Casa de Israel - בית ישראל


Desde " Casa de Israel " trabajamos para hacer frente al antisemitismo , la judeofobia y la negación o banalización de La Shoá ( Holocausto) .
No olvidamos las terribles persecuciones a las que fue sometido el pueblo judío a través de los siglos , que culminaron con la tragedia de La Shoá .
Queremos tambien poner en valor y reconocer la fundamental e imprescindible aportación de este pueblo y de la Instrucción de La Torá , en la creación de las bases sobre las que se sustenta la Civilización Occidental.

"... עמך עמי ואלהיך אלהי ..."

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Concluyó la visita del Presidente Rivlin y su esposa a Sefarad , en Toledo.


Discurso de bienvenida del Presidente de la CJM, David Hatchwell, al Presidente RIVLIN



Sus excelencias, el presidente Rivlin y la primera Dama Nechama
Estimado Embajador de Israel en España, Sr. Kutner
Ministro de Igualdad de Israel
Presidente del Consejo Rabínico de España
Miembro del Knesset y Presidente de la Asociación Parlamentaria
Presidente de la Federación de Comunidades Judías de España
Presidente del Hebrá Kadishá
Presidente de la Fundación Don Juan de Borbón
Antiguos miembros de la Knesset que se han unido a esta histórica delegación

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Kahal Kadosh,
Queridos amigos,
Berujim Ha Bayim!
Es un gran placer para mí, en nombre de la Comunidad Judía de Madrid, darle la bienvenida en la capital de España.
Su histórico viaje tiene lugar 25 años después de la visita a España del fallecido presidente Haim Herzog, que nos visitó en 1992 … un año lleno de simbolismo para el pueblo judío y para España.
Un año que quisimos olvidar durante siglos … pero que ahora debemos recordar para dibujar el nuevo futuro de España y sus judíos.
Un futuro lleno de oportunidades donde el gesto simbólico del Reino de España en la concesión de la nacionalidad española a los descendientes de los Sepharadim es muy bien recibido.
Un futuro donde el establecimiento de un Museo Judío de clase mundial en Madrid contribuirá en la lucha contra el antisemitismo y la ignorancia.
Estimado presidente Rivlin, su visita está llena de simbolismo.
El Jefe de Estado de la Nación reestablecida de los Judíos regresa a España en el Centenario de la declaración Balfour.
Su visita también se lleva a cabo en el año 100 del restablecimiento de la primera sinagoga en Madrid, Midras Abarbanel, 500 años después de la expulsión de los judíos.
Finalmente, también estamos muy orgullosos de que su visita a nuestra Comunidad hoy tenga lugar en la Escuela Judía de Madrid … más de 50 años después de su creación.
Queridos amigos,
Permítanme compartir con ustedes el hecho de que se encuentren en el epicentro físico de la vida judía en Madrid.
Esta escuela única en España ofrece una educación judía de ciclo completo a sus 330 estudiantes en un ambiente de tolerancia, respeto, excelencia, solidaridad e identidad judía.
Es internacional, diversa en su composición y con una identidad intensamente sionista.
Estamos particularmente orgullosos de tener no judíos entre nuestros estudiantes, que nos recuerdan la importancia de ser siempre respetuosos con todos “ya que también vivimos en el pasado entre extraños”.
La Escuela Judía de Madrid, la Estrella Toledano es parte del Centro Ibn Gabirol.
La combinación de estos dos nombres arroja luz sobre nuestras aspiraciones como Comunidad.
Ibn Gabirol, un famoso príncipe judío de la palabra y una luz de la gloriosa Sefarad.
Y Estrella Toledano, una dama desconocida para muchos que llegó a Madrid desde Casablanca, con una dedicación de por vida a Jesed.
Un pensador sabio y una persona de acción.
Ambos nombres, famosos y desconocidos, ambos comprometidos con el viaje del pueblo judío indican bien nuestros orígenes y valores.
Si bien somos pequeños en tamaño, como la comunidad judía más grande del Reino de España y vivimos en su capital, sentimos la responsabilidad del legado de Sefarad.
Los judíos españoles tienen la suerte de vivir en un país libre, diverso y abierto.
Queridos amigos,
La Comunidad Judía de Madrid está experimentando un fuerte resurgimiento en las últimas décadas. Tenemos ahora 8 sinagogas, una escuela judía, dos cementerios, restaurantes kosher, una cantidad constante de deportes y cultura y muchas organizaciones dedicadas a ayudar a los judíos necesitados en España y en Israel.
Estamos constantemente conectados con el mundo judío en general.
Tenemos una voz pro israelí muy fuerte, ACOM, que lucha a diario contra la calumnia de nuestro pueblo y el estado judío, y que golpea muy por encima de su peso.

La Junta de la Comunidad Judía de Madrid se ha dedicado a perseguir la UNIDAD entre los judíos. Nos aseguramos de proporcionar Seguridad y Educación a todas las denominaciones judías en Madrid.
Sabemos que la UNIDAD no solo es práctica sino moral.
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Querido presidente,
Nuestra Comunidad está decidida a ser una parte leal, productiva y creativa de la sociedad española. Sabemos que la España moderna comparte valores e intereses con el Estado de Israel.
Nuestro compromiso con el bienestar de Israel es esencial para quienes somos y creemos que hay un nuevo rol claro para las comunidades en la diáspora.
Estamos aquí para trabajar en la lucha contra aquellos que buscan destruir el estado de Israel a través de nuevos medios.
Estamos aquí para actuar como embajadores de Am Israel en esta tierra para mostrar los valores fundamentales que comparten el pueblo judío y el español.

Querido presidente,
Su visita tiene lugar en un momento de profunda importancia en la historia de la España moderna.
El desafío constitucional que tuvo lugar días atrás por parte de aquellos que creen en dividir en lugar de unirse se ha encontrado con el estado de derecho y el ejemplar desempeño profesional de las fuerzas de seguridad españolas.
Nuestra Comunidad se mantiene firmemente detrás de la unidad de España.
Nuestra lealtad a nuestro orden constitucional que garantiza la protección de todos los ciudadanos españoles sin distinción de raza, religión y género es inequívoca.
Mientras que el gobierno de España, vergonzosamente, no siempre ha correspondido en el ámbito internacional la amistad y la lealtad de Israel, es importante que la gente de España sepa que Medinat Israel se mantiene firme apoyando la legitimidad constitucional que nos otorgó a los judíos una integración y prosperidad sin precedentes en los tiempos modernos en este país. Nosotros, los judíos de España, como buenos ciudadanos de este país y fervientes sionistas, nos sentimos orgullosos de compartir esas lealtades con total coherencia y sin conflicto.

