertido en el marco y en la boca del escenario en el que se perfilaban los personajes casuales de la ciudad. Es un Berlín de calles adoquinadas, de bicicletas, tranvías, coches negros, motos rutilantes, rótulos de comercios, grandes carteles de teatros y cines.
Poco a poco, al principio de una manera tan intermitente que pueden no ser advertidas, en las fotos berlinesas de Roman Vishniac empiezan a aparecer esvásticas: una esvástica pintada en el escaparate de una tienda, una banderita colgada de un balcón. Porque a los judíos se les prohibió tener cámaras fotográficas, Vishniac salía a veces con la suya disfrazado de nazi. Tenía otro truco para tomar fotos sin peligro de la deriva visual monstruosa que iba tomando la ciudad: salía con su hija, y la hacía pararse sonriente delante de un cartel antisemita, o de la entrada de una tienda de ortopedia en la que se anunciaba con letras grandes un aparato para medir las diferencias entre el tamaño del cráneo de los arios y de los judíos. En 1935 emprendió uno de los grandes proyectos de su vida: recorrer la Europa central y oriental para documentar fotográficamente la vida judía. La mayor parte de sus amigos descartaban las amenazas de exterminio de Hitler como delirios de un demagogo. Roman Vishniac, a quien se ve que su disposición activa y jovial no le interfería con la lucidez, estuvo convencido muy pronto de que Hitler hablaba en serio. Durante casi cuatro años enteros recorrió barrios judíos en ciudades, se abrió paso por caminos invernales cegados de nieve, visitó pequeñas comunidades rurales y arrabales populosos. Retrató a campesinos, a estudiantes del Talmud, a patriarcas barbudos, a niños de ojos grandes y asustados, a familias enteras amontonadas en sótanos, a mujeres de belleza pensativa rodeadas de penumbra, a vendedores ambulantes, a pícaros. Ver sus fotos es invocar el mundo de los cuentos de Isaac Bashevis Singer. En una aldea de Checoslovaquia lo tomaron por un espía y lo tuvieron en un calabozo durante un mes. En Zbaszyn, en diciembre de 1938, en la frontera de Alemania y Polonia, se las arregló para colarse en un campo donde se amontonaban en cuadras y barracones en medio del barro y la nieve judíos polacos expulsados de Alemania a los que el Gobierno polaco se negaba a aceptar. Salió de allí saltando la alambrada con su maleta y mandó las fotos que había tomado a la Sociedad de Naciones.
Volvió a Europa después de la guerra y tomó
fotos de las mismas
calles de Berlín en las que había vivido, ahora cordillera de ruinas
Con un pasaporte de Estonia escapó de Alemania en 1939 y se instaló en Francia. Pero la ocupación soviética de las repúblicas del Báltico lo convirtió en un apátrida y el Gobierno de Vichy lo mandó a un campo para extranjeros indeseables. Logró llegar con su familia a Nueva York en 1940 y se encontró por tercera o cuarta vez teniendo que empezar otra vida en un mundo ajeno a él. Hablaba ruso, alemán, francés, polaco, eslovaco, ruteno, italiano, pero estaba perdido porque no sabía inglés. Fingiendo ir de parte de un amigo común se presentó en casa de Einstein, en Princeton, y aprovechando un descuido le hizo su mejor retrato. Volvió a Europa después de la guerra y tomó fotos de las mismas calles de Berlín en las que había vivido menos de diez años antes, ahora cordilleras de ruinas. Le contaron que la casa de su infancia en Moscú había sido derribada para hacer sitio a una ampliación de la cárcel Lubianka. La inmensa mayoría de las personas a las que había retratado en las más de cinco mil fotos que tomó durante sus viajes habían sido exterminadas.
Había inventado un sistema para tomar fotos a través de los ojos de una luciérnaga. De vuelta a Nueva York, durante los años cincuenta, logró asombrosas fotos en color de avispas en vuelo, de medusas, de algas unicelulares, de glóbulos rojos, de larvas de insectos, del tapiz celular de una mano humana, del interior de una raíz, de la sección de una aguja de pino, de las metamorfosis de renacuajos, de los cristales de nieve cuando empieza a derretirse al sol. Para no espantar a los insectos a los que estudiaba se frotaba con hierba y tierra disimulando su olor y había aprendido a contener la respiración durante un máximo de dos minutos. Se negaba a fotografiar animales muertos. De niño lo habían llevado a pescar, cuando atrapó un pez y al sacarlo del agua vio la sangre y el anzuelo que le atravesaba la boca lo estremeció un remordimiento que no olvidó en toda su vida. Murió en Nueva York, en el mismo barrio de refugiados europeos al que había llegado en 1940. Tenía 92 años y había visto tantas cosas que a veces se extraviaría por sus recuerdos como por las vidas de muchos otros hombres.
www.antoniomuñozmolina.es

jueves, 7 de febrero de 2013

El Sr. Muñoz Molina tiene miedo y utiliza la retahíla de siempre , " ... no todos los israelíes son malvados " . Busca quedar bien con Israel y que los otros le " perdonen la vida" . De todas las formas , no le perdonaran Sr. Molina.

