Casa de Israel - בית ישראל


Desde " Casa de Israel " trabajamos para hacer frente al antisemitismo , la judeofobia y la negación o banalización de La Shoá ( Holocausto) .
No olvidamos las terribles persecuciones a las que fue sometido el pueblo judío a través de los siglos , que culminaron con la tragedia de La Shoá .
Queremos tambien poner en valor y reconocer la fundamental e imprescindible aportación de este pueblo y de la Instrucción de La Torá , en la creación de las bases sobre las que se sustenta la Civilización Occidental.

"... עמך עמי ואלהיך אלהי ..."

miércoles, 25 de mayo de 2016

Siete cajas y un terrible secreto

Kurt y Dorel, a su llegada desde Praga en un vuelo de Lufthansa en 1935. EL MUNDO
La barcelonesa Dory Sontheimer encontró siete cajas en casa de sus padres y descubrió el asesinato de 36 familiares en el Holocausto

La tormenta tuvo un aviso desgarrador. Antes de morir en 2002, Rosa Sontheimer empezó a delirar en Barcelona. "¡Qué viene la Gestapo! ¡Qué viene la Gestapo y se nos va a llevar!", exclamaba en alemán. Pocas semanas después, su hija Dory confirmó sus temores. No era un delirio producto de su larga enfermedad sino el trauma de su familia, pueblo y época.
En el altillo de una casa de la Avenida Diagonal, encontró la respuesta. Siete ordenadas cajas, camufladas con mantas y edredones, esperaban a esta mujer nacida en Barcelona y educada como católica en la España franquista. Ocurrió hace 14 años, cuando enterró a su madre y resucitó un tormentoso pasado. Encontró un tesoro abriendo una tremenda caja de Pandora. A los 56 años, y ya como abuela, abrazó su verdadera identidad.
Los padres de Dory eran dos jóvenes judíos que se conocieron en Barcelona tras huir de una Alemania que mostraba síntomas peligrosos. Tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, el miedo les hizo iniciar una nueva vida. Kurt y Rosl pasaron a ser Conrado y Rosa, se convirtieron al cristianismo y volvieron a casarse por la Iglesia. Siete décadas después, un ingente material epistolar de sus familiares revela sus desesperados intentos para salvarse de la hoguera nazi que se extendía por Europa.
En lugar de ahogarse de tristeza y rabia en el río de documentos, Dory inició un valiente viaje en la máquina del tiempo siguiendo a los suyos azotados por el régimen nazi. Las cajas confirmaron el secreto que le susurró su padre a cumplir los 18 años -"Somos judíos pero no se lo digas a nadie porque nos pueden hacer mucho daño"- y revelaron otros. Como el asesinato de 36 familiares por los nazis. La deportación de sus abuelos maternos Eduard Heilbruner y Lina Levi a campos de refugiados en Francia antes de ser enviados en septiembre de 1942 a Auschwitz, donde fueron exterminados. O cómo sus abuelos paternos Max y Rosa sufrieron las leyes antijudías y las humillaciones de los que consideraban amigos en Núremberg antes de huir a Cuba.
"Cuando preguntaba por los familiares en Alemania, mi padre cambiaba de tema o decía que murieron en la guerra. Me extrañaba mucho no tener primos o abuelos", cuenta Dory a EL MUNDO tras dar una conferencia en el Instituto Cervantes de Tel Aviv, visitar familiares y dar su testimonio en la Sala de los Nombres del Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén. "Ha sido muy emocionante visitar Israel. Tengo la sensación del deber cumplido", resume orgullosa.
El puzle de secretos, encuentros y lágrimas en varios continentes se plasma en 'Las Siete Cajas' (Editorial Circe). De profesión farmacéutica, Dory halló una medicina inesperada en el desván. "Decidí que tenía que escribir este libro como homenaje no sólo a ellos sino a todas los que sufrieron aquel horror. Estos últimos años, he encontrado a familia que no conocía".
Conversamos en el puerto de Tel Aviv. A pocos metros, en la calle Ben Yehuda -así lo revela la primera impactante caja- la alegre y joven hermana de su padre murió en el bombardeo de la Aviación de Mussolini que causó 137 víctimas en septiembre de 1940.
La barcelonesa participó en los dos minutos de silencio que paralizaron Israel en recuerdo de los seis millones de judíos asesinados por la Alemania nazi. "Cuando descubrí el contenido de las cajas, me di cuenta de lo que una sociedad culta de la Europa del siglo XX fue capaz de ejecutar. Lo que ocurrió a mi familia en la que exterminaron a 36 personas ocurrió a otras miles en Europa. No se puede olvidar jamás. Debemos asegurarnos que nunca más vuelva a ocurrir", asegura pensando también en sus tres hijos y siete nietos.
Sus padres se acogieron al silencio como escudo vital. Dory lo rompe como necesidad vital. "Mi padre me dejó las cajas porque quería que supiera la historia familiar. Lo guardó todo para que se conociera no sólo el legado familiar sino histórico. Por ejemplo los documentos nazis contra los judíos", estima antes de añadir: "El reconocimiento de tus orígenes es imprescindible para poder vivir tu presente y conocer la verdad".
El libro también recrea el ambiente del bar Heidelberg en Barcelona donde sus padres pasaron horas de amor y guerra, y denuncia al cónsul español en Marsella, que no dio a sus abuelos la autorización de entrada a España. Al final, entraron en las cámaras de gas.
Una carta de su abuela bajo el yugo nazi a su madre en Barcelona resume esos oscuros días: "No tenemos noticia de ningún deportado. Desaparecen".
Dory entiende la dolorosa decisión de sus padres de dar la espalda a sus orígenes. "Escondieron su identidad judía para seguir viviendo. Entre los amigos de mi padre se comentaba que la Gestapo operaba en Barcelona buscando a los judíos y sacándoles del país", nos recuerda aliviada porque no tiraron su pasado. Lo guardaron en siete ordenadas cajas.
¿Teme hoy ser judía? "No", responde y reivindica el mensaje de "universalidad y convivencia independientemente del origen, religión y raza de cada uno". Pero recuerda a una mujer que se acercó cuando firmaba libros para susurrarle: "Yo también soy judía pero prefiero no decirlo. Siempre que surge un problema culpan a los judíos".
Fuente :elmundo.es - Sal Emergui

lunes, 16 de mayo de 2016

Hallan miles de monedas con 1.600 años de antigüedad en aguas de Israel


Arqueólogos submarinistas han hallado un pecio junto al puerto antiguo de Cesárea, con miles de monedas de 1.600 años, estatuas de bronce y otros objetos enterrados en el mar, informó hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).
Se trata del mayor conjunto de objetos descubiertos en el fondo marino en las últimas tres décadas, localizado en un primer momento por dos submarinistas aficionados de manera fortuita el mes pasado, apunta un comunicado de la AAI.

El hallazgo incluye además anclas de hierro y restos de anclas de madera, además de objetos que fueron empleados en la construcción y navegación de la embarcación hundida.
La investigación para recuperar los restos del cargamento fue llevada a cabo en las últimas semanas con la colaboración de submarinistas especializados y voluntarios que emplearon equipos avanzados y desenterraron numerosos artefactos que viajaban en la embarcación hundida.
Muchos de los objetos son de bronce y se encuentran en extraordinario estado de conservación: como una lámpara con la imagen grabada del dios sol, o una estatuilla de la diosa luna, al igual que una lámpara con la imagen de la cabeza de un esclavo africano, pero destacan sobre todo tres estatuas de tamaño real fundidas en bronce.
También localizaron fragmentos de grandes jarras que eran empleadas para llevar agua potable para la tripulación del barco.