Queridos amigos,
Como Theodor Herzl profetizó hace más de 100 años, “el sionismo es un ideal infinito. Incluso después de que establezcamos nuestra tierra de Israel, no dejará de ser un ideal. El sionismo implica no solo tener un pedazo de tierra legalmente nuestra, sino también integridad moral y espiritual “.
Señoras y señores,
Los judíos de Madrid son una parte integral del proyecto sionista y luchan por esa integridad moral y espiritual … con Israel en su núcleo. Estamos comprometidos con un Am Israel que se encuentra a la vanguardia de la lucha por la Justicia en el mundo, sin miedo a desafiar lo que se encuentra en el camino de la Libertad Humana y el Progreso.
Sabemos que la España moderna es un socio en ese viaje, y que los judíos españoles desempeñarán su papel hasta que tenga lugar la Profecía de Ovadia.
Am Israel JAI.
Fuente : Por Israel ( Dori Lustron )

Bonita foto del Gran Rabino de Israel en Madrid .

El Rabino Yonatan Galed conversando con el Gran Rabino de Israel, el Rabino Itzjak Yosef, shelita, por las calles de Madrid.

martes, 7 de noviembre de 2017

España , con los Reyes al frente , recibe al Presidente de Israel con los mayores honores.

                                                                             
 
                                                                             
                                                                                 





























                                                                             





Discurso del Presidente de Israel ,Reuven Rivlin , en el Senado de España.

                                                           
En el marco de la Visita de Estado que está realizando a España el Presidente de Israel, Reuven Rivlin, ha sido recibido en el Senado en una sesión conjunta de las dos cámaras del Parlamento español donde pronunció un discurso. 
 
En sus palabras a los parlamentarios españoles, el Presidente israelí abordó diversos temas, como la importancia del Quijote en Israel a través de sus versiones hebreas, las luces y las sombras del pasado judío en Sefarad, la España medieval como lugar de convivencia, el terrorismo, el proceso de paz y las posibilidades de futuro de las relaciones España-Israel. De su intervención destacamos:
 
“En la tradición de mi pueblo, España no es sólo un lugar, no es sólo una cultura, España es un concepto. Aquí, en esta tierra, en el punto de encuentro entre civilizaciones, vivieron en una proximidad sin precedentes el cristianismo, el islam y el judaísmo.”
 
“No hay un ámbito de la creación judía que no contenga un estrato histórico entero escrito aquí en España. No hay un solo ámbito en el que la influencia española no resuene hasta hoy en la vida intelectual y social de Israel.”
 
“En Toledo se sentaban juntos monjes, cadíes y sabios judíos que trabajaban juntos para transmitir el conocimiento de una civilización a otra, y de ella a una tercera. Los judíos de Sefarad, como los propios españoles, no creían en el conflicto entre civilizaciones, sino en el encuentro entre ellas. Un encuentro fértil, un encuentro efervescente, un encuentro estimulante. Para el pueblo judío no había nada más natural que integrarse en el fascinante encuentro entre pueblos y culturas que ofrecía España. Esta es la razón por la que el pueblo judío se encontraba en España en su hogar.”
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“La culminación fue la expulsión en 1492. Una expulsión que desagarró la larga y variada historia de la vida y la creación de los judíos en Sefarad. Una expulsión que perjudicó al pueblo judío y al pueblo español también. Si consideramos los resultados, esta expulsión representó un cambio radical para el mundo judío en su totalidad.”
 
“Mientras Colón iba camino del nuevo mundo hacia occidente, los judíos expulsados de España fueron hacia oriente y convirtieron el “españolit” (el ladino) en una lengua judía hablada desde Italia hasta Turquía, desde Bulgaria hasta Salónica y hasta la Tierra a de Israel.”
 
“España e Israel son dos democracias muy jóvenes y al mismo tiempo muy sólidas. Dos democracias que se enfrentan a pruebas y sacudidas exteriores e interiores y consiguen superarlas.”
 
“La amistad entre Israel y España es profunda desde hace muchos años. España es un estado para nosotros (una única entidad estatal soberana) y todos los problemas con los que está lidiando estos días son internos. Nuestras relaciones con todos los ciudadanos de España son muy apreciadas y rezamos para que el presente desafío se resuelva a través del entendimiento.”
 
“Desde los dos extremos de la cuenca mediterránea, ambos somos como antorchas de los mismos valores, los valores democráticos, los valores de la igualdad y la libertad, los valores de la tolerancia y la paz.”
 
“Israel siempre ha anhelado la paz con sus vecinos. La lucha por la paz es una de las fuerzas que nos une a Israel y a España en nuestro tiempo. Con la Conferencia de Madrid de 1991 comenzó el proceso de paz palestino-israelí. Incluso ahora que el proceso de paz está suspendido, sigue siendo una brújula.”
 
“Espero que España siga siendo una voz que defienda la importancia de la cooperación. Una voz que se opone al boicot. En esta cámara hay quien critica a veces con un lenguaje agresivo la política de Israel. Pero debemos distinguir claramente entre crítica y boicot. Quien intenta perjudicar al Estado de Israel a través del boicot y la deslegitimación socava con sus propias manos la posibilidad de llegar en algún momento a una solución al conflicto palestino-israelí y se encontrará a final de cuentas del lado equivocado de la historia.”
 
“No habrá paz hasta que no comprendamos que la convivencia entre nosotros no nos ha sido impuesta, sino que árabes y judíos hemos estado siempre destinados a convivir.”
 
“España es hoy por hoy una de las economías más fuertes del mundo, e Israel es un lugar de peregrinación para los que buscan soluciones tecnológicas es un centro de excelencia mundial de alta tecnología y de innovación. Israel está clasificado en primer lugar en número de patentes por habitante, cada 8 horas nace en Israel una empresa nueva de alta tecnología con la que sus promotores quieren cambiar el mundo.”
 
“Nuestras economías se complementan y pueden enriquecerse mutuamente. Si somos capaces de aunar fuerzas y cerebros, la economía española se beneficiará, la economía israelí se beneficiará, toda la región entera se beneficiará.”
 
“No debemos conformarnos con unas relaciones normales, banales, entre nosotros. Debemos establecer entre España e Israel unas relaciones extraordinarias, unas relaciones especiales. Nuestro camino común procede de un pasado esplendoroso, y se dirige hacia un futuro que puede ser emocionante, fascinante y no menos glorioso.”
 
“Muchas gracias por el cálido recibimiento que me han brindado.“
 
Tras su visita al Senado, el Presidente de Israel fue recibido por el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.
 