Muñoz Molina: "España convierte a los israelíes en un bloque compacto y malvado"


LIBERTAD DIGITAL
Antonio Muñoz Molina ha contestado al grupo de intelectuales que, esta misma semana, le enviaron una carta para intentar que no viajara a Israel a recoger el premio que le ha entregado la Feria Internacional del Libro del país. El escritor publica una entrada en su blog en la que se declara extrañado por tener que explicar los motivos que le llevan a recoger un premio que han recibido algunos de los autores que más admiración y respeto le inspiran, y de los que "en bastantes casos ha aprendido lecciones no sólo de maestría literaria y rigor intelectual sino también de decencia civil".
Muñoz Molina intenta explicar "por qué no acepto ni he aceptado nunca las simplificaciones y los estereotipos sobre Israel que se difunden con tanto éxito en Europa, y particularmente en España, donde tan amigos somos de las diatribas binarias: blanco o negro, bueno y mano, derecha e izquierda, etc", señala.
Según el escritor, la visión maniquea que tenemos en España con respecto al conflicto llega a "convertir a los israelíes en un bloque compacto y malvado" e incluso "confundir israelí y judío". "Al fin y al cabo estamos en un país donde hay pocos judíos y donde los pocos que hay procuran no hacerse muy visibles, y donde la ignorancia, aun la que carece de mala intención, puede ser alarmante", avisa.
Cuenta Muñoz Molina cómo, con relativa asiduidad, su mujer –la también escritora Elvira Lindo- y él han sido abordados en Nueva York por algún español que les preguntaba dónde está "la calle de los judíos". Resalta con ello el hecho de que "para mucha gente en España un judío es un ultraortodoxo con levita y sombrero negro, barba y tirabuzones" y que cuesta poco "añadirle a la caricatura un fusil automático para convertirlo en un colono armado en los asentamientos de Cisjordania". El escritor considera "ultrajante" este reduccionismo "de un país a unos cuantos lugares comunes, a los términos excluyentes" porque la realidad es mucho más compleja.

Nada de lecciones

Muñoz Molina habla claro: "Yo no creo que haya que elegir entre estar con los israelíes o estar con los palestinos. Estar a favor de los unos implica necesariamente defender a los otros, porque sólo un acuerdo justo y practicable puede garantizar el porvenir de Israel y el de Palestina".
Sobre los defensores propalestinos (muchos de ellos, firmantes de la misiva a él dirigida) Muñoz Molina afirma que "es legítimo defender desde Europa los derechos de los palestinos, pero no se trata de un mérito que nos ponga moralmente y políticamente por encima de los ciudadanos de Israel". Y es que, como recuerda él mismo, mucha gente en Israel "milita en defensa de esos mismos derechos, y critica con rigor y coraje los abusos que se cometen en los territorios ocupados, y participan activamente en organizaciones solidarias y de defensa de los derechos humanos, en proyectos de convivencia entre judíos y árabes, en escuelas bilíngües donde niños del uno y del otro lado, para aprender a convivir, empiezan por aprender la lengua de los otros".
Muñoz Molina dice no sentirse por encima de esas personas, y no cree que "ninguno de nosotros, en la seguridad de Europa tenga que darles ninguna lección". Argumenta que "nosotros no tenemos cerca de nuestro país a regímenes dictatoriales o teocráticos cuyos dirigentes proclamen expresamente su voluntad de borrarnos del mapa". Y añade más sobre la postura europea con respecto a Israel: "No hay abuso del pasado que justifique ningún abuso del presente, pero cuando en Europa se juzga con tanta superioridad moral a Israel quizás convenga recordar el hecho de que ese país existe, sobre todo, porque hubo una época no lejana en la que ser judío en esa misma Europa era estar condenado al exterminio, y en la que los que conseguían huir no encontraban simpatía en ninguna parte, sino expulsiones y fronteras cerradas", recuerda.
Rechaza, además, acudir a por el premio "armado de suficiencia o de arrogancia a decirles a los ciudadanos cosas que muchos de ellos saben, denuncian y debaten, en una sociedad abierta en la que la libertad de expresión se practica con una viveza, un apasionamiento y una seriedad ejemplares". "Si acaso" señala "me conviene escuchar y aprender de muchas personas, escritores o no, que siento que se parecen a mí, en sus aficiones, en sus intereses, en sus convicciones democráticas y laicas, en su defensa de las igualdad entre las personas y la justicia social".