Una de las grandes sorpresas fue el descubrimiento de dos sacos compuestos por miles de monedas que pesan 20 kilogramos y se encontraban en el interior de una vasija en la que eran transportados.
De acuerdo a Jacob Sharvit, director de la Unidad de Arqueología Marina de la AAI y Dror Planer, vicedirector del departamento, «la localización y distribución de los hallazgos antiguos en el fondo marino apuntan a que un gran mercante transportaba un cargamento de metal programado para su reciclado, que aparentemente fue sorprendido por una tormenta a la entrada del puerto y se hundió hasta estamparse con el malecón rocoso».
Subrayan la importancia y el buen estado de las estatuas de bronce, que han llegado hasta nuestros días gracias a que quedaron enterradas por la arena del fondo marino.
Las monedas halladas tienen incrustadas la imagen del emperador Constantino el Grande (274-337), y de su colega y posterior rival Licinio, emperador que gobernó la parte este del imperio entre el 308 y el 324.
Fuente : abc.es 


sábado, 14 de mayo de 2016

68 aniversario de la refundación del Estado de Israel.


 

Junto a los ríos de Babilonia

137 Sentados junto a los ríos de Babilonia,
llorábamos al acordarnos de Sión.
2 En los álamos que hay en la ciudad
colgábamos nuestras arpas.
3 Allí, los que nos habían llevado cautivos,
los que todo nos lo habían arrebatado,
nos pedían que cantáramos con alegría;
¡que les cantáramos canciones de Sión!
4 ¿Cantar nosotros canciones del Señor
en tierra extraña?
5 ¡Si llego a olvidarte, Jerusalén,
que se me seque la mano derecha!
6 ¡Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no te pongo, Jerusalén,
por encima de mi propia alegría!
7 Señor, acuérdate de los edomitas,
que cuando Jerusalén cayó, decían:
«¡Destrúyanla, destrúyanla hasta sus cimientos!»
8 ¡Tú, Babilonia, serás destruida!
¡Feliz el que te dé tu merecido
por lo que nos hiciste!
9 ¡Feliz el que agarre a tus niños
y los estrelle contra las rocas!

¡¡¡ Mazal Tov ISRAEL !!! . Hoy 14 de Mayo se cumplen 68 años de la Declaración de la refundación del Estado de ISRAEL.


¡¡¡ Mazal Tov ISRAEL !!! . Hoy 14 de Mayo se cumplen 68 años de la Declaración de la refundación del Estado de ISRAEL.


domingo, 3 de abril de 2016

El gueto judío más antiguo del mundo cumple 500 años.


La Ciudad de los Canales recuerda con conciertos, representaciones teatrales y exposiciones los 500 años del que ha sido considerado el primer gueto del mundo, desde que un 29 marzo de 1516 la República de Venecia segregó a los judíos. Informa Cristina Rocha/Efe.
El Senado veneciano permitió a los judíos asentarse en la ciudad con una condición, que lo hicieran en una zona periférica al norte de la urbe donde serían encerrados y vigilados durante la noche por centinelas cristianos.
"Lo podemos considerar el primer gueto oficial del mundo", relató a Efe por teléfono desde la ciudad de los canales el estudioso Riccardo Calimani (1946), autor del libro "Storie del ghetto di Venezia".
En la actualidad, sólo una decena de judíos sigue viviendo en el gueto, aunque la zona "continúa atrayendo a turistas con su sinagoga del siglo XVI y sus tiendas de productos judíos, galerías de arte, restaurantes y panaderías kosher", explicó el estudioso.
El gueto se sitúa en un islote en el sestiere (los distritos en los que se divide Roma) de Cannaregio, rodeado de canales y con únicamente dos accesos, y con los años se fueron acumulando diversas comunidades judías, como los españoles (sefardíes), levantinos, italianos y askenazim, que contaban con sus propias sinagogas diferenciadas.

Consta de dos zonas, el Gueto Viejo y el Gueto Nuevo, que se caracterizan por sus estrechos callejones, con muchos pasadizos, pequeños canales y por sus elevados edificios, conocidos como los rascacielos de Venecia, que aún hoy pueden apreciarse.
La liberación de los judíos se produjo con la invasión de las tropas de Napoléon en 1797, pero no fue hasta 1866 cuando recibieron los derechos de ciudadanía con motivo de la integración de Venecia al Estado de Italia.
Durante la Segunda Guerra Mundial también sufrieron por su condición de judíos y 246 miembros de esta comunidad fueron deportados a campos de concentración nazis.
No sufrieron la brutal persecución a la que eran sometidos en otras partes de Europa, pero los judíos en Venecia estaban "discriminados y sólo se les permitía trabajar como prestamistas, doctores, mercaderes y vendedores de paños", afirmó el estudioso.
Ahora, para recordar el gueto en su 500 aniversario se han organizado festivales musicales que muestran la contribución a la música de maestros de la danza judía.
El próximo julio se representará por primera vez en las calles del gueto la obra teatral de Shakespeare "El mercader de Venecia".

La exposición "Venezia, gli ebrei e l'Europa. 1516-2016" se podrá visitar desde mediados de junio en el Palazzo Ducale de Venecia.
Para el coordinador del Comité del 500 aniversario, Shaul Bassi, esta es una ocasión para "revitalizar la casi extinta vida del barrio y reflexionar sobre la adaptación de una minoría en momentos en los que se levantan muros, alambradas y verjas por toda Europa".
"No celebramos los muros del gueto sino la riqueza y la diversidad de tradiciones culturales que albergó en sus muros", dijo a Efe por teléfono.
Otros, sin embargo, son contrarios a estas celebraciones, como Calimani que opinó que recordar la existencia del gueto es "sólo doloroso".
"¿Cómo se puede 'celebrar' un gueto, símbolo de la presión en Europa?", valoró.
Para otros es necesario recordar como Alisa Campos, de 36 años, nacida en el gueto de Venecia, pues "los candados y verjas se abrieron hace más de doscientos años, no es una herida abierta y no veo ningún motivo para no festejar este aniversario y más si puede traer beneficios al barrio", dijo a Efe.
Aunque reconoció que cada vez que vuelve al gueto se "entristece mucho al ver cómo la comunidad está muriendo".
"Casi todos los judíos laicos tienen una relación con una persona no judía y abandonan la comunidad porque no se sienten bienvenidos y prefieren vivir según un estilo de vida ortodoxo", explicó Campos.
Y es que, en los últimos 20 años, los rabinos del gueto han adoptado reglas más severas que excluyen de la comunidad a las personas de diferente religión, un hecho que "dificulta la integración de la creciente población de judíos laicos", según Calimani.
El estudioso calificó de "suicidio" la política aplicada en los últimos años por los rabinos y señaló a las autoridades judías como "responsables del alejamiento de los judíos laicos y de aquellos casados con personas de diferente credo".
Fuente:larazon.es


sábado, 2 de abril de 2016

"Cantar significaba no tener que llevar la estrella de 'judío" .