 
Madrid, 7 de noviembre de 2017
Departamento de Prensa
Embajada de Israel

martes, 19 de septiembre de 2017

Un Giro en Israel por Bartali



Giro de Italia: 
Un Giro en Tierra Santa por Bartali
MIKEL AYESTARÁN Corresponsal En Jerusalén
Jerusalén se vistió de rosa para la presentación de la edición 101 del Giro de Italia, que arrancará a las puertas de la Ciudad Vieja con una etapa contrarreloj de 10 kilómetros el 4 de mayo, y recorrerá las principales ciudades de Israel en las dos siguientes etapas. Después de tres días en Israel, el pelotón volará de vuelta a Italia, pero para conocer el recorrido definitivo habrá que esperar al menos un mes más. La «Corsa Rosa» ya había partido en diez ocasiones a lo largo de su historia fuera de territorio italiano, pero es la primera vez que una de las grandes carreras ciclistas lo hará fuera de Europa y el destino elegido es Israel, país que apuesta fuerte por el deporte para promocionar su imagen a nivel mundial y que este año ha sido también una de las sedes del Eurobasket. Medios locales como «The Jerusalem Post» elevaron a 12 millones de euros la cantidad invertida por las autoridades para conseguir albergar la Gran Partenza de 2018 y las dos siguientes etapas.
Los doble ganadores del Giro Alberto Contador e Ivan Basso, los ministros israelíes de Cultura y Turismo, Miri Reguev y Yariv Levin, el titular italiano de Cultura, Luca Lotti y el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, participaron en una presentación en la que, además de desvelarse la contrarreloj y las etapas entre Haifa y Tel Aviv (167 km) y la que unirá Beersheba con Eilat (226 km), se brindó una ovación cerrada a los familiares de Gino Bartali. La leyenda italiana del ciclismo murió en el año 2000 y se llevó a la tumba un secreto que, una vez desvelado, hizo que Israel le otorgara el título de Justo entre las Naciones y le dedicase un rincón en el Memorial del Holocausto de Jerusalén.

Salvador de cientos de vidas

Tres veces ganador del Giro, el primero de ellos en 1936, y de dos Tour de Francia, Benito Mussolini intentó convertirle en un icono del régimen, pero Bartali siempre renegó del fascismo y el nazismo que imperaban en una parte de Europa. Durante la Segunda Guerra Mundial, este ciclista aceptó el encargo del Cardenal de Florencia, Ellia Dalla Costa, y logró salvar la vida de cientos de judíos y partisanos perseguidos por las autoridades fascistas. Su labor consistió en convertirse en correo y en el cuadro y manillar de la bicicleta en la que entrenaba llevaba fotografías y documentos de identidad falsos de imprentas clandestinas. Nunca le pillaron.
El espíritu de Bartali estuvo presente en el salón del lujoso hotel Waldorf Astoria, aunque los actuales dirigentes del Estado judío centraron sus intervenciones en el impacto que puede tener la carrera en la promoción de Israel como un atractivo destino turístico para los espectadores de todo el mundo. Alberto Contador, que participaba en su primer gran acto tras anunciar su retirada, analizó las tres etapas de Israel en las que «lo principal es la contrarreloj porque el recorrido es muy técnico y es donde más riesgo tienes que asumir. Creo que el resto, en cuanto a la carrera en línea, no será mayor problema. Habrá la misma tensión de siempre», aseguró el madrileño.
Fuente:abc.com

domingo, 17 de septiembre de 2017

La abuela que se quitó el número tatuado en Auschwitz para no acariciar a sus nietos con la marca del horror