 

martes, 5 de febrero de 2013

Antonio Muñoz Molina, presionado para no recoger un premio en Israel

  Sr. Muñoz Molina , no sea usted cobarde . Israel es algo más que " una sociedad plural" como usted dice , es un pais democrático que quiere ser destruido por sus vecinos y que está asediado por el terrorismo desde hace más de 60 años . No empiece usted con esas monsergas de que ser judío es una cosa , israelí otra . Que una cosa son los israelíes y otra la política del gobierno , etc.. y bla,bla ,bla. Ese es un lenguaje de cobardes , para eso , mejor que se quede en casa y no vaya a recoger el premio. ( " Casa de Israel ")

El grupo anti-israelí advierte al escritor de que si recoge el galardón, será "cómplice de los crímenes de Israel".

Una semana después de que se conociera la concesión del Premio Jerusalén al español Antonio Muñoz Molina, los grupos anti-israelíes y propalestinos ya han comenzado su campaña contra el escritor, quien anunció que viajaría al país a recoger el galardón.
Se trata del mismo grupo de intelectuales que ya han alentado este tipo de boicots en otras ocasiones: el coautor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (y autor del manifiesto Indignaos), Stéphane Hessel , el cantante Roger Waters, el cineasta Ken Loach, el escritor y dramaturgo John Berger, el escritor y columnista Luis García Montero, la autora norteamericana Alice Walker, el guionista británico Paul Laverty y el poeta surafricano Breyten Breytenbach.
En el pasado presionaron a músicos como Leonard Cohen - que tuvo que suspender un concierto en Ramala- , Serrat y Sabina, The Pixies, Rihanna, Metallica, Elvis Costello... tratando de conseguir que no actuaran en Israel. Un boicot musical perfectamente organizado. 
El grupo señala que tienen "la obligación de revelar al público lo que los opresores intentan mantener oculto, renunciar a que les hagan cómplices de sus violaciones y crímenes, y reclamar en voz alta: Justicia, Libertad y Dignidad para los oprimidos".
Los firmantes solicitan a Muñoz Molina que "reconsidere su posición y renuncie al Premio Jerusalén", tal como indicó el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra el Apartheid israelí. La iniciativa ciudadana israelí "Boicot desde dentro", ha denunciado que la Feria del libro de Jerusalén, en cuyo marco se entregará el premio, constituye "una ocasión propagandística para promover la imagen de Israel y presentarla como modelo".
Esta organización también ha declarado que, de aceptar el Premio, el autor de Sefarad "será cómplice de los crímenes de Israel contra los derechos humanos y de su política del "aquí no pasa nada". Dos grupos propalestinos, la española Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) y la Campaña Palestina de Boicot Cultural y Académico contra Israel (PACBI), pidieron el pasado día 28 al escritor que renuncie a recoger el premio literario Jerusalén en esa ciudad.

Molina: "Israel es una sociedad plural"

Cuando recibió el premio, Muñoz Molina subrayó que en Israel "hay muchas personas y organizaciones que militan a favor de la paz", y puso como ejemplo la orquesta del famoso director Daniel Barenboim que agrupa a músicos israelíes, palestinos y españoles. "Elijo estar de parte de esa gente antes que boicotear a un pueblo entero", añadió el escritor, que lamentó que "en España a veces no se distingue entre qué es ser judío o israelí, o entre el estado de Israel y las políticas concretas del Gobierno israelí de cada momento".
Antonio Muñoz Molina recalcó cuando anunció su intención de acudir a recoger el premio que hay que distinguir entre un estado y las políticas concretas de sus gobiernos y añadió que "a veces se olvida que Israel es una sociedad plural en la que hay voces que están en contra de las políticas del Gobierno israelí en los territorios ocupados". El miembro de la Real Academia afirmó además que se trata de un asunto "muy delicado" y que desea evitar entrar en un cruce de declaraciones y contradeclaraciones.
El escritor, que es profesor de la New York University, es autor de obras como El jinete polaco, Sefarad o Plenilunio y recogerá el premio el próximo 10 de febrero, en la inauguración de la feria internacional del libro de Jerusalén, en un acto en el que participará el presidente israelí, Simón Peres, entre otros.
Fuente:libertaddigital.com

lunes, 28 de enero de 2013

EL ESTIGMA - Pilar Rahola

Siglos de persecución hicieron de Europa la casa, pero también el cementerio, de los judíos 

