Casa de Israel - בית ישראל


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"... עמך עמי ואלהיך אלהי ..."

sábado, 5 de junio de 2010

Engañados - Yaakov Katz - JPost


En enero del 2002, el Vice-Almirante Eliezer "Chiney" Marom estuvo a la cabeza de las operaciones Navales y comandó la operación Arca de Noé, la incautación del buque Karine A repleto de armas iraníes y que se abría paso en el Mar Rojo con armamento avanzado destinado a los terroristas palestinos en la Franja de Gaza.

Marom estuvo a cargo de la operación desde un puesto de mando dentro de un avión de transporte que voló directamente encima de la nave. Observó en directo como los comandos navales hacían rappel desde helicópteros hasta la pequeña embarcación, la cual controlaron sin disparar un tiro.

Esta semana, ocho años después de esa brillante operación, Marom estuvo de nuevo al mando de una compleja operación de control de otro buque en el mar, aunque no terminó como el Karine A.

Esta vez, en lugar de alabanzas, Marom ha cosechado fuertes críticas después de que los comandos de la flotilla conocida como Shayetet 13, tras hacer rappel desde los helicópteros hasta el buque que trataba de romper el bloqueo marítimo de la Franja de Gaza, no desembarcaron sin disparar un solo tiro. Esta vez, mataron a nueve pasajeros a bordo del buque turco Marmara Mavi que les atacaron violentamente.

Hay similitudes entre las dos operaciones. Ambos se llevaron a cabo lejos de Israel y a muchas millas en pleno mar. En ambos casos, los comandos Shayetet - que se encuentran entre la élite de los soldados del IDF - descendieron a ambos buques haciendo rappel para tomar su control. Pero aquí es donde terminan las similitudes.

En el 2002, después de que la carga del Karine A - misiles, diverso armamento y munición - fuera descargada y se presentará en el puerto de Eilat para los medios de comunicación, el entonces ministro de Defensa, Binyamin Ben-Eliezer, reclamó que Marom se presentara ante los medios de comunicación. En esta ocasión, el ministro de Defensa Ehud Barak no ha recurrido a Marom ante los periodistas.

En la noche del domingo, Marom no sobrevolaba la escena en un avión, sino que estaba en el mar, en un pequeño buque de la Marina que navegaba junto al Mármara Mavi.

Como en el 2002, Marom estuvo de nuevo al mando de la operación. Esto es inusual en el IDF. Por lo general, una operación de este tamaño corresponde a la jurisdicción del comandante de la unidad, o tal vez a un oficial de rango superior, pero no al jefe de la Marina. Marom decidió ponerse al frente desde que se dio cuenta de que cuando se trata de una flotilla de seis buques que transportan a cientos de activistas de todo el mundo, un fallo táctico podría crear grandes problemas estratégicos, como así lo hizo.

Hay dos maneras de ver lo que sucedió la madrugada del lunes en la cubierta superior del Mármara Mavi.

Una manera, tal como la han presentado ampliamente los medios de comunicación, es que la operación - denominada "Brisa del Mar" por el ejército israelí - fue un fracaso.

Pero existe una clara diferencia, una carencia de inteligencia o información: la Marina no sabía que los pasajeros estaban preparando una emboscada para los comandos y que estaban equipados con gafas de visión nocturna, chalecos antibalas, granadas de aturdimiento, cuchillos, hachas y barras de metal. Los nueve pasajeros muertos convirtieron lo que se esperaba que fuera una operación complicada, pero no mortal, en una crisis diplomática para el Estado de Israel, forzando al primer ministro Binyamin Netanyahu a regresar desde Canadá antes de tiempo y a cancelar una reunión prevista con el presidente Barack Obama.

Los desafortunados resultados de la operación han dejado muchas preguntas. La primera tiene que ver con la forma en que se aprobó la operación por Netanyahu y Barak, quienes aparentemente se saltaron el gabinete de decisión. Otras preguntas se centran en si era necesario abordar el barco mediante helicópteros y si el Shayetet era la unidad más adecuada para participar en una operación que tenía problemáticas características civiles. Algunos antiguos inspectores de la policía general afirmaron que podría haber sido llevada a cabo más eficazmente por el Yamam, una unidad de élite de la policía antiterrorista.

Ex altos oficiales de la marina también han afirmado tranquilamente que la Marina tenía otras opciones. Uno afirmaba que era posible para sabotear la hélice del buque o que los comandos podrían haberlo abordado por el mar.