La abuela que se quitó el número tatuado en Auschwitz para no acariciar a sus nietos con la marca del horror
Ya abuela. Judith, muchas décadas después, con su nieto, el autor de la nota. (Clarin)
Todo prisionero sueña con morir en libertad. No importa que su encierro haya sido décadas atrás: las huellas no se borran. Las condiciones de su muerte –ella lo sabía– hablarían de su vida. Un último aliento lejos de los grilletes y los alambres de púa puede resignificar toda una etapa signada por el dolor. Para Judith, elegir dónde morir significó irse de la misma forma en la que vino: libre. Esto cambió su relación con la muerte. Ya no la veía como un final abrupto sino como un último símbolo de su lucha. Solo así pude entender cómo lo presentía y no desesperaba. La última vez que la vi, la comida era la de siempre, también la vajilla y los integrantes de la reunión. La particularidad: su abrazo al saludarme. Fue uno de esos apretones que se guardan para ocasiones especiales: una despedida.
Judith Reisz tenía quince años y vivía junto a su padre Alejandro y su madre Elena, en un edificio de Budapest. Los nazis ocuparon la ciudad en 1944 . Las banderas con la esvástica se regodeaban con el viento. Los judíos, desde hacía tiempo, eran obligados a caminar llevando un brazalete amarillo con la Estrella de David. Era julio, hacía calor, los pájaros buscaban la sombra. Los vecinos baldeaban los pasillos y secaban la ropa. La tarde aplacaba el miedo bajo el amparo de un celeste perfecto.
Strudel y leche fría. Era una merienda de sábado. Strudel, leche fría y el ruido agudo de un freno sin aceite. Alejandro vio el camión militar a través de la cortina blanca del comedor. Un oficial nazi descendió y apuntó su mirada precisa a la silueta difusa que se veía del otro lado. Demoró en encontrar la ventana lo que una persona hubiera demorado en encontrar el sol aquella tarde de julio. Strudel, leche fría y dos golpes secos a la puerta. Era, una merienda de sábado por la tarde. Se los llevaron. No hubo gritos ni cadenas. La serenidad perversa de los soldados lograba que los judíos se asumieran culpables de ser judíos.
Antes del desastre. Judith con mamá y papá. A él no lo volvió a ver luego de Auschwitz
Antes del desastre. Judith con mamá y papá. A él no lo volvió a ver luego de Auschwitz (Clarin)
Judith había nacido el 29 de noviembre de 1929, en Kosice, hoy Eslovaquia y tres semanas después sus padres decidieron mudarse a Budapest. Alejandro y Elena manejaban una pensión llamada “Casino Panzio”, eran una familia de clase media en un momento donde la burguesía judía prosperaba y estaba vinculada con el régimen aristocrático que manejaba el país.
Su infancia transcurrió entre Budapest y el pueblo de sus tíos y abuelos, Samorín. Ahí todos la conocían. Era la nieta de Simón, el panadero y la nena que venía de la gran ciudad, toda una atracción. Según ella todos sus recuerdos de amor y afecto la remitían a Samorín.
Los nazis trasladaban a los detenidos en trenes de carga. Mi abuela, presionada contra las paredes del vagón abarrotado miraba entre las hendiduras de la madera. Afuera, la tarde seguía su curso, hacía calor y los pájaros buscaban la sombra. Muchos prisioneros mostraban en su rostro la certeza de saber cuál era su destino. Tenían ojos opacos, inmóviles. Cambiaron la mirada por el recuerdo. Expresaban una nostalgia prematura que no necesitaba remontarse más allá del último desayuno. Judith se refugiaba en los brazos de su padre, un lugar seguro, infranqueable.
El ruido que provocaba el roce del tren contra los durmientes se repetía con menor frecuencia. Soldados alemanes comenzaron a escoltar el tren hasta que se detuvo y pudieron abrir las puertas. Auschwitz era un lugar oscuro. El campo estaba bajo una sombra constante por el humo de las chimeneas que tapaba el sol. Los gritos aturdían y los abrazos idealizados se convertían en murallas de papel. Un hombre le tendió una mano a mi abuela para ayudarla a bajar. La miró fijo, tembloroso. De forma cálida y urgente le ordenó con su voz quebrada: “Dí que tienes 18 años”. El grupo fue separado como un rebaño en hombres por un lado y mujeres del otro. La figura de su padre se desvaneció para siempre entre los empujones y el apuro de los nazis por ordenar las filas y comenzar la selección. Judith avanzaba junto a su madre. Adelante de todo: el doctor Josef Mengele preguntaba el nombre y la edad. Sentado detrás de un pequeño escritorio se atribuyó un poder divino.
-Judith, 18 años.
-No tenéis 18, pero sería una lástima.
Ir a lo de mi abuela ya era motivo para festejar. La comida llevaba todo lo que mi madre quería que evitemos: mucha crema, quesos pesados, panceta y cortes de carne que dejaban sabor a grasa en la salsa. Era comida de la campiña, pensada para sobrevivir al invierno europeo. La manteca, el pan, todo era parte de un ritual hipercalórico. A mi hermana y a mí nos encantaba. La mesa era redonda y no había cabeceras, todos éramos iguales. Los temas de charla, los de siempre: política, chismes y tragedias de la vida cotidiana. Sobre la primera, descreía, lo segundo no le interesaba y lo tercero se desvanecía por su propia esencia. ¿Te vas a hacer problema por eso? Solía preguntar mientras levantaba la mano y las cejas. Tragedias eran otras cosas.
Alejandro confiesa que su abuela le decía: '¿Te vas a hacer problema por eso?'. Tragedias eran otras cosas.
Alejandro confiesa que su abuela le decía: '¿Te vas a hacer problema por eso?'. Tragedias eran otras cosas. (Néstor García)
En Auschwitz los prisioneros tenían tres opciones y no podían elegir ninguna. La construcción, los hornos crematorios y la cocina. Los primeros dos eran sentencia de muerte y la última un lugar de privilegio. Mi abuela y su madre pelaban papas en la cocina. En cada bocado extra que se llevaban a la boca, salvaban y arriesgaban su vida. Solían cortar pedazos de cáscara gruesa y tirarlos por la ventana para que otros pudieran comer. Una cáscara, un terrón de azúcar, un día más en el mundo.
Los Aliados y el Ejército Rojo avanzaban sobre las tropas alemanas. El campo tenía cada vez menos custodia. Algunos alemanes se iban al frente de batalla, y otros, simplemente desaparecían. Los nazis ostentaban un poder que se escurría entre las balas enemigas y el invierno crudo de Stalingrado. Acorralados, trasladaron los prisioneros a pie, en la que luego fue llamada “La marcha de la muerte”. Con temperaturas bajo cero, caminaban desnutridos y casi desnudos, hacia otro campo de concentración. Judith y su madre se hicieron de una bolsa de azúcar y un par de botas que les regaló una oficial nazi que fue posteriormente asesinada por ayudar a otros judíos.
Piel y hueso. Nadie conservaba su rostro, nadie conservaba su nombre. Todo era piel y hueso. Un ejército inmóvil, estéril. Esqueletos en pijama. Los rusos liberaron el campo pero nadie se movía. No reconocían la libertad. Allí no había más que piel y hueso. Una vez terminada la guerra, Judith y Elena regresaron a Budapest. La ciudad estaba devastada y su casa transformada en oficinas gubernamentales. Recordaron que en Samorín su tía había ocultado dinero en un galpón alejado de la casa. Llegaron al pueblo y todos evitaban tener contacto con ellas. La casa de su abuelo había sido ocupada, no las dejaban entrar. A pesar de todo, encontraron el dinero escondido y esto les permitió planear su salida de Europa.
Antes de la guerra, su padre tenía la intención de venir a vivir a la Argentina. Elena tenía parientes viviendo en el país. Uno de ellos, Guillermo, conocía gente que se encargaba de traer personas indocumentadas de Europa a la Argentina. Les escribió para que trataran de llegar a Génova y tomaran un barco llamado Campana. Partió en dos una tarjeta personal. Una mitad se las envío por correo y la otra parte se la dio al contacto que debía encontrarse con ellas en Génova. Los puertos estaban llenos de estafadores que vendían la falsa ilusión de poder darles un pasaje hacia una nueva vida. Era necesario tener la certeza de quién era la persona con la que se tenían que encontrar.
Viajaron en tren a Viena y de ahí a Salzburgo. Para ir de Budapest a Salzburgo había que atravesar la zona rusa, norteamericana e inglesa, todo, sin documentos. Por razones que responden al destino pudieron pasar los puestos de control.
Al llegar a Italia un hombre las ayudó a cruzar la frontera a cambio de dinero. Finalmente llegaron a Génova. Era la primera vez que mi abuela veía el mar. Fueron al puerto el día indicado y esperaron que el Campana estuviera amarrado en algún muelle. Y ahí estaba. Negro y blanco. Con sus chimeneas humeantes y un mar de gente a su alrededor que subía decidida a dejar atrás un mundo, para ellos, perdido. El Mediterráneo abrazaba al Campana. Azul, intermitente. Solo faltaba encontrar la única pieza en el mundo que completaba el nombre de Guillermo en la tarjeta.
Judith llegó al puerto de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1946 tras tres semanas de viaje escondida en un camarote. Elena se quedó en Europa por si algo salía mal. Se reencontraron en Argentina tiempo después. Conoció a Andrés en reuniones organizadas por la comunidad húngara en el país. Se casaron y tuvieron dos hijos: Pedro (65) y Marta (63). Allá se formó para ser docente y fue campeona de bridge. Dedicó gran parte de su vida a dar conferencias sobre el Holocausto. Contaba su historia sin dramatismo. Buscaba la reflexión, no el impacto. Al terminar las charlas su frase de cabecera: “Cualquier tipo de discriminación abre un camino hacia un nuevo Auschwitz”.
Cualquier tipo de discriminación abre un camino hacia un nuevo Auschwitz
Judith
superviviente del Holocausto
Antes del campo la vida era lineal. Se iban gestando los primeros rituales y costumbres. La confitería New York es una de las más refinadas de Europa. El lugar quedó congelado en el tiempo. La sala guarda más de 120 años de recuerdos, incluyendo los de mi abuela y su padre. Ellos Iban todos los domingos, pedían un café y tarta Sacher. La espera transcurría en el suntuoso salón de techos altos con frescos maravillosos, pintados por los más destacados artistas húngaros del siglo XIX. Barandas y columnas bañadas en oro, sillas de terciopelo rojo, pisos y escaleras de mármol, todo, iluminado por arañas venecianas de cristal. Ahí, nada cambió. La torta Sacher mantiene su receta a base de huevos, manteca, harina, chocolate amargo y mermelada. Junto con mi padre, recibimos la venia del mozo cuando pedimos dos porciones. Era lo clásico. Lo que fue y será siempre bueno. El hombre de smoking blanco y moño negro nos trajo la orden. Setenta años después, su hijo y su nieto, continuaron el ritual: café y tarta Sacher.
Recuerdo su cicatriz en la muñeca. Ella se tapó el tatuaje que le hicieron los alemanes cuando ingresó al campo. Para quitarse un tatuaje se utiliza un láser que quema la piel. Reemplaza la tinta por una quemadura. La cicatriz significa que ahí hubo algo y que ahora, hay otra cosa. Nadie en la familia recuerda el número que llevaba tatuado. Una capa arrugada de piel se interponía entre el pasado y el presente, entre el número y su verdadera identidad. Esos centímetros de piel rugosa, marcaron el final de una etapa y el comienzo de otra. No significaba olvidar sino avanzar. Ana, su primera nieta había nacido. Mi abuela la sostuvo entre sus brazos. En ellos ya no había nada que ocultar. Con orgullo la miró a los ojos y le dijo: “Hola preciosa. Soy Judith, tu abuela”.
Recuerdo aquel último abrazo. Firme, sostenido, inusual. Mi abuela se despedía y yo la saludé con la frialdad de lo cotidiano. Judith murió el 3 de diciembre de 2014 a los 85 años. En su cama, rodeada de sus libros y las fotos que mostraban el mundo que ella pudo construir. Tal vez se fue pensando en su papá, ese hombre que hace tanto no veía pero cuyo último abrazo de protección en el tren a Auschwitz aún recordaba.
Alejandro recuerda a su abuela y su cicatriz en la muñeca 
Fuente : Lavanguardia.com