Hoy hace 68 años que los soviéticos entraron en Auschwitz. Lo que allí encontraron forma parte del horror más negro de la historia y, para recordar ese horror, la ONU escogió esta fecha como día internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. En su conmemoración, la Unesco acaba de publicar un folleto titulado Why teach about the holocaust, donde explica la necesidad de que los pueblos aprendan la lección de aquella maldad. Una maldad que, como retrató Lanzmann en su Shoah, llegó al mal puro. Pero antes de que ese mal puro se perpetrara, se cavó durante siglos un profundo surco de odio y prejuicio contra un pueblo entero, cuya identidad tuvo que construirse en la lucha por la supervivencia. Nada de lo que pasó en Auschwitz es ajeno a siglos de persecución religiosa y política que hicieron de Europa la casa, pero también el cementerio, del pueblo judío. Dos tercios de la población judía europea desaparecieron convertidos en humo. Por ello es importante conmemorar un día como hoy, porque nunca habrá suficiente pedagogía contra el odio. Y el holocausto es el paradigma de todos los odios.

Y por ello también, es una gran noticia el magnífico documental que hoy se estrena a las 19 horas en los Cinemes Girona de Barcelona. Titulado L'estigma, es una obra de Martí Sans y en ella se desgrana la actualidad del prejuicio antijudío, desgraciadamente muy vivo. Ignorancia religiosa y política, empanada progresista, tópicos ancestrales, todo sirve para crear una confusión enorme alrededor de una identidad tan profundamente rica, como profusamente desconocida.

Por supuesto, la maniquea visión del conflicto árabe-israelí se interrelaciona, y magnifica el prejuicio atávico, hasta el punto de que la escuela de antisemitismo actualmente más activa es la que se deriva de postulados de izquierdas. Por supuesto no toda la crítica a Israel es antisemita, pero el grueso del mantra antisionista vive de las fuentes clásicas del antisemitismo. Niños medievales asesinados por judíos, niños palestinos asesinados por israelíes; banqueros alemanes dominando el mundo, banqueros de Wall Street dominando el ídem; y hasta el delirio.

Lo cierto es que el único pueblo del mundo al que quisimos hacer desaparecer fue el judío. No es una casualidad que el único Estado al que se discute su derecho a existir sea Israel. En cualquier caso, el estigma sigue vivo, tanto que, como dice alguien en el documental, no le resulta un problema ser homosexual en Barcelona, y sí le resulta ser judío. ¿O no sabíamos que en nuestra ciudad muchos judíos no se atreven a ponerse su kipá? Y ello en el 2013, en Barcelona... Por eso un día como hoy es algo más que una conmemoración, es un legado de amor a las víctimas y compromiso con los valores. El holocausto nos concierne a todos. Su recuerdo nos hace mejores. Su olvido nos hace más mezquinos, más sucios y más débiles.
Fuente:lavanguardia.es

domingo, 27 de enero de 2013

Celebración en A Coruña de un acto en recuerdo de las víctimas de la Shoá

El 27 de Enero se celebra en todo el mundo , instituido por la ONU , el Día del Recuerdo de las Víctimas de la Shoá. Con ese motivo , la Comunidad judía B'nei Israel de Galicia celebró un acto en la ciudad de A Coruña con una importante asistencia de miembros de dicha comunidad , de amigos y de gente que quería rendir homenaje en este día a las víctimas del Holocausto.
En un sencillo y emotivo acto , se leyeron testimonios de supervivientes de la Shoa y se encendieron 6 velas, en recuerdo de los 6 millones de judíos exterminados .También se tuvo un recuerdo , en el encendido de las velas , para el resto de muertos no judíos y para los " Justos entre las Naciones ".
Se finalizó el acto con la interpretación del " Hatikva" por parte de un clarinetista y con todos los asistentes en pie.





Comienza la lectura de testimonios por parte de un miembro de la Comunidad.






El Vicepresidente de la Comunidad , Sr. Solomon Sussman , lee el testimonio de un superviviente.


Asaf  Fernandez , Presidente de la Comunidad , se dirige a los asistentes para explicar lo que acurrió en aquellos años oscuros y la gran importancia que tiene el recuerdo como antídoto para que no vuelva a ocurrir.


Terminada la lectura de testimonios y las palabras del Presidente de la Comunidad , se procedería al encendido de velas.


Una niña , miembro de la Comunidad , enciende una vela en recuerdo del millón y medio de niños exterminados en la Shoá.

La primera vela fue prendida por Ania Horszowski , superviviente de la Shoá.



Francisco Linares , Presidente de la Cámara de Comercio Galicia-Israel y miembro de AGAI , enciende una de las velas.

El Vicepresidente de la Comidad enciende la última de las seis velas.




Ania Horszowshi , superviviente de la Shoá

Ania Korszowski  junto a su hijo

Finalizada la reunión , algunos de los asistentes saludan a Ania.