                                      
Dagmar Lieblova, superviviente de Auschwitz, visita Madrid para hablar de 'Brundibár', que represento durante su infancia en los campos nazis.
Los nazis prohibieron que los niños judíos recibieran cualquier forma de educación. No se podía estudiar, aunque sí dibujar y cantar. Dagmar Lieblova lo descubrió cuando fue enviada con su familia al campo de concentración checo de Terezin. Como niña judía, allí conoció el horror, pero también descubrió que la música le permitía escapar de aquel entorno. Por ejemplo, cuando cantaban Brundibár, una ópera infantil que compuso y que puso en escena Hans Krása para intentar hacer más soportable la existencia de los más pequeños. El Teatro Realrecupera aquella ahora aquella pieza, acompañada por una exposición y por el testimonio vivo de Lieblova.

Hans Krása escribió Brundibár como un cuento de hadas en el que un gorrión, un gato y un perro ayudan a dos niños a conseguir leche para la madre enferma de estos. Pero aquella fábula en la que los animales cantaban, tenía para los niños de Terezin un significado especial. "Para nosotros era un cuento de hadas sobre... la vida real, algo que nos parecía muy lejano: comer un helado o una tarta, ir a la escuela", recuerda Lieblova. "Pero una de las mejores cosas de cantar era que, durante ese tiempo, no teníamos que llevar la estrella de 'Judío'", evoca la superviviente del Holocausto, en referencia a aquella identificación amarilla y discriminatoria que impusieron los nazis.
Terezin era una mezcla única entre gueto y campo de concentración, pero el siguiente paso era mucho peor: Auschwitz. Allí llegó con su familia (su padre médico, su madre y su hermana pequeña) en diciembre de 1943. Por un error administrativo fue inscrita con una edad cuatro años mayor de la que realmente tenía, por lo que en verano de 1944 abandonó el campo de exterminio para trabajar en el puerto de Hamburgo. Aquello le salvó la vida, como prueba el título de sus memorias, Alguien cometió un error, así que aquí estoy, sobre las que charlará este lunes en un encuentro en Casa Sefarad de Madrid coorganizado por el Centro Checo.
Lieblova, que sobrevivió a sus padres, su hermana y toda su familia próxima, se casó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y estudió filología en la Universidad de Praga, convirtiéndose en catedrática de Traducción e Interpretación. Ahora, con 87 años, se dedica a recordar su experiencia. "Cuando hablo ahora con jóvenes y les cuento lo que sucedió, hace ya más de 70 años, lo hago porque creo que les puede enseñar algo. Y a los supervivientes, que quedamos pocos y dentro de unos años no estaremos vivos ninguno, nos da la esperanza de que aquello que sucedió no vuelva a ocurrir jamás", explica.
Una de sus nietas tiene ahora la edad que tenía Dagmar cuando tuvo que abandonar a sus padres en Auschwitz. "No quiero que ni ella ni nadie de mi familia tenga que pasar por lo que tuvimos que pasar entonces", explica, aunque lo hace con serenidad y sin dramas. Le cuesta asociar su experiencia personal a lo que sucede hoy con los movimientos de extrema derecha o la cuestión de los refugiados en Europa. "Es triste y peligroso. Pero tengo esperanza de que la gente sea lo suficientemente sabia como para enfrentarse a las futuras encarnaciones de lo que sucedió en el Holocausto", reflexiona. "Por otra parte, creo que es natural que mucha gente vea aquello que viví como parte de la Historia, del pasado. Del mismo modo que hoy podemos mirar, no sé, la Guerra de los 30 años".
Se da la circunstancia de que Lieblova asistirá este domingo a un ensayo general de Brundibár (que se representará en el Teatro Real en funciones familiares los próximos días 9, 10 y 24), poco antes de un estreno de Parsifal en el que el protagonista wagneriano tiene mucho en común con Hitler. "Por supuesto que Wagner siempre estará conectado con Hitler, porque era su compositor de cabecera. Pero son cosas que se le van poniendo a las creaciones humanas con el paso del tiempo. En cualquier caso, la música en Terezin era algo... maravilloso", explica. "De hecho, Brundibár en Terezin no fue tan importante, porque había muchas otras piezas que interpretamos. Recuerdo que había un coro, en el que yo participaba, y que cantábamos La novia vendida, de Smetana, una de las óperas más conocidas del repertorio checo. Y la primera vez que la hicimos acabamos todos llorando, porque era tan conmovedor escuchar esa música en las circunstancias que teníamos que vivir. De Smetana también hicimos El beso. Y recuerdo unas Bodas de Fígaro... Durante una hora u hora y media, nos olvidábamos de donde estábamos. Y lo que hacíamos era sólo para nosotros".
"Y lo que era igualmente curioso", sigue evocando, "era que antes de Terezin los músicos y cantantes judíos no podían hacer música. Pero allí sí, y esto fue muy importante para ellos. La música era muy importante, sí. Y, por supuesto, más todavía para los niños, que no éramos sólo consumidores, sino creadores".
Para esta mujer, "lo más importante era intentar sobrevivir, sin más, y tratar de llevar una vida lo más normal posible". Tenía 10 años cuando Checoslovaquia fue ocupada por los nazis y hasta entonces había tenido "una infancia feliz. Tuve la suerte de que no me matasen y el resto lo hizo mi voluntad de vivir, que mucha gente de mi alrededor perdió y, con ella, la vida". Le resulta "extraño" pensar que "para los nazis, los judíos no éramos personas, sino más bien insectos". Pero tampoco le da más vueltas.
Porque reconoce que, a pesar del horror, ha sido "muy feliz" y que todavía lo es. "Es como una especie de victoria final sobre aquello. ¿Perdonar? Lo que viví no lo he olvidado y tampoco pienso en quienes nos hicieron esas cosas, porque están ya todos muertos".
Se da la circunstancia de que Terezin fue objeto de un informa positivo por parte de una delegación de la Cruz Roja, tras un teatro organizado por los nazis para ocultar la verdadera naturaleza del gueto-campo. Una historia que inspiró al dramaturgo Juan Mayorga su obra teatral Himmelweg. "Durante la época en que estuvimos allí vivimos los primeros pasos del embellecimiento del campo. Pero yo abandoné Terezin en diciembre de 1943 y la delegación de la Cruz Roja no llegó hasta mediados del año siguiente", explica Lieblova. "La intención era presentarla como una ciudad normal. Y en cualquier ciudad normal hay una escuela. Pero allí no había, porque los niños judíos tenían prohibido recibir educación desde 1940. Así que los nazis tomaron un edificio, dijeron que era una escuela y pusieron un papel que decía que aquel día había vacaciones. Así funcionaban las cosas".

domingo, 14 de febrero de 2016

Falleció Avigdor Janusz Ben-Gal, héroe de la Guerra de Yom Kipur . Z"L

                                                                            


Itongadol/AJN.- El mayor general Avigdor (Janusz) Ben-Gal, ex comandante del Comando Norte, presidente de Industrias Aeronáuticas de Israel y empresario falleció a los 79 años Ben- Gal era casado y padre de siete hijos, entre ellos gemelos de 11 años de edad. Su funeral tendrá lugar esta tarde en el Cementerio Militar Kiryat Shaul, en Tel Aviv.

Ben-Gal comandante de la 7ª Brigada de Infantería, que protagonizó el histórico combate en el “Valle de las Lágrimas”, donde – junto a Avigdor Kahalani y otros combatientes – lograron frenar la inminente entrada del ejército sirio a Israel en los Altos del Golán. Este combate es considerado uno de los más destacados de la historia de Israel y estudiado como modelo en academias militares en distintos países del mundo.

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el ministro de Defensa Moshé Yaalón dijo que Ben-Gal era uno de esos pocos comandantes que con su trabajo y acción dio forma al ejército israelí, a la Infantería, y sus doctrinas de combate, de modo tal que influye en generaciones de combatientes y lo hará también en el futuro. 