viernes, 11 de agosto de 2017

Muere en Israel , a los 113 años , el hombre más viejo del mundo .

Israel Kristal en su casa de Haifa (Israel) en 2016. SHULA KOPERSHTOUKAFP
                                                                   
El hombre hasta ahora más viejo del mundo ha fallecido este viernes en Haifa (Israel). Se trata de Israel Krista, un superviviente del Holocausto que sumaba113 años y que, en marzo de 2016, había sido declarado como el hombre más longevo del mundo por el Libro Guinness de los récords.
La noticia del fallecimiento de este "supercentenario" la ha confirmado su propia hija, Schulamit Kristal Kuperstoch.
Kristal nació el 15 de septiembre de 1903 en el pueblo polaco de Zarnow. Aseguraba que vio con sus propios ojos al emperador Francisco José I de Austria, antes de que estallase la Primera Guerra Mundial en 1914. Posteriormente, durante su juventud, se trasladó a Lodz para trabajar en el negocio de dulces de la familia. "Era una trabajo corporal duro, arrastraba sacos de azúcar de 25 kilos", relató en una ocasión al diario israelí Haaretz.
En 1944, con 41 años de edad, fue deportado al campo de exterminio nazi de Auschwitz y durante el Holocausto perdió a su primera mujer y a dos hijos. Según ha explicado su hija, no le gusta hablar de aquella traumática época. "Se podrían escribir dos libros de cada día pasado allí", cuenta que decía. En 1950 emigró a Israel y se instaló en Haifa con su segunda mujer y un hijo y volvió a trabajar en el negocio de los dulces.

Kristal no tenía una receta para tener una larga vida. "Cada cual tiene su propio destino. Es un regalo del cielo. No hay secretos", dijo hace cinco años al Haaretz. Tampoco parece que el secreto de su longevidad estuviera en seguir una dieta especial: "En el campo (de Auschwitz) no siempre había algo que comer. Comía lo que me daban", contestó en una ocasión. El centenario explicaba que comía para vivir, y no al contrario. Tampoco necesitaba mucho, "todo lo que fuese demasiado no podía ser bueno", creía.
Pese a las penurias que pasó, el mundo de ahora le gustaba menos que el de antes. "No me gusta que haya tanta liberalidad. Hoy está todo permitido", aseguraba.
Tras su muerte, deja varios hijos, nietos y bisnietos pero hace un año, en 2016, Kristal pudo celebrar el centenario de su Bar Mitzvah, la ceremonia judía que marca el paso a la madurez religiosa.
Fuente : elmundo.es