Para su crédito, Marom consideró todas esas diferentes opciones y celebró una serie de sesiones de reflexión con la Marina y la Dirección de Operaciones del IDF sobre la forma de detener a los barcos. También se unió personalmente a los esfuerzos diplomáticos encabezados por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Marom se reunió con los agregados militares turco y griego en Israel, y envió cartas a sus homólogos griegos y turcos instándoles a tomar medidas para poner fin a la flotilla. Sus peticiones fueron denegadas.

Sobre el aspecto operacional, sabotear la nave se consideraba casi imposible teniendo en cuenta las condiciones de la mar y su tamaño. También existía el riesgo de que los daños causados por el sabotaje pudieran provocar su hundimiento. El acceso al barco desde el mar también era muy complicado, ya que el Mármara Mavi tenía tres cubiertas y para llegar al puente y controlar la nave, los comandos hubieran tenido que subir los tres pisos y pasar a través de cientos de pasajeros.

En consecuencia, Marom decidió llevar a cabo la operación en la forma en que se hizo. A las 11 p.m. del domingo, la armada se puso en contacto inicial con los barcos y los invitó a navegar hacia Ashdod. Después de que los llamamientos fueran ignorados, a las 4 a.m. del lunes, Marom, que para entonces estaba en un buque rápido del tipo Shaldag junto al Mármara Mavi, dio la orden de abordar los buques.

Los helicópteros del ejercito del aire, llevando a los equipos de comandos, tomaron posición por encima de las cubiertas superiores de todos los buques. Cinco de los buques fueron controlados sin problemas. Cuando los tres primeros soldados llegaron a la cubierta del Mármara Mavi fueron atacados. Fueron golpeados con bates y tubos de metal, se usaron hondas para dispararles con bolas de metal, y cuchillo en mano los pasajeros les atacaron por la espalda.

Marom se había reunido con cada comando antes de la operación y estuvo presente durante las sesiones de entrenamiento. Se esperaba violencia pero de carácter leve, sobre todo empujones, gritos, golpes y escupitajos en la cara, la marina incluso trajo un experto en ciencias de la conducta para enseñarles como retenerse.

Pero la violencia fue mucho más agresiva de lo esperado. Después de 90 segundos de forcejeos y agresiones, y después de que un pasajero hubiera logrado quitar el arma a un soldado y le estuviera apuntando con ella a la cabeza (realmente se trató de raptar a 3 comandos al menos), los comandos dejaron caer sus armas de paintball y sacaron sus pistolas Glock de 9mm y comenzaron a disparar. En menos de cuatro minutos, nueve pasajeros murieron y el Shayetet había tomado el control de la cubierta superior. Media hora más tarde, el puente estaba en sus manos también.

Mientras que los medios ha sido muy críticos con la Marina y los Shayetet por matar a nueve pasajeros, los muertos eran supuestamente civiles nada inocentes. Cada uno de ellos, de acuerdo con la Marina, era un terrorista mercenario.

El grupo detrás de la resistencia violenta, según cree el IDF, fue contratado por el IHH, el grupo radical islámico turco que financió la flotilla. Los 50 o más miembros de este grupo violento no portaban documentos de identidad o pasaportes. Cada uno de ellos tenía un sobre en el bolsillo con cerca de 10.000 dólares en efectivo. Un miembro del grupo, que parece haber sido su líder, según se afirma, viajó a Bursa en el noroeste de Turquía y habrían reclutado los mercenarios allí mismo.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, es un conocido partidario del IHH y existen sospechas en Israel de que el gobierno, o bien parte de sus funcionarios, pudieron dar personalmente instrucciones a los pasajeros a bordo del Mármara Mavi para atacar violentamente a los soldados.

Con los vídeos ya posteriormente para demostrar sus afirmaciones, aunque emitidos demasiado tarde debido a las batallas políticas entre el IDF y el Ministerio de Asuntos Exteriores (parte del ministerio de Defensa y del IDF no quería emitirlos por considerar que imágenes como las del comando tirado por la borda causarían desprestigio a la fortaleza y disuasión del IDF), no había ninguna duda de que los comandos actuaron en legítima defensa.

Y es por eso que esta segunda manera de ver la operación y su resultado final no puede ser ignorada. La Marina recibió una misión para detener a seis barcos que intentaban llegar a Gaza y la consiguió. Cinco barcos se tomaron de manera rápida y uno de forma violenta. Pero el resultado final es un éxito operacional, nueve terroristas murieron y otros resultaron heridos, mientras que los comandos salieron vivos de la emboscada. Ninguna mujer o niño murió o fue dañado, sólo los terroristas.