“El derrotero de su vida ha sido increíble y único. Fue un niño que escapó con su hermana, sin sus padres, del horror de los nazis, un adolescente con dificultades para encontrar un hogar y que vagó por las calles hasta encontrar su vocación, en las Fuerzas de Defensa de Israel. Se convirtió en un comandante cubierto de gloria que lideró la 7ª Brigada de Infantería, sus comandantes y combatientes, en algunas de las batallas más duras y heroicas durante la Guerra de Yom Kipur - batallas que han contribuido a frenar el ejército sirio en el Golán ", aseguró Yaalón.

El general (Res) Avigdor Kahalani, que combatió en la guerra de Yom Kipur bajo el comando de Ben-Gal, dijo: " Janusz enfermó el año pasado y yo estuve junto a él todo el tiempo. Por supuesto que esto no minimiza el impacto de su muerte, y el dolor que hoy todos sentimos. Janusz era uno de los comandantes de infantería más admirados, un hombre valiente, con una visión a largo plazo y un gran profesional. Con su capacidad de liderazgo, él sabía dar soluciones en el campo de batalla, todo el tiempo, aún en las situaciones más complejas”.

“Durante este último año tuvimos muchas conversaciones íntimas. Lo he visto sufrir grandes dolores, y tratamientos complejos durante toda esta etapa. Teníamos la esperanza de que resistiera más, que pudiera mejorar. Se me fue un amigo y comandante, e Israel perdió a uno de sus más grandes combatientes. Es un día muy triste para todos”.

El primer ministro Binyamin Netanyahu expresó en un comunicado: "Junto con todo el pueblo de Israel, me sumo al duelo por la muerte del mayor general. (Res.), Avigdor Janusz Ben-Gal, un héroe israelí. Durante los días más oscuros de la Guerra de Yom Kipur, cuando el destino de Israel pendía de un hilo, Janusz y sus valientes soldados defendieron nuestra frontera norte con sus cuerpos. Ellos bloquearon el avance sirio y después pasaron a la ofensiva que llevó a las Fuerzas de Defensa de Israel a las puertas de Damasco. Janusz era un soldado dedicado, de extraordinario valor e inspiración. Será recordado como uno de los más grandes comandantes de Israel ".
Estuve alli , en el Valle de las Lágrimas , Altos del Golán , donde tuvo lugar una épica y decisiva batalla en la Guerra del Yom Kippur , contra los tanques sirios.
Fuente: itongadol.com.ar

domingo, 7 de febrero de 2016

Judías en España: de la sinagoga al net-working

Johana Kowalewski. Foto: Juan Pelegrín

Son una minoría en nuestro país, se integran fácilmente en la sociedad y viven su religión de forma silenciosa, sin apenas hacer alarde de su identidad. A pesar de que constituyen una parte importante de la Historia de España, la suya es una comunidad que, por precaución y seguridad, apenas exhibe signos religiosos y celebra sus costumbres de puertas adentro, lo que los convierte en grandes desconocidos. Hablamos de los judíos que, antes de que fueran expulsados por los Reyes Católicos, llegaron a conformar el 10% de la población de nuestro país y que en la actualidad solo alcanzan el 0,1%. Según la Federación de Comunidades Judías de España, ahora viven aquí unos 50.000, la mitad de ellos en Madrid, aunque puede que sean más, porque solo tienen contabilizados "a aquellos que participan en comunidades", comenta María Royo, su responsable de comunicación. La mayoría ha llegado en tres oleadas: la primera a mediados de siglo XX procedente de Marruecos cuando este dejó de ser protectorado español. Más tarde, en los 70, se asentaron muchos argentinos huyendo de la dictadura militar de su país, primero, y de la crisis económica del corralito, después. Los últimos provienen de Venezuela, de donde muchos han salido por no comulgar con el Gobierno chavista. Habrá que ver si las cifras de la comunidad judía en nuestro país aumentan con la aprobación, el año pasado, de la ley que otorga la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes expulsados hace 500 años.
La elección de España para vivir no es aleatoria, primero por la lengua común con muchos de los emigrantes, y después por la condición de país amable y acogedor, a pesar de que "aún quedan muchos estereotipos por desterrar", dice María Royo, "a los judíos siempre se les asocia con riqueza y éxito en los negocios, y también con el control de los medios de comunicación y las conspiraciones. Pero ni todos tienen poder en la prensa ni todos son ricos. También los hay pobres". Asegura que nuestro país no es antisemita, pero aún pesan mucho los años de historia en los que fueron presentados como la mano negra. Y cuenta, a modo de anécdota, que unos periodistas, tras su paso por la Federación, comentaron de ellos que son gente "muy normal".
Pero ¿qué significa ser mujer judía en España en la actualidad? Pues fundamentalmente vivir siempre con la sensación de que la mayoría de la población no sabe nada de ti. Así lo afirma Johana Kowalewski, estudiante de arquitectura, que ha escuchado muchas veces la frase "eres la primera judía que conozco". La gran mayoría celebra el 'sabath' -que comienza los viernes a la caída de la tarde- y procura combinar el calendario laboral con sus fiestas de guardar, y todas están totalmente integradas en la sociedad. La comunidad es el epicentro de su vida, un lugar de encuentro donde se siguen los principios del judaísmo de forma intensa pero que es mucho más que una sinagoga, porque también sirve de punto de partida y acogida para los recién llegados. No se trata solo de la religión -de hecho, también los laicos son activos- sino de vivir su identidad de forma consciente y respetar algunos preceptos muy importantes en su cultura, como son la justicia social y la ayuda al prójimo.
Sorprendentemente, cuando se habla de dificultades por el hecho de ser judía en España todas las entrevistadas alegan que lo más complicado es encontrar alimentos que se adapten a sus preceptos religiosos, ya que hay muy pocos sitios donde se vendan los productos kosher, es decir, aquellos que cumplen los preceptos de su religión y que importan unas pocas tiendas específicas o algunos grandes almacenes.
Johana Kowalewski López, argentina de 24 años, de abuelos polacos y españoles, llegó con su familia a España en 1996. Ha terminado los estudios de arquitectura y ahora está preparando el proyecto de fin de carrera. Pasó un año de Erasmus en Israel, "un lugar importante" para ella. De pequeña sus padres le aconsejaban que no hablase abiertamente de su condición de judía, pero cuando cumplió 16 decidió que "al menos sus amigos tendrían que saberlo".
Johana coordina algunas de las actividades de su comunidad, como el ciclo de cine judío. "Damos mucha importancia a la comunidad", afirma Johana, "es un lugar en el que compartir cultura y costumbres, va más allá de lo meramente religioso".
Ha tenido que asumir que España no está adaptada para cumplir con los prefectos judíos: "Yo me he presentado a todos los exámenes, incluso si coinciden con el sabath, porque los profesores no te cambian la fecha. Pero tengo amigas que prefieren no hacerlo". Y se queja, como todas, de la dificultad de mantener una alimentación acorde con su religión, no solo porque hay pocos sitios donde encontrar los productos, sino porque son el doble de caros, "prácticamente se importan de Israel y Francia. Y no todo el mundo puede permitirse estos precios", dice.
Luna Alfon nació en Ceuta en 1968. Hija de un comerciante y una profesora de inglés judíos, vivió su infancia muy ligada a su comunidad, pero también rodeada de un entorno multicultural: católicos, musulmanes e hindúes. Fue a Madrid a estudiar Psicología y antes de acabar los estudios pasó un año en Israel. Tras iniciarse profesionalmente en el departamento de recursos humanos de una multinacional, en 1996 dio un giro a su carrera y comenzó a trabajar en el colegio judío de Barcelona. En 2006 le ofrecieron la dirección del centro de Madrid, y se trasladó con su marido y sus tres hijos.
Confiesa que su trabajo la mantiene muy apegada a la cultura y tradición de su pueblo, pero que en cuanto sales de ese círculo tienes que dar explicaciones continuamente. "Me siento orgullosa de mi identidad", dice, "mi religión siempre ha dado prioridad al amor al prójimo y a la vida comunitaria, y me gusta decir que soy judía en cuanto tengo oportunidad. Quizá también sea un mecanismo de defensa, para evitar comentarios inapropiados. En alguna ocasión he tenido que reprochar que se sigan usando palabras como judiada, por ejemplo. En realidad no suele molestarme, porque sé que en España se trata más de una cuestión cultural, de un uso del lenguaje que lleva ahí años, que de antisemitismo. Pero me duele cuando atentan abiertamente contra mi judaísmo", concluye.
Su hija mayor reside desde hace tres años en Israel, lo cual le produce sentimientos ambivalentes. "Es un país con el que tenemos una fuerte unión y nos parece fantástico que ella lo haya elegido para vivir. Pero aparte de sufrir la lejanía, siempre tienes algo de miedo. Me ha comentado que en algún momento entrará en el Ejército. Y estoy mentalizándome para eso", nos cuenta. ¿Y cómo se aborda el miedo a los atentados contra judíos, como los ocurridos en París el pasado año? "Vistos los últimos acontecimientos, la seguridad ya no es solo un problema nuestro, sino del mundo en que vivimos", contesta.
Confiesa que no le sería fácil aceptar que uno de sus hijos se casase con alguien de otra religión. "Nunca le repudiaría por eso, pero preferiría que su pareja fuera judía porque tendríamos más cosas en común, aunque es cierto que con esfuerzo y amor se superan las diferencias", confiesa.
Patricia Mizrahni es venezolana y tiene 32 años. Llegó a Madrid en 2008 huyendo de Caracas, una ciudad que se tornaba cada vez más hostil y violenta. Estudió comunicación social y trabajó en producción de espectáculos, pero en plena crisis se dio cuenta de que difícilmente iba a lograr un trabajo y se lanzó a emprender. Primero se dedicó a organizar rutas judías, con visitas a las ciudades de España con más historia: Toledo, Segovia, Sevilla, Córdoba, Barcelona... En la actualidad gestiona viajes de idiomas. Es, además, una de las fundadora del Jewish Business Club de Madrid, una organización sin ánimo de lucro que se dedica al networking: preparan encuentros de trabajo y desayunos con empresarios israelíes en nuestro país, además de acercar su cultura a España con la celebración de conciertos, proyecciones de cine, etc. "Este país nos abrió las puertas y queremos devolver algo a la sociedad", explica Patricia.
Acostumbrada a vivir su religión en la comunidad venezolana, donde ser judío "era casi una nacionalidad", al llegar a España le sorprendió ver que aquí estaba todo mucho más diluido, aunque al mismo tiempo era más riguroso y hermético. "Supongo que tiene que ver con la Inquisición primero y con Franco después, no hay que olvidar que fue aliado de Hitler. En Venezuela, con mi apellido, todos sabían que soy judía, pero aquí no, y yo no suelo decirlo. Eso sí, en cuanto se conoce afloran todos los estereotipos: que si controlamos los medios de comunicación, que tenemos el dinero... Siempre sale el conflicto árabe-israelí. No he sentido nunca rechazo por ser judía, pero en alguna ocasión me he topado con gente que ha acusado a mi pueblo de ser sucio y asesino".
Muy implicada con su comunidad, ayuda a los jóvenes que llegan por primera vez a Madrid. Le preguntamos si considera posible un matrimonio con alguien de otra religión. "Mi familia es muy abierta y lo aceptaría, siempre y cuando esa persona me quiera y me respete. Pero yo me siento segura con mi identidad y quiero que mis hijos sean judíos, así que siento más afinidad con parejas que sí lo son".
Fuente : elmundo.es 
SILVIA OVIAÑO

domingo, 31 de enero de 2016

Israel crea un espacio para que mujeres y hombres recen juntos en el Kotél ( Muro de las Lamentaciones )

Retorno a Sefarad: un judío israelí reconstruye sus raíces españolas


El abogado israelí Josef Ben Naim desciende judíos expulsados en el siglo XV.


Para Josef Ben Naim, una herida de más de 500 años está a punto de cerrarse.
Este abogado de 40 años y vecino de Haifa, en el norte de Israel, es un sefardí, un descendiente de los judíos expulsados de la Península Ibérica en el siglo XV porque se negaron a renunciar a su fe.
En los últimos meses, Ben Naim viajó a las raíces de su árbol genealógico recopilando toda clase de documentos sobre sus antepasados, tomó lecciones para mejorar su castellano y superó exámenes de lengua y cultura españolas.
Y, la semana pasada, completó en Madrid el proceso para solicitar el pasaporte de la tierra de sus ancestros de acuerdo con la Ley de concesión de nacionalidad a sefardíes originarios de España, aprobada por el Parlamento en verano.
La Unión Sefaradí Mundial (USM), el organismo acreditado por el Ministerio de Justicia que lo ayudó con su solicitud, asegura que es el primer ciudadano de Israel en pedir la nacionalidad por medio de la Ley, que abre las puertas de su antiguo hogar a los tres millones de sefardíes desperdigados por el globo. Así lo afirma también la prensa de su país. El Ministerio no ha podido confirmar a este diario que se trate del primer israelí en completar el proceso de solicitud, pero sí que es de los primeros sefardíes del mundo en hacerlo.
“No lo he hecho por razones prácticas”, cuenta Ben Naim a EL ESPAÑOL desde Haifa. “Quería reconstruir mi conexión con España, mi conexión con mi familia. Es mi historia”.
Junto con Ben Naim, son muchos los sefardíes israelíes que quieren levantar de nuevo un puente con España. La USM está trabajando hoy día con cientos de personas para asistirlas con sus solicitudes, afirma su presidente, Jose Benarroch. Ben Naim fue apenas el primero y los perfiles de los aspirantes a obtener la doble nacionalidad abarcan diversas generaciones.
“Hay gente retirada para quien esto es un acto histórico, ellos vivieron toda la vida pensando en España y tener el pasaporte español sería como un sueño”, dice Benarroch desde su despacho en Jerusalén. “Para la gente de negocios de 30-40 años, es un instrumento de trabajo (…) Y para los jóvenes, que también hay muchos, es la posibilidad de obtener becas universtarias y realizar estudios en Europa”.

EL VIAJE EN EL TIEMPO

El rastro del apellido Ben Naim pasa por Turquía, Túnez, Marruecos y Argelia hasta Sefarad -como se conoce a España en hebreo. El nombre familiar puede traducirse como “persona tranquila y agradable” o “constructores”. Tras la expulsión, los Ben Naim se mudaron al Norte de África, de donde proceden los padres del letrado.
“Tenemos toda una sección en la Unión que trata con geneólogos e historiadores”, dice Benarroch, que explica que su organización emite certificados sobre apellidos sefardíes con los que los solicitantes apoyan su caso ante las autoridades españolas, además de guiarlos durante las diferentes fases del proceso. “Luego la persona en sí tiene que probar qué parte tiene de ese apellido. Es una especie de árbol genealógico al revés, que empieza con el peticionario, sube a sus padres, sigue subiendo a los abuelos, los bisabuelos y hasta donde pueda”.
Uno de los documentos que acreditan la ascendencia de Josef Ben Naim.
Uno de los documentos que acreditan la ascendencia de Josef Ben Naim.
Benarroch dice que el solicitante tiene que presentar documentos que demuestren su parentesco con esos antecesores más inmediatos, como, por ejemplo, certificados de defunción, partidas de nacimiento o carnets de identidad.
Solicitar la nacionalidad española ha supuesto una oportunidad única para Josef Ben Naim para aprender más acerca de sí mismo y sus orígenes. “Descubrí cosas que no sabía acerca de mi familia”, afirma.
El abogado, que trabaja para el Ministerio de Finanzas de Israel, cuenta que la USM encontró a miembros de su familia en libros y registros sobre la comunidad judía en el Marruecos español. “Uno de mis antepasados fue el gran rabino de Marruecos y Gibraltar”, exclama.
El padre de Ben Naim, Moshe, nació en Tetuán en 1925 cuando la ciudad era capital del Protectorado Español de Marruecos. Hoy día, muchos de sus hermanos y hermanas -tíos y tías de Josef Ben Naim- tienen su residencia en España. “Viven en Málaga, Barcelona, Madrid y también tengo una tía en Ceuta”, dice el letrado.
Moshe se acabó trasladando, sin embargo, a Israel donde conoció a su mujer, Rachel, también natural de Tetuán. Allí se asentaron y tuvieron a Josef. En casa de sus padres, Ben Naim se crió expuesto constantemente a la cultura española. “En casa hablaban entre ellos en español; es su lengua materna”, asegura. “Gracias a eso puedo entenderlo”.
Ben Naim recuerda cómo de niño viajaba con su padre a España para ver a su familia aquí. En la televisión, veían los telediarios y el programa Saber Vivir. El abogado cuenta que ahora tiene abanicos decorando su residencia que tomó de casa de sus padres. “Mi padre siempre dice que nosotros somos españoles”, afirma.

LA LEY

“La presente Ley pretende ser el punto de encuentro entre los españoles de hoy y los descendientes de quienes fueron injustamente expulsados a partir de 1492, y se justifica en la común determinación de construir juntos, frente a la intolerancia de tiempos pasados, un nuevo espacio de convivencia y concordia, que reabra para siempre a las comunidades expulsadas de España las puertas de su antiguo país”.
Este fragmento es parte del preámbulo de la Ley de concesión de la nacionalidad a sefardíes aprobada por las Cortes españolas en junio.
“La ley tiene un prólogo precioso y después los artículos en sí son un poco difíciles de masticar, porque hay cosas que han metido miedo a bastante gente”, dice Benarroch, de la Unión Sefaradí. “Como, por ejemplo, el estudio del español, ya que no todo el mundo tiene el tiempo y la disponibilidad para hacerlo; el ir a Madrid a un notario, [con] el gasto que supone.”
Los requisitos para que un sefardí adquiera la nacionalidad son los siguientes: 1) que el solicitante no tenga antecedentes penales; 2) tener vínculos especiales con España, como puede ser haber estudiado aquí; 3) aprobar un examen de lengua y de conocimiento de la Constitución y la cultura españolas; 4) tener lazos de sangre con los judíos expulsados. También es preciso acudir a un notario en España para certificar toda la documentación. La norma indica que las autoridades españolas determinan a qué notario debe acudir el solicitante y que se le cita en España cuando se considera que su condición de sefardí está justificada.
“[Tras la introducción] la ley se vuelve un poco más dura, un poco más seca. Lo que pasó, creo, es que el legislador de repente se dio cuenta de que podría haber un tsunami de gente que se acogiera a la ley”, dice Benarroch.
Antes que la Ley entrara en vigor en octubre, los sefardíes podían obtener la nacionalidad por decisión discrecional del Consejo de Ministros o residiendo dos años en España “asimilándose ya en estos casos a los nacionales de otros países con una especial vinculación con España, como las naciones iberoamericanas”. Además, debían renunciar a su nacionalidad de origen para adoptar la española, mientras que ahora pueden mantener las dos.
Ben Naim cuenta que cuando se enteró de que el Parlamento español iba a sacar adelante la Ley de nacionalidad comenzó a recopilar documentos. Pidió a las autoridades marroquíes la partida de nacimiento de su padre. Hacia el final del verano, se puso en contacto con la USM.
Para poder aprobar la prueba de idioma, el abogado realizó también un curso en el Instituto Cervantes de Tel Aviv, donde luego se examinó. “Lo entendía bien pero es difícil escribirlo”, asegura. “La prueba oral fue fácil, pero la escrita fue un poco complicada y mucha gente no aprobó”.
Junto con el examen de lengua, Ben Naim tuvo que aprobar también el CCSE (prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España), que organiza igualmente el Instituto. Las preguntas fueron de lo más variadas: desde cuál el pico más alto de España a quién es Penélope Cruz.
Este vecino de Haifa comenta que algunos de sus compañeros sefardíes en el Instituto Cervantes tenían apellidos como “Toledano” o “Sevilla” y hablaban ladino, la lengua de los judíos de la Península, una suerte de castellano antiguo fosilizado y preservado a lo largo de los siglos. Su vecino también lo habla.
Ahora, sólo queda que el Ministerio de Justicia de el visto bueno final para que Ben Naim pueda acudir a la embajada española en Tel Aviv a jurar bandera y convertirse definitivamente en ciudadano español. La notaría madrileña que verificó los documentos del israelí afirma que la documentación aprobada de Ben Naim ya ha sido remitida a las autoridades pertinentes.
Por su parte, este residente de Haifa asegura estar muy agradecido a los legisladores de España. “Quiero dar las gracias porque éste no es un acto político, es un acto entre naciones, entre gentes”.
Fuente : elespañol.com

lunes, 25 de enero de 2016

El Holocausto a través de sus víctimas

Berlín exhibe por primera vez 100 obras realizadas por prisioneros de campos de concentración

 

'Golpeado (Mi hermano Gedalyahu)', 1941-44, de Jacob Lipschitz (1903-45).

El médico checo Pavel Fantl tenía 39 años cuando fue deportado en junio de 1942, junto con su madre, su esposa y su hijo, al campo de concentración nazi de Theresienstadt. En los siguientes dos años, Fantl arriesgó su vida pintando escenas del infierno que estaba viviendo y, gracias a la complicidad de algunos guardias, pudo enviar unos 80 de sus dibujos al exterior. En octubre de 1944, Fantl y su familia fueron enviados a Auschwitz. Su esposa y el pequeño fueron asesinados de inmediato, mientras que el médico y artista, que había logrado ilustrar la pesadilla, fue fusilado poco antes de que finalizara la II Guerra Mundial en 1945. En una de aquellos trabajos que se salvaron, Fantl muestra a Adolf Hitler disfrazado como un arlequín borracho y con los dedos manchados de sangre; su título es La canción se acabó.
El cuadro se puede contemplar a partir de hoy en el Museo de Historia de Berlín. Es una de las cien obras que conforman la exposición Kunst aus der Holocaust (“Arte del Holocausto”), una muestra inédita y conmovedora que tiene la difícil y complicada tarea de confrontar de nuevo al público alemán, desde la óptica del arte, con el capítulo más oscuro de la historia reciente del país y de toda la humanidad: el Holocausto. La exposición fue inaugurada ayer por la canciller alemana Angela Merkel y entre hoy y el 3 de abril estará abierta al público.

Angustia y desesperación



Nelly Toll tenía ocho años cuando el ejército de Hitler invadió la localidad polaca de Lwów (Lviv, perteneciente a Ucrania, desde el final de la Segunda Guerra Mundial). La niña y su madre lograron escapar de la persecución contra los judíos y se escondieron en una pequeña habitación que solo abandonaron cuando el peligro de ser enviadas a un campo de concentración había desaparecido. La menor, dotada de una rara habilidad para la pintura, plasmó sus ansias de libertad dibujando paisajes, una visión que quedó reflejada en el cuadro Niñas paseando por el campo. Nelly tuvo suerte y logró sobrevivir al exterminio. Su trabajo también se puede apreciar en Kunst aus der Holocaust.
Por primera vez, el público de Berlín puede asistir al sufrimiento, la angustia, la desesperación y el terror que vivieron las víctimas de la tiranía nazi que fueron enviadas a los campos de concentración a través de las pinturas y los dibujos que los prisioneros, y algunos perseguidos, pudieron realizar durante su calvario.
Las cien piezas de la exposición han sido prestadas por Yad Vashem, el memorial israelí de la Shoah. La mayoría presenta retratos de prisioneros, las humillaciones que sufrieron y la angustiosa sensación de impotencia y desesperación que imperó en los barracones de Auschwitz y de los otros campos de la muerte creados por los nazis para exterminar a la población judía de Europa y a quienes consideraban enemigos del régimen.
La fecha para inaugurar la antológica no ha sido elegida al azar. Anatoli Schapiro, un oficial judío del Primer Frente Ucraniano del Ejército Rojo, formaba parte de las tropas que liberaron Auschwitz el 27 de enero de 1945. Cuando entró al campo de la muerte, se enfrentó a una visión dantesca que le acompañó a lo largo del resto de su vida. “Lo primero que vi fue a un grupo de personas que estaban paradas sobre la nieve y que parecían esqueletos, vestidos con harapos y sin zapatos. Estaban tan débiles que no podían ni siquiera girar la cabeza. Les dijimos: ‘El Ejército Rojo ha llegado para liberarlos’. No nos podían creer y venían para tocarnos, para ver si era verdad”, recordó el veterano poco antes de morir.
'Una primavera' (1941), de Karl Bodek (1905-1942) y Kurt Löw (1914-1980).
La fecha de la liberación quedó grabada en la memoria colectiva germana. A partir de 1995, Alemania abre las puertas del Bundestag (la Cámara baja de su Parlamento), cada 27 de enero para rendir un emotivo homenaje a las víctimas del Holocausto. Mañana no será una excepción, pero esta vez, la solemne ceremonia oficial cobrará una nueva dimensión gracias a la exposición del Museo de Historia de la ciudad.

Alemania frente al espejo

Los organizadores justificaron la muestra como el último acto oficial para recordar el 50 aniversario del inicio de las relaciones entre Israel y Alemania. “Es muy importante para nosotros que esta exposición se presente en Berlín, porque aquí nació el Holocausto”, dijo Kai Diekmann, el editor del periódico Bild que tuvo la idea de traer la muestra a la capital alemana en 2012. “Hay que insistir una y otra vez en lo que se hizo hace ya más de 70 años en nuestro país. Esa es la importancia que tiene esta muestra”, añadió el periodista, que recibió el apoyo de Daimler Benz y del Deutsche Bank para poder mostrarle a sus compatriotas una visión hasta ahora desconocida de la tragedia.
Kunst aus der Holocaust tiene también otro valor añadido, en el cual han insistido los organizadores, y que fue resumido por Walter Smerling, presidente de la Fundación del arte y la Cultura de Bonn, otro co-patrocinador: “Nos muestra que el arte es más poderoso que la violencia. Aunque la gran mayoría de los artistas murieron en los campos, ellos siguen vivos gracias a sus obras”.

Un cuadro y tres historias paralelas

'La canción es de...' (1942), de Fantl (1903-45).
Cada uno de los cien cuadros, dibujos y gráficos que componen la exposición Arte del Holocausto, ocultan tres historias paralelas. Según Eliad Moreh-Roseberg, directora artística del memorial Yad Vashem, que contiene unas 10.000 piezas, y comisaria de la muestra que será exhibida hasta el próximo 3 de abril en Berlín, los motivos de cada obra conforman la primera historia. La segunda historia es la tragedia personal de cada artista y la última tiene que ver con la obra en sí.
“Todos los cuadros y dibujos fueron realizados entre 1939 y 1945 y 24 artistas fueron asesinados por los nazis”, dijo la curadora en Berlín. “Pero lo más importante es que todas obras están unidas por el espíritu humano. Sólo el acto de pintar era un signo de resistencia. "Cómo consiguieron los materiales para pintarlas, qué les llevó a hacerlo en esa situación, y cómo finalmente cada uno de esos cuadros sobrevivió hasta llegar a nosotros, son algunas de las preguntas que nos sugiere la exposición”, añadió la comisaria.
Fuente:elpais.com

" Debo ir a Israel. Necesito ir a Israel": los judíos huyen de Francia en cifras récord.

Foto: Familiares de Yoav Hattab, asesinado en un ataque en París, durante un funeral simbólico en Bnei Brak, cerca de Tel Aviv (Reuters).


Familiares de Yoav Hattab, asesinado en un ataque en París, durante un funeral simbólico en Bnei Brak, cerca de Tel Aviv (Reuters).

Yoav Krief recuerda perfectamente el día en que decidió abandonar Francia. Fue el 9 de enero de 2015, un viernes en el que cuatro judíos fueron asesinados en un supermercado kosher de París, dos días después del ataque al semanario Charlie Hebdo. Una de las víctimas era amigo de Yoav. "Estaba destrozado. Hablé con mi madre y le dije: 'Debemos ir a Israel, necesitamos ir a Israel'", cuenta a la cadena CNN. El joven, que entonces acababa de terminar el instituto, se mudó a Israel con su familia seis meses después. Tal vez Yoav no era consciente de que su viaje formaba parte de la mayor migración de judíos de Europa Occidental con destino a Israel desde la fundación del Estado hebreo en 1948.
Alrededor de 8.000 judíos franceses se marcharon a Israel en el año que siguió al ataque contra Charlie Hebdo, según datos de la Agencia Judía, organismo encargado de controlar la migración judía al Estado hebreo, la 'Aliyá'. La cifra de judíos franceses que emigran a Israel se ha duplicado -y duplicado de nuevo- en los últimos cinco años. Tres de cada cuatro judíos franceses han pensado en emigrar para huir del clima de antisemitismo que dicen sentir en su país. Al miedo y la inseguridad se suman la crisis económica, el auge del ultraderechista Frente Nacional, la hostilidad de la extrema izquierda antisemita y la supuesta radicalización de los musulmanes, tal y como ya publicó este diario.
El 40% de los denominados "crímenes de odio violentos" registrados en Francia tienen como objetivo a ciudadanos judíos. "Hoy es impensable que una persona pueda viajar en Metro con una kippa", aseguraba entonces Roger Cukierman, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia, a El Confidencial.
Según Ariel Kandel, responsable de la Agencia Judía en Francia, un cuarto de los franceses instalados en Israel recientemente son jóvenes de entre 17 y 30 años. El Gobierno de Benyamin Netanyahu tendría especial interés en atraer al mayor número de judíos franceses, y con ese objetivo, la Agencia estaría trabajando en la convalidación de carreras universitarias y de algunas profesiones. Kandel cifra en 3.000 o 4.000 al año el número de personas que Israel tiene previsto atraer desde Francia en el periodo 2014-2017.
Francis Levy, líder de una comunidad judía en Francia, observa un cementerio profanado en Estrasburgo (Reuters).
Francis Levy, líder de una comunidad judía en Francia, observa un cementerio profanado en Estrasburgo (Reuters).
Reino Unido ostenta el segundo puesto en emigración hacia Israel de judíos europeos, pero el fenómeno se produce en una escala mucho menor en comparación con Francia. Según la Agencia Judía, 774 judíos británicos se marcharon al Estado hebreo en 2015. En cuanto a la violencia, llama la atención la existencia de un cuerpo de policía formado por voluntarios, los 'Shomrim' (guardias), que vela por la seguridad de las zonas de Londres donde vive esta comunidad, incluyendo Golders Green, Hendon y Barnet. Sus miembros, que reciben formación de la Policía Metropolitana, llevan uniformes completos con chalecos a prueba de cuchilladas y cuentan incluso con coches patrulla muy similares a los utilizados por los agentes de Scotland Yard. La sede central está Stamford Hill, al noreste de Londres, donde viven más de 20.000 jaredíes (judíos ultraortodoxos).
Amenazada se siente también la comunidad judía de Bélgica. Fue sonada la campaña de la plataforma laica 'Dialoguet et Partage', lanzada un año después del atentado contra el Museo Judío de Bruselas. En ella, varias personas se preguntaban en un vídeo: "Soy belga, también soy judío: ¿debería irme del país?". La mitad de las parejas jóvenes de entre 30 y 40 años estaría pensando en mudarse a Israel y la otra mitad contemplaría la posibilidad de vivir en países como EEUU o Canadá, según el Comité de Organizaciones Judías de Bélgica. “Las salidas han aumentado, aunque no de forma gigantesca”, señala Henri Gutman, presidente del Centro Comunitario Laico Judío (CCLJ), “pero el problema existe sobre todo entre los jóvenes, así que, ¿quién se va a quedar?”. La tendencia preocupante que destaca Gutman encontraría, también, un acicate o incentivo en el contexto de odio que dicen sufrir los judíos. Como dice el presidente del CCLJ, “es la primera vez en la historia judía que los jóvenes tienen una opción, no se les obliga a irse”.
Muchos de los judíos franceses que han emigrado a Israel se asientan en Asdod, un importante centro industrial ubicado en el sur del país y conocido por su numerosa población francesa. "Aquí vivo bien, mucho mejor que en Francia", cuenta Charly Dahan, un músico que dejó París hace dos años, mientras toma un café en el Lyon, un punto de encuentro para la comunidad judía francesa. "Por primera vez en mi vida me siento relajado. En Francia también era feliz, pero la situación y los problemas actuales... es muy difícil vivir como judío en Francia", añade.
Fuente:elconfidencial.com

domingo, 17 de enero de 2016

El Papa en la sinagoga de Roma: “No a toda forma de antisemitismo”


Hace 30 años, Juan Pablo II se convirtió en el primer papa en visitar el Templo Mayor, la principal sinagoga de Roma, una ciudad que el 16 de octubre de 1943 sufrió la deportación de más de mil hombres, mujeres y niños judíos con destino a Auschwitz. Muy pocos sobrevivieron. Siguiendo los pasos de Karol Wojtyla en 1986 y de Joseph Ratzinger en 2010, el papa Francisco ha atravesado el Tíber para rendir homenaje a las víctimas del holocausto y, en su memoria, pedir la “máxima vigilancia para poder intervenir a tiempo en defensa de la dignidad humana y de la paz”. Jorge Mario Bergoglio ha clamado: “No a toda forma de antisemitismo”.
El Papa junto al rabino Riccardo Di Segni en la sinagoga romana
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El Papa, cuyo discurso ha sido interrumpido con frecuencia por los aplausos de la comunidad hebrea de Roma, ha recordado que el Concilio Vaticano II –del que recientemente se cumplió el 50º aniversario—abrió el camino del “diálogo sistemático” entre la Iglesia católica y el judaísmo. “La indiferencia y la oposición”, ha dicho Bergoglio, “se convirtieron en colaboración y benevolencia. De enemigos y extraños, nos convertimos en amigos y hermanos (…). Queridos hermanos mayores, entre nosotros ha crecido la comprensión recíproca, la confianza mutua y la amistad”.
El Papa ha advertido de que, además de las cuestiones teológicas, no se pueden perder de vista los grandes desafíos de la humanidad, entre los que ha destacado la defensa del medioambiente. “Cristianos y judíos”, ha dicho, “podemos y debemos ofrecer a la humanidad entera el mensaje de la Biblia sobre el cuidado de la creación. Conflictos, guerras, violencias e injusticias abren heridas profundas en la humanidad y nos llaman a reformar el esfuerzo por la paz y la justicia. La violencia del hombre contra el hombre está en contradicción con cualquier religión digna de este nombre, y en especial con las tres grandes religiones monoteístas (…). Cada ser humano es nuestro hermano, independientemente de su origen y de su pertenencia religiosa”.
Antes de Bergoglio, han intervenido tres altos representantes de la comunidad judía en Roma. Tanto el jefe de los rabinos, Riccardo Di Segni, como el presidente de las comunidades hebreas en Italia, Renzo Gattegna, se han centrado en cuestiones religiosas y en las buenas relaciones que el Papa, ya desde su época de arzobispo en Buenos Aires, mantiene con el pueblo judío. La intervención más beligerante ha correspondido a Ruth Dureghello, la presidenta de la comunidad hebrea en Roma. “Su viaje a Israel”, se ha dirigido a Francisco, “ha sido un acto importante para nosotros. Usted ha usado palabras de profundo respeto para el Estado Hebreo deseando que pueda vivir en paz y seguridad. Para ver todo esto realizado, debemos recordar que la paz no se conquista diseminando el terror con los cuchillos en la mano, no se conquista derramando sangre en las calles de Jerusalén, de Tel Aviv… No se conquista cavando túneles, no se conquista lanzando misiles. ¿Podemos afrontar un proceso de paz contando los muertos del terrorismo? No. Todos nosotros debemos pedirle al terrorismo que pare. No solo al terrorismo de Madrid, Londres, Bruselas y París, sino también a aquel que golpea todos los días Israel. El terrorismo nunca tiene justificación”.
Dureghello se ha referido a la psicosis de miedo que vive Roma ante posibles ataques terroristas. “Muchos se preguntan”, ha dicho, “si el terrorismo islámico golpeará Roma. Señores, Roma ya ha sido golpeada. Un solo nombre: Stefano Gaj Taché, de dos años de edad, asesinado el 9 de octubre de 1982 por un comando de terroristas palestinos”. La visita del papa Francisco a la sinagoga mayor de Roma se ha desarrolla entre grandes medidas de seguridad que han incluido el corte al tráfico de las calles adyacentes y la obligatoriedad de entrar en la zona bajo arcos de seguridad. El momento más emotivo se ha producido cuando Bergoglio ha rendido homenaje a los supervivientes del exterminio nazi presentes en el Templo Mayor.
Fuente: elpais.com