miércoles, 9 de agosto de 2017

Churchill el sionista - Elias Cohen


                                                                     
El pasado mes de junio se estrenó en Reino Unido un biopic de Winston Churchill, el gran estadista británico que no se rindió ante Hitler y lideró a su pueblo, y a los aliados, hacia la victoria total en la Segunda Guerra Mundial. Churchill es hoy una figura universal, elevada a la categoría de mito, que sigue generando inspiración y admiración a millones de personas.
En España tendremos que esperar hasta septiembre para verla en los cines; mientras tanto, merece la pena en analizar sus relaciones con el mundo judío y el sionismo.
El biógrafo oficial de Churchill, sir Martin Gilbert, por lo demás uno de los historiadores más autorizados sobre Israel y el pueblo judío, no dudó en calificar a Churchill como un gran amigo de los judíos y un decidido simpatizante de la causa sionista. Sin embargo, se ha acusado a Gilbert de dulcificar el perfil de Churchill en estos asuntos.
Gilbert fundamenta sus afirmaciones con bastante precisión en su famoso artículo "Cómo Churchill luchó por el sionismo", publicado el día 26 de noviembre de 1976 en la Middle East Review, y posteriormente (2007) en su excepcionalmente documentado libro Churchill and the Jews: A Lifelong Friendship. Tras su publicación, el laborista Isaac Herzog escribió en Haaretz:
Churchill se revela como un firme defensor de la visión sionista y un amigo declarado del pueblo judío, desde el comienzo de su vida pública hasta el día de su muerte.
El 8 de febrero de 1920, Churchill no dudó en ver como "beneficioso" el establecimiento de un Estado judío bajo la protección de la Corona británica. Entre 1921 y 1922 ejerció como ministro de Colonias y apoyó la creación de un hogar nacional para los judíos en la línea de lo expuesto en la Declaración Balfour. En este sentido, el 22 de agosto de 1921, ante una delegación de árabes palestinos, rechazó detener la inmigración judía hacia Palestina.
Posteriormente, el 8 de noviembre de 1931, cuando todos le creían un has been, publicó en elSunday Chronicle otro artículo célebre, "Moisés: el líder de un pueblo", en el cual establecía paralelismos positivos entre el Éxodo y el sionismo y alababa la figura de su amigo Jaim Weizman como líder sionista.
Su simpatía por el sionismo fue consecuente, y el 27 de mayo de 1939 votó en contra del Libro Blanco, el documento que limitaba la inmigración judía a Palestina, elaborado por el entonces ministro de Colonias, Malcolm McDonald. Churchill añadió que ninguna restricción debía imponerse.
Algunos se han dedicado a generar controversia, incluso a mentir, sobre las relaciones de Churchill con el judaísmo y el sionismo. El pasado 27 de enero, Michael J. Cohen, profesor emérito de Historia en la Universidad Bar Ilán, sostuvo en Haaretz que Churchill en realidad no se preocupó demasiado por los judíos ni ayudó al sionismo, y que la visión de Gilbert está dulcificada y mitificada. Cohen centra su crítica en dos cuestiones en las que, a su juicio, Churchill no estuvo a la altura que se le ha conferido: la denuncia del Holocausto y el bombardeo de Birkenau.
Cohen llega a mentir al afirmar que durante la guerra Churchill no se refirió públicamente al asesinato de judíos en masa. Por ejemplo, el 24 de agosto de 1941, en una emisión nacional de radio, denunció las masacres que estaban perpetrando los Einsatzgruppen nazis. Y el 14 de noviembre del mismo año escribió al diario Jewish Chronicle:
Ningún pueblo ha sufrido más cruelmente que los judíos los males indescriptibles que Hitler y su vil régimen ejercen sobre los cuerpos y espíritus de los hombres. El judío soportó el primer golpe de los nazis sobre las ciudadelas de la libertad y la dignidad humanas. Ha soportado y sigue soportando una carga que podría parecer más allá de la resistencia.
Verdaderamente, y aquí Cohen está más acertado, la decisión de no bombardear el campo de exterminio de Birkenau es un asunto que genera gran polémica. Lo pidieron formalmente tanto el líder sionista Jaim Weizmann como el general Wladyslaw Sikorski, jefe del Gobierno polaco en el exilio. En un primer momento se dijo que la negativa del Gabinete Churchill a bombardear Birkenau se debía a que el complejo estaba fuera del alcance de los aviones británicos, pero en agosto de 1944 Londres ordenó el lanzamiento de suministros a la resistencia polaca y los aparatos pasaron muy cerca de Auschwitz. De acuerdo con la teoría de Cohen, que se remite a sendas cartas que Churchill envió al arzobispo de Canterbury y a su amigo Lord Melchett (multimillonario judío), el premier británico dijo que la mejor forma de terminar con el asesinato masivo de judíos no pasaba por bombardear Birkenau sino por que los aliados ganaran la guerra lo antes posible. Según otras teorías, más amables con Churchill, la decisión se tomó, pero se pospuso por ciertas resistencias burocráticas y por la existencia de otras prioridades militares. Sea como fuere, que los aviones británicos no bombardearan Birkeanu (tampoco lo hicieron los norteamericanos, ni ningún otro contendiente) no hace a Churchill insensible ante el sufrimiento de los judíos o ante sus aspiraciones de autodeterminación.
De hecho, la fe de Churchill en el sionismo resistió ante los actos más viles perpetrados por sionistas radicales. De acuerdo con el historiador postsionista Tom Segev, Churchill afirmó a Jaim Weizman que apoyaría a los sionistas "aunque hagan cosas horripilantemente estúpidas". Ciertamente, Segev cree que el sionismo perdió a su más firme aliado cuando miembros del grupo terrorista judío Stern asesinaron en El Cairo a su amigo Lord Moyne. Churchill dijo entonces:
Si nuestros sueños sobre el sionismo terminan con el humo de las pistolas de los asesinos para producir sólo un nuevo conjunto de gángsteres dignos de la Alemania nazi, muchos como yo tendrán que reconsiderar la posición que hemos mantenido de manera constante y durante tanto tiempo.
Como ha declarado Anthony Rosenfelder, fideicomisario de la Fundación Jerusalén, Churchill "combinó un entendimiento histórico del pueblo judío y lo que la Tierra Prometida significaba para los judíos (…) con la Realpolitik".
En 1952, ya establecido el Estado de Israel, Churchill escribió sobre los judíos:
Personalmente, siempre he estado de su lado, y he creído en su invencible poder de sobrevivir a las luchas internas y a las mareas mundiales que amenazan su extinción.
En definitiva, Churchill siempre comprendió la trayectoria histórica de los judíos, y simpatizó con y apoyó el sueño sionista. A ver si esta actitud determinante se refleja en la película.
Fuente : libertaddigital.com

lunes, 12 de junio de 2017

6 días de junio - Gabriel Albiac

 
Cambian las vidas cuando cambia el léxico. Aquel verano del 67 iba a traerme una palabra nueva: «antisemitismo». Yo acababa de cumplir los 17. Lo judío me caía tan cerca, más o menos, como la galaxia Rigel. Y el neologismo «antisionista» no era aún de uso común: acabaría por ser password de todos los progresismos, pero eso llegaría algo más tarde.
Y, de repente, la «guerra de los seis días». Que nada tuvo de esa sorpresa que es de rigor proclamar ahora. Cualquiera que leyera la prensa u oyera la radio sabía que el choque era inminente. La sorpresa -ésta sí, absoluta- fue su desenlace. Sorpresa y, sobre todo, desilusión. La España oficial, por supuesto, pero también buena parte de Europa, rumiaban con poco disimulo su deseo: que los ejércitos árabes hagan el trabajo que Hitler dejó a medias. En 1967, no era sólo una consigna neonazi.
¿Ataque por sorpresa? No, no hubo nada de eso. Nasser venía, en Egipto, predicando la aniquilación judía desde al menos tres años antes. 1964: «El peligro de Israel consiste en la existencia misma de Israel»; 1965: «No entraremos en Palestina con el suelo cubierto de arena. Entraremos con el suelo empapado en sangre… Aspiramos a la destrucción del Estado de Israel… Nuestro objetivo es la erradicación de Israel».
A partir de mayo de 1967, la movilización de los ejércitos egipcio y sirio se desdobló en una retórica bélica irreversible. Háfez al-Assad, entonces sólo ministro de Defensa sirio, 20 de mayo: «Yo, como militar, creo que ha llegado la hora de entrar en una batalla de aniquilación». Nasser de nuevo, 27 de mayo: «Nuestro objetivo será la destrucción de Israel»; 28 de mayo: «No aceptamos ninguna coexistencia con Israel»; 30 de mayo: «Esta acción cambiará el mundo». El 4 de junio, el presidente de Irak, Abdul ar-Rahmán Arif, se une a la alianza militar con Egipto, Jordania y Siria: «La existencia de Israel» -proclama- «es un error que debe rectificarse. Ésta es nuestra oportunidad de borrar la ignominia que ha caído sobre nosotros desde 1948. Nuestra meta es clara: barrer a Israel del mapa». Un día después, el 5 junio, la aviación israelí tomó la iniciativa y destruyó en tierra la aviación aliada. La operación militar más asombrosa del siglo XX comenzaba. Al cabo de seis días, los 215.000 hombres de la alianza árabe fueron deshechos por los 125.000 del Tsahal israelí.
¿Fue, para Israel, una victoria «barata»? Es otro tópico insostenible. Los 777 muertos y 2.586 heridos israelíes durante esos seis días equivalen, en proporción poblacional, al doble de las bajas estadounidenses a lo largo de los ocho años de guerra en Vietnam.
¿Siguieron a la victoria imposiciones exorbitantes sobre los vencidos? Es difícil aceptar eso, si se analiza lo sucedido el 17 de junio en Jerusalén, cuando Moshe Dayan, tras haber recuperado la ciudad que es corazón del judaísmo, concede a las autoridades musulmanas el pleno control sobre el Monte del Templo, epicentro religioso de la capital; y cuando su acuerdo excluye del derecho a orar allí a los mismos judíos que se habían jugado la vida por recuperar el lugar sagrado de sus mayores. Así sigue.
En aquel verano del 67, leí las Reflexiones sobre la cuestión judía de J.-P. Sartre: «La causa de los israelíes estaría casi ganada, si sencillamente sus amigos hallaran para defenderlos un poco de la pasión y perseverancia que sus enemigos ponen para destruirlos, si entendieran todos que el destino de los judíos es su destino propio». Y las palabras fueron cobrando sentido.

El ángel español que liberó a 1.500 judíos presos en Egipto

El embajador español, Miguel Ángel Sagaz, con su esposa Úrsula Zinsel,
                              que también le ayudó en la causa
Al cumplirse 50 años del final de la Guerra de los Seis Días, narramos la gesta de Ángel Sagaz, embajador en El Cairo
Aquí el relato de un superviviente y los papeles desclasificados de la operación secreta 'Pasaporte 128'
El 21 de junio de 1967, con los rescoldos aún humeantes de la derrota árabe en la Guerra de los Seis Días, la España de Franco emprendió una operación secreta para liberar a cientos de judíos confinados en cárceles egipcias y evacuarles del país en compañía de sus familias. El telegrama cifrado número 128, remitido desde Madrid a la embajada española en El Cairo, puso en marcha una labor guiada por la más absoluta discreción que Crónica reconstruye cuando se cumple medio siglo de una contienda que causó estragos en una región rota hoy en mil trincheras. "En los primeros momentos de la guerra, los servicios de la policía de la RAU [República Árabe Unida, la denominación oficial de Egipto por aquel entonces] iniciaron la detención de judíos, tratando, en general, que de cada familia hubiese alguno en prisión, con el fin de atemorizar a toda la minoría", relata Ángel Sagaz, el entonces embajador español en Egipto, en un despacho reservado fechado años después al que ha tenido acceso este suplemento.
Sagaz, un veterano diplomático que acabaría sus días al frente de la legación en Washington, fue el ángel que hizo posible la operación en clave "Pasaporte 128".
"En casa esa evacuación nunca se contó como si se tratase de una gran hazaña. Siempre se entendió que era parte del trabajo que tenía que hacer mi padre", desliza su hijo Manuel Sagaz. Las gestiones del embajador resultaron decisivas en un episodio de la diplomacia española poco conocido. Desde aquel tormentoso verano de 1967, Sagaz desfiló por los pasillos del régimen egipcio en busca de un intrincado acuerdo. La embajada española había asumido la representación de los intereses de Estados Unidos en Egipto. A principios de junio la comunidad israelí en Madrid y organizaciones judías estadounidenses se habían dirigido al Gobierno franquista suplicando ayuda para salvar a la menguante minoría judía, convertida en cabeza de turco de las refriegas contra Israel. "La embajada de España, desde el primer momento, entró en contacto con las comisarías de policía y el Ministerio del Interior para defender a todos aquellos judíos que tenían pasaporte español", evoca Sagaz en los cruces de mensajes que en esos años mantuvo con sus superiores. La orden de Exteriores, no obstante, pedía expresamente proporcionar protección a "sefardíes o no sefardíes".
Un desafío que Sagaz sorteó urdiendo una astuta artimaña para persuadir a las autoridades egipcias. En sus reuniones con el ministro del Interior y sus subalternos solía reivindicar la españolidad de todos los judíos que aún permanecían en el país árabe en virtud del decreto dictado por Primo de Rivera en diciembre de 1924 "sobre concesión de nacionalidad española por carta de naturaleza a protegidos de origen español". Una argucia ya empleada durante la II Guerra Mundial por otros diplomáticos como Ángel Sanz-Briz, el encargado de negocios de la embajada española de Hungría que salvó la vida de alrededor de 5.000 mil judíos húngaros en pleno Holocausto. "Sagaz usa la misma estratagema que su tocayo en Budapest. Concede pasaportes en base al decreto de 1924 independientemente de que tuvieran algún vínculo con nuestro país", reconoce José Antonio Lisbona, autor del libro Más allá del deber en el que desempolva la labor de varias decenas de diplomáticos patrios al auxiliar a la comunidad judía. Por caprichos de la historia, Sanz-Briz había tenido como primer destino la legación en la capital egipcia.
Coincidencias aparte, los correos de Sagaz con Exteriores -de los que no queda rastro en la embajada española en El Cairo y que se guardan en el Archivo General de la Administración- levantan acta de los pormenores del plan. Los telegramas enviados desde El Cairo informan del goteo de salidas logradas por la mediación española. "Me permito adjuntarle dos listas de las personas de origen judío evacuadas hasta el presente. La primera, de 10, está formada por aquellos españoles de origen judío que con anterioridad a la Guerra de los Seis Días tenían pasaporte español. La segunda lista, de 131 personas, corresponde a las que han recibido documentación española después del 4 de junio. La diferencia es significativa", escribe Sagaz en una nota al ministro de Exteriores de la época, Fernando María Castiella. Corría octubre de 1967 y los egipcios, interesados en expulsar a los últimos representantes de la otrora vibrante comunidad judía, habían aceptado la treta.
Al éxito contribuyeron, como admite el embajador, "las excelentes relaciones con los países árabes y no haber reconocido al Estado de Israel". "Nos libra de toda sospecha o posible interés político, teniendo por tanto nuestro trabajo un exclusivo fin humanitario", subraya el diplomático. También ayudó a las negociaciones que se desplegaron entonces la amistad que trabó Sagaz con el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el icono del hoy marchito panarabismo, y su corte de oficiales. Unos lazos que sirvieron para desbaratar entuertos y amenazas como la publicación en 1967 del primer testimonio de uno de los judíos deportados.
El relato, aparecido en el semanario francés L'Express, desveló los interrogatorios y las torturas a los que eran sometidos cientos de judíos intramuros de las infames prisiones del país. "Ha tardado medio año en coger la pluma, pero, al final, no ha resistido la tentación de presentarse como un héroe", se queja Sagaz en un despacho. El artículo vulneraba el absoluto mutismo de quienes fueron liberados acerca de su experiencia carcelaria, una de las dos condiciones impuestas por los egipcios al embajador. El otro requisito era que los expulsados no se dirigieran inmediatamente hacia Israel. Consciente de que el pacto corría peligro, Sagaz acudió al subsecretario del Ministerio del Interior egipcio, al que confesó: "Yo, a cada persona que abandona el país le pido que me prometa que no dirá nada en contra de estas autoridades, para las cuales no tengo más que motivos de agradecimiento, y si lo hiciesen, a pesar de esta advertencia, señor subsecretario, yo dejo de hacer lo que estoy haciendo y me pongo a jugar al golf".
Sus palabras surtieron efecto y se registró una segunda oleada de salidas. En su objetivo de completar la misión, Sagaz no estuvo solo. Su esposa, Úrsula Zinsel, también se sumó a la empresa. "Él era mucho mayor que ella. Desempeñó una labor voluntaria muy importante en calidad de presidenta honoraria de Cáritas Egipto", recalca Lisbona. Úrsula, fallecida en 2012, fue la que narró a sus hijos la aventura. "Aprovechó su nombramiento para acceder a las cárceles de mujeres y repartir ropa, alimentos y medicinas. Así conoció a las judías que se hallaban detenidas", comenta uno de sus vástagos. Los padres de Úrsula huyeron de Alemania tras la crisis de 1929 y emprendieron una nueva vida en las Islas Canarias. "Y allí nació mi madre. Imagino que su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por lo que sucedió en Alemania. Seguramente todo aquello le ayudó a implicarse más en este asunto, a ser más solidaria que la media", agrega.
Entre 1967 y 1970, hasta 1.500 judíos abandonaron la tierra de los faraones por la diligencia de Sagaz y su cónyuge. En su mayoría, eran judíos apátridas que habían sido confinados en los penales de Tora, al sur de El Cairo, y Abu Zabal, en el norte de la capital, y la prisión de mujeres de Qanater, en el delta del Nilo. Uno de aquellos presos judíos bendecidos por el ángel español fue Ovadia Yerushalmi. "En aquel momento nadie nos informó de la implicación de la embajada española en El Cairo. Nos entregaron los pasaportes españoles poco antes de tomar el vuelo hacia Francia", dice el superviviente, de 72 años. "No teníamos la más remota idea del porqué de aquellos pasaportes. Nos pareció una ironía. Habíamos vivido en Egipto como apátridas y nos convertíamos en españoles en nuestra huida del país". El medio siglo transcurrido no ha extraviado los recuerdos carcelarios de Yerushalmi. "Fue terrible, inhumano y humillante. Fuimos arrestados y encarcelados durante dos años sin motivo. Nos colocaron a 72 personas en una pequeña celda sin las condiciones higiénicas mínimas. La comida era horrible y escasa. Nos golpeaban e insultaban día y noche para vengar su derrota en la guerra".
Las primeras remesas de refugiados partieron del puerto de Alejandría en los buques españoles Benidorm y Benicarló con destino a Marsella, Génova o Barcelona en unos trayectos costeados por el Gobierno español. Los protagonistas de la segunda fase de la operación, sin embargo, partieron en vuelos regulares de Air France a un ritmo de ocho personas cada dos días sufragados por organizaciones judías. Como atestigua la documentación desclasificada, la embajada española recibió y repartió entre la comunidad judía las ayudas económicas que llegaban del exterior a espaldas de las autoridades egipcias. "Si saben que reciben más ayuda de fuera, tendrán menos interés en resolver este problema", alerta Sagaz en una de sus misivas.
"Sagaz se implicó en la solución. Iba a recoger a los judíos que eran excarcelados, les firmaba el pasaporte y en un coche con matrícula diplomática los trasladaba a Alejandría para que tomaran el barco", indica Lisbona. Para entonces la comunidad judía egipcia empezaba a ser un vago recuerdo de su esplendor pretérito. A principios del siglo XX superaba las 90.000 almas. El nacimiento del estado de Israel en 1948, el crecimiento del antisemitismo, las guerras árabe israelíes y las expropiaciones y expulsiones ordenadas por Nasser alimentaron el éxodo y dejaron bajo mínimos el censo. "No era una comunidad muy grande ni se hacía mucho notar", dice la española Verónica Nehama, que residió en Alejandría hasta los 11 años. "La recuerdo como una ciudad preciosa con unas playas maravillosas. Los judíos vivíamos de manera más europea, sin lujos pero con agua corriente y camas", narra esta alejandrina que abandonó Egipto en 1957, con el trasfondo de la nacionalización del canal de Suez. "Era una sociedad dentro de otra con vivencias paralelas". Hoy los últimos judíos que residen en Alejandría y El Cairo apenas rebasan la decena. El representante más joven ha cumplido el medio siglo y carece de descendencia.
Sagaz fue testigo del ocaso. "Ahora no hay más de 1.000 judíos entre detenidos y en libertad en todo el país", detalla en una carta fechada en 1970. Su interlocución se propagó pronto entre quienes socorrían a una colonia en retirada. "La Cruz Roja nada puede hacer por ellos y cuando reciben alguna petición, discretamente le sugieren que vayan a la embajada de España, la "única que puede hacer algo". Calculo que en breve habrá una cifra igual o mayor sobre la que negociaré en forma análoga a lo hecho hasta ahora", había dejado por escrito tres años antes. La memoria del diplomático, que logró la evacuación de 40 judíos de Sudán, ha concitado escaso interés público en España. "Lo que más me sorprende es lo poco que se sabe de la valiosa ayuda que prestó Sagaz para ayudar a salvar a cientos de judíos perseguidos por las autoridades egipcias. Más de 1.000 personas le deben a España y al embajador sus vidas, pero muy poco se ha hecho para reconocerlo y homenajearlo", lamenta Raanan Rein, vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv.
La mayoría de los agraciados por su gesta cumplieron la promesa de Sagaz y guardaron silencio. Los pasaportes concedidos por España les sirvieron como salvoconducto para escapar de la ira egipcia. Tenían dos años de vigencia y los consulados españoles en el extranjero recibieron órdenes concisas de no renovarlos. "Muchos se quedaron en Francia. Algunos se marcharon a América repartiéndose desde Canadá hasta Brasil. Todos se comprometieron a no trasladarse inmediatamente a Israel, pero después de algún tiempo varias familias ya estaban instaladas aquí", informa Rein. "Recuerdo una conferencia que dicté en la universidad sobre este tema hace ahora unos diez años. Al terminar, se acercaron varias personas a darme las gracias. Eran judíos egipcios que estaban muy emocionados por el reconocimiento que le di a Sagaz. "España nos salvó la vida", me dijeron con los ojos empapados en lágrimas".
Años después de aquella evacuación, uno de los hijos de Sagaz se topó con uno de los que recibieron el amparo de su padre. "Uno de mis hermanos acudió a una librería en Nueva York buscando un empleo para pagarse los estudios. El dueño le identificó y le confesó que mi padre le había ayudado a salir de Egipto. Es el único superviviente que pudimos localizar", esboza Manuel de una biografía todavía en zona de sombras. De su verdadero redentor, el que lidió con los generales egipcios hasta alejarle del infierno de Abu Zabal, Yerushalmi sólo tuvo noticias mucho después, cuando Sagaz ya había perecido. "Para los judíos, es un hombre justo que nos ayudó en tiempos de necesidad y apuros. Le agradezco su coraje y dedicación a nuestra causa. ¡Viva Ángel!", concluye.
Fuente:elmundo.es