Pero en lugar de alabanzas, la Marina fue recibida con fuertes críticas. Una posible razón puede deberse a que los medios de comunicación y el público en general no estaban lo suficientemente preparados para tal posible resultado. Si bien las dificultades que implicaba la detención una flotilla de tal tamaño fueron reconocidas, nadie, ni siquiera en la Marina, pensó que la resistencia sería tan feroz. Por lo tanto, cuando nueve personas perdieron la vida, la más fácil e instintiva explicación era que la Marina había cometido un error.

Si eso fuera cierto, un error de la Marina podría haber sido no recoger más información de inteligencia sobre el IHH y los pasajeros a bordo. Con la información correcta, los comandos probablemente habría recibido instrucciones para abordar el buque con más fuerza y se hubieran olvidado de la moderación.

Este no es un momento fácil para el Shayetet. Una unidad que tradicionalmente se aparta de la luz de los proyectores - la gran mayoría de sus operaciones, incluso desde hace décadas, aún se consideran de alto secreto -, no se siente cómoda en los titulares.

No se puede decir mucho acerca de lo que los comandos del Shayetet 13 realizan de una forma regular. En el último año, habrían operado en zonas como Sudán y otros lugares. En enero de 2009, en el marco de la Operación Plomo Fundido, los Shayetet, según informes de la prensa extranjera, participaron en la operación durante la cual la fuerza aérea bombardeó un convoy de camiones que transportaban armas a través del desierto sudanés.

Hace varias semanas, la unidad recibió dos citaciones por valentía de Jefe de Estado Mayor Gabi Ashkenazi. Una de ellos era sobre una misión específica de la que no se puede escribir sobre ella. La otra, por sus destacados y continuos servicios operativos y por su capacidad de operar en todo momento.

Un vistazo a la labor del Shayetet pudo hallarse cerca de Chipre, en noviembre pasado, cuando los comandos se apoderaron de un buque de carga, el Francop, el cual transportaba cientos de toneladas de armamento de Irán a Hezbolá en el Líbano.

Esta semana, sin embargo, la imagen de esta fuerza de élite de abordaje en el mar y en las costas enemigas, y preparada para llevar a cabo operaciones encubiertas, estaba algo dañada. Como los vídeos de los enfrentamientos a bordo del Mármara Mavi fueron vistos y escuchados en el centro de mando en la sede militar en Tel Aviv, el ejército israelí dudó a la hora de dar publicidad a unas imágenes difíciles de ver donde los comandos eran salvajamente agredidos por una multitud furiosa, algunos de ellos incluso echados por la cubierta.

Sin embargo, es imposible ignorar el daño diplomático que ha causado la operación. Todavía aturdido por el informe Goldstone, el gobierno ahora tiene que considerar si se debe poner en marcha su propia investigación independiente para evitar una de carácter internacional.

Es posible que una campaña eficaz de relaciones públicas habría ayudado, pero como en el pasado - en particular durante la Segunda Guerra del Líbano y la Operación Plomo Fundido -, los mecanismos de hasbará del gobierno se colapsan en los momentos de crisis. En lugar de aprender la lección, recopilando todas las unidades de información y de portavocería, y alojarlas en una organización, el gobierno está considerando la creación de otra unidad de medios de comunicación estratégica que se unirá a esa otra docena que siempre parecen estar ausentes cuando se las necesita.

Una lección que es obvia es que una mejor inteligencia podría haber ocasionado un mejor final. El problema que llevó a esto fue un error del gobierno y del IDF al pensar que los barcos llevaban a activistas y pacifistas internacionales, y que lo peor que podrían generar sería tensión, empujones, bofetadas o gritos ante la presencia de los soldados.

Antes de la operación, el miedo en el IDF era que si la Armada abordaba los barcos de manera más agresiva - con disparos de advertencia y abriendo fuego contra la primera persona que levantara la mano contra los comandos - y los pasajeros resultaban ser verdaderamente activistas por la paz, el mundo estallaría en un alboroto.

En cambio, los barcos fueron abordados como si los pasajeros fueran activistas por la paz, para a continuación descubrir los comandos que algunos de ellos eran mercenarios violentos, y que por defenderse de ellos, Israel todavía sería objeto de feroces críticas internacionales.

Como un alto oficial del IDF dijo esta semana: "¡ Puede ser que hagamos lo que hagamos en estos días siempre habrá un informe Goldstone a la vuelta de la esquina".
Fuente:safed-tzfad.blogspot.